Barroco
Un día adornó con lazos, cintas y bolas de navidad ese pelo ensortijado que le llegaba hasta los hombros. Era una celebración propiamente dicha, un adorno navideño que podría haberse colocado en el salón de cualquier casa.
Y así se paseó por las calles del pueblo durante las fiestas de Carnaval. “¡Míralo, qué barroco!” dijo la más lista de la clase. La palabra le sonaba, se le vino a la cabeza nada más verle porque en Historia estaban estudiando el arte en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII.
Y con Barroco se quedó.

















