Caedis leía tranquilamente en la parte trasera de la camioneta de Ahmael un ejemplar de “el Capital”, que había conseguido a un sorprendentemente bajo precio en el último trabajo, mientras esperaba que retornara su hermana. Las puertas de la camioneta se abrieron de pronto y Ahmael le sonrió.-¿Que tal el libro?.- Aventuró ella. Quien había sido el terror del mundo se encogió de hombros, en lo que se colgaba una mochila en la espalda.-Me parece extremadamente humano que culpen de todos sus males a la economía... ¿Que opinas, tenemos un trabajo aquí?.- Ella asintió con la cabeza, en lo que hacía un gesto al supermercado.-Se siente un aire helado... Definitivamente esta encantado. He hablado con el gerente, no estaba muy convencido, pero al final nos dejará entrar.- El ángel caído asintió también, siempre era mejor que Ahmael se encargara de interactuar con la gente, ella aún podía influenciarlos. A diferencia del propio Caedis, aque ahora tenía poco más que sus conocimientos y sabiduría.
Entraron al edificio, encontrándolo desierto de personal, pues el gerente los había mandado a todos a casa.-Uhmmm...- Caedis caminó junto a la hermana de la luz por los pasillos, hasta que se detuvieron junto a los estantes de condimentos.-Habrá que hacer que se muestren. Prepara tu machete, por si no tienen animo de hablar.- Le recomendó a su hermana, mientras tomaba una bolsa de sal. La rompió y acabó dibujando con la sal un círculo que terminó formando dentro suyo una estrella de David.-Cuando terminemos... ¿Te gustaría ir a ver una película?.- Preguntó Caedis, en lo que tomaba una botella de ron de otro de los estantes. La pregunta sorprendió a Ahmael, que se volvió para mirarlo.-¿Una película?.- El rey sin sombras asintió sobre la cabeza.-Hay un par que me gustaría ver contigo, si es que quieres.- Ofreció. La ángel sonrió, medio avergonzada y medio sorprendida, no había esperado aquello.-Si, claro que quiero, pero primero hay que limpiar este lugar.- Le recordó suavemente ella. Caedis derramó el licor alrededor de la figura de sal, mientras conjuraba en latín, antes de sonreirle a su hermana.-Estoy en eso.- Las luces del lugar se apagaron, quedando el supermercado a oscuras, pero aquello solo duró unos segundos, pues en un instante decenas de figuras fantasmales les rodearon. Horrorificas formas que eran lejanamente humanas, que se retorcían de formas imposibles, bajo sus temibles resplandores blancos como la luna.
Ambos hermanos entraron al círculo y fueron rápidamente rodeados por los espectros, que luchaban por entrar, pero eran detenidos por una barrera invisible. Caedis seguía murmurando en latín, mientras Ahmael blandía su machete, esperando lo peor. Finalmente una de las figuras, una mujer deforme con hacha, logró penetrar el círculo y se arrojó contra el rey sin sombras. Pero Ahmael fue mas rápida y detuvo su hacha con su machete. La criatura chilló, con todo el horror y frío del último de los infiernos, y sin embargo la hermana de la luz permaneció firme.-¡Ex aether!.- Llamó ella, y alas etereas se agitaron detrás de ella, arrojando un fuerte viento que empujó a todos los fantasmas a alejarse del círculo. Justo entonces Caedis completó la invocación.-¡Et incarnatus est de Spiritu in immateriale!.- Todos los espectros gritaron a unisono, antes de que fueran atraídos al círculo. Muchos lucharon, tratando de aferrarse a estantes y cuanto tuvieron a su alcance, pero todos fueron arrastrados a la luz y desaparecieron. Hubo un destello final y las luces volvieron a encenderse. De no haber sido por el desastre y desorden que había en el lugar, no habría evidencia de que algo había sucedido.-No puedo creer que no tengan coca cola...- Se quejó Caedis, en lo que salía del círculo y tomaba una lata de cola genérica.-¿Decías algo del capitalismo?.- Bromeó su hermana y su hermano le miró extrañado.-¿Uh?.- Ella negó con la cabeza, riendo.-Nada... Vayámonos de aquí. Vas a llevarme al cine. ¿Recuerdas?.- Ambos sonrieron.