-¿Entonces, que es Real? -Los espejos, porque en ellos se refleja lo que somos. No lo que quisieras ser, no lo que serás, no lo que fuiste. Lo que eres en verdad.
Caedis y el Amo del Reflejo, Filosofía en la celda y otras confesiones.
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-¿Entonces, que es Real? -Los espejos, porque en ellos se refleja lo que somos. No lo que quisieras ser, no lo que serás, no lo que fuiste. Lo que eres en verdad.
Caedis y el Amo del Reflejo, Filosofía en la celda y otras confesiones.

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El peor enemigo que puedes llegar a tener eres tú mismo.
(via vodka-con-amor)
“I’m sorry“
tresgramosdesoma:
Ver a Caedis en aquel estado incluso hizo que por un momento Ahmael se plantease si era él de verdad o estaban intentando engañarla. Era ella la que lloraba o la que salía golpeada, rara vez era Caedis el que la necesitaba tanto a ella como parecía hacerlo en esos momentos, y no por su poder ni nada así, sino simplemente como su hermana que era.
Le escuchó relatar lo que había pasado en silencio, sintiendo cómo se le formaba un nudo en el estómago. No sabía que le preocupaba más, si ver a su hermano en aquel estado, o las consecuencias que traería para el mundo entero que él ya no fuese el rey de las sombras.
—Eh, tranquilo…— susurró, estrechándole entre sus brazos y acariciando la cabeza de él con una de sus manos.
—Vamos a arreglar esto, ¿de acuerdo?— le prometió, separándose de él para acariciar su mejilla magullada, sanándosela en el proceso, al igual que su nariz rota —Ahora vamos al convento, ¿vale? Tienes que lavarte toda esa sangre y ponerte otra ropa, nadie viste de negro aquí con el calor que hace— comentó con suavidad. Su preocupación en ese momento era proteger a Caedis.
Acto seguido miró a su alrededor, aunque no solo miró, sino que también sintió lo que les rodeaba, y en cuanto se aseguró de que nadie les observaba, les transportó a ambos a su habitación en el convento.
Quien alguna vez había sido el terror del mundo se limitó a asentir con la cabeza, agradeciendo el alivio que venía con las caricias de Ahmael, su tacto, su presencia, le recordaba todo lo que había perdido y le daba fuerzas. No quería separarse de ella. La necesitaba. Hubo un repentino alivio cuando ella le curó, quitándole el dolor y las heridas en su cuerpo, tanto que terminó suspirando, con nueva vida en él.-Si, tienes razón... Allí estaremos seguros.- Alcanzó a murmurar, antes de dejar que la ángel les llevará. Se sintió mareado, como solo se sentiría un humano, al cruzar los planos y terminar en la habitación de Ahmael. Tanto así que al aparecer en el piso tuvo que apoyarse en su hermana. Terminaron llamando a la madre superiora, que se mostró atemorizada al descubrir lo que ocurría, solo tuvo que lanzar una única mirada a Caedis para darse cuenta. Mandó a que hubiera silencio en el convento, nadie más del necesario debía de saber, y mandó a que se trajera ropa para quien había sido alguna vez el Rey en las sombras. El cuerpo de Caedis agradeció el agua helada de la ducha, no creía soportar agua caliente, que le despertó sentidos apagados y limpió la sangre en su cuerpo.
Publicación original de s-k-y-w-a-l-k-e-r
Cuando salió se sintió miserable, a pesar de que su cuerpo no había cambiado, mas allá de que había desaparecido la marca del condenado en su espalda, y sin embargo se sintió como si solo fuera huesos. Tras voltear el espejo del baño sin mirarlo, no debía ver su reflejo en ninguna circunstancia, se cambió con unos vaqueros, deportivas y una playera blanca del oratorio, tras guardar en sus bolsillos las pocas cosas que llevaba encima. El collar de sangre, su temible “anochecer”, que ahora era poco mas que un cuchillo muy afilado, y los cigarrillos. Tras salir del baño se sentó a lado de su hermana en la cama, con la mirada perdida. Lucía demasiado pequeño, demasiado herido, y buscó refugio al tomarla de la mano.-No sé que hacer.- Confesó, con los ojos de un hombre roto y la voz de un muerto.-No hay en quien confiar, los que me seguían me seguían por la marca, por el miedo o por mi poder... Y ya no tengo ninguno.- Reflexionó, como la conclusión de la propia mortalidad.-Aún te tengo a ti, Ahmael, aún te tengo a ti...- Y dijo aquello sin mirarla, pero cruzando sus dedos con los de ella.-Te estuve buscando, no sabía donde trabajabas, pregunte en un bar... Y alguien hizo un mal comentario sobre ti.- No elaboró más, pues seguramente ella entendería el origen de su ojo morado y su nariz rota.-Gracias.-
Me gusta creer en el destino, me da la esperanza de que sigas siendo para mí.
SkyDreamer

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Emilia Clarke appreciation 20/- requested by @anonoymous
Yo quiero ver a través del espejo. Quiero volver Me arrepentí. Mi vanidad me trajo aquí Sácame de este lugar. Los sueños son pesadillas La ventana sólo es un disfraz Ahora soy yo quien te mira. Ya no podrás escapar. Al cruzar este lugar hallarás Un camino seco y sombrío. Fantasía que se vuelve realidad Del Amo no podrás huir. Ven hacia mí. Ven siénteme. Esa imagen que te muestra Lo que quieren tus deseos Ten cuidado, hay demonios Que se ocultan en tus sueños.
Nostra Morte - El amo del reflejo
Yo no soy cruel, solo muestro la verdad, muestro quien eres en realidad. Por eso tienen miedo.
El amo del reflejo, Filosofía en la celda y otras confesiones.
enchanted
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Max At

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tresgramosdesoma:
No podía decir que aquel fuese el trabajo de sus sueños, aunque para ser sincera, jamás habría pensado que iba a necesitar un trabajo, pero aun así, le gustaba. El contacto con la gente se le hacía muy agradable, sobre todo teniendo en cuenta que podía relajarse, no necesitaba estar en alerta ni preocupada por si pudiesen atacarla. Allí, simplemente era la chica nueva extranjera que vivía con las monjitas del convento.
Sus días cuando no salía a cazar, se sucedían con una tranquilidad que a veces casi la aburrían, aunque aquel día no fue así. Se despertó con una extraña sensación de soledad. No sentía a Caedis al otro lado del colgante, pero al no sentir que estaba siendo atacado, tan solo pensó que estaría moviéndose entre planos o cualquier cosa así.
—Hasta otro día, Doña Julia— se despidió Ahmael de la mujer a la que acababa de atender, con un acento de los más particular al hablar en su idioma, y enseguida se giró hacia el hombre que acababa de tomarla de la mano.
Estaba a punto de decirle que no había necesidad de aquello cuando, con una mirada absolutamente incrédula, reconoció a su hermano en aquel humano magullado.
—¿¡Cómo!?— preguntó en un susurro, mientras estudiaba sus gestos y sus facciones como si todavía no se terminase de creer quien tenía delante.
—Tranquilo, tranquilo— su mano libre la llevó a la mejilla de él —Vamos a encontrar una solución, ya lo verás— le aseguró, apretando ella también su mano antes de abrazarle, estrechándole con cariño.
—¿Es tu novio?— oyó entonces que preguntaba la dueña de la tienda, lo que hizo que Ahmael se separase enseguida.
—No, no— dijo girándose hacia ella —Es mi hermano… de la casa de acogida en la que crecimos— mintió con la facilidad de alguien que tenía muy claro lo que contestar ante preguntas comprometidas.
—Doña Aurora, voy a tomarme el descanso de la comida ahora, ¿de acuerdo?— le dijo a la mujer, antes de tomar a Caedis de la mano y dirigirse hacia la parte trasera del local.
-Lo he perdido todo...- Volvió a murmurar Caedis, como si estuviera muriendo, como si tuviera miedo de lo que fuera a encontrar. El repentino tacto de Ahmael, su suave mano en su rostro, fue un bálsamo que no esperaba encontrar, algo que repentinamente alejó la desesperación. La abrazó con mas necesidad que cariño, de alguna forma la luz de su hermana fue una sensación familiar que le dio una fuerza que creyó perdida y sus palabras le dieron esperanza, algo que necesitaba más que cualquier otra cosa. Tuvo la necesidad de ese tacto, quería abrazarla por siempre, pero entonces ella se separó cuando su jefa apareció de pronto. Quien alguna vez había sido el Ángel exterminador cubrió su rostro con la capucha, evitando la mirada de la mujer. Era vergüenza y dolor.
Publicación original de nakedhiddles
Se dejó llevar de la mano por su hermana al callejón tras la mercería y una vez que estuvieron fuera de las miradas de los demás, Caedis terminó sollozando, como si le costará respirar, como si la vida fuera demasiado, mientras luchaba por recomponerse.-No sé como ocurrió, no lo entiendo, no debió ser posible...- Masculló sin atreverse a volver el rostro a su hermana hasta que limpió sus lágrimas con las mangas de su sudadera.-Estaba en la ciudad, persiguiendo a un príncipe del infierno, a Mefisto.- Elaboró, su voz se quebrara, el recuerdo era demasiado.-Le corté el cuello, le desterré a los infiernos, pero entonces... Pero entonces...- Su respiración se aceleró, tenía miedo.-Miré mi reflejo en la sangre y me sonrió... Me fui haciendo débil, cada vez más y finalmente... Lo perdí todo... No puedo sentirte, no puedo sentir a nadie, estoy solo... No puedo llamar a mis sombras, no puedo conjurar nada, no tengo fuerzas...- Se volvió a Ahmael y fue a sus brazos, la necesitaba, necesitaba su tacto, necesitaba sentirla, sentir su luz.-Hay una sombra detrás de mi... El amo del reflejo ha tomado mi lugar...-
¿No les pasa que últimamente no sienten nada? No estan bien, pero a la vez tampoco mal. Como si estuvieran no se, apagados.
#Elliot taking a moment to grieve for Tyrell
Un Rey sin Sombras
Caedis maldijo su pobre condición, con la nariz rota y un ojo ardiéndole, en lo que se detenía frente a la tienda. Le habían golpeado en un bar tras pedir indicaciones por la mercería mas cercana, donde sabía que su hermana trabajaba. Un hombre había soltado un mal comentario sobre ella, él le había encarado, por la fuerza de la costumbre, y tras encontrarse que no tenía aura de terror con la cual atemorizar a nadie, recibió un derechaso que le sacó del establecimiento. Al menos ya había encontrado el negocio donde sabía que Ahmael trabaja, y rezaba, no recordaba cuando había rezado por última vez, por encontrarla allí. Había una fila de clientes y, sin potestad para influenciar los corazones, tuvo que suspirar al esperar para ser atendido.
Subió su capucha, repentinamente sintió el calor de sus ropas, que le pareció demasiado para el clima, mientras esperaba, temiendo que alguien en esa tienda le reconociera. Al menos parecía que sus rezos habían sido respondidos, pues finalmente se encontró con su hermana, que justo había terminado de despachar a una cliente.-Hermana.- Le dijo, al tomarla de la mano.-Ahmael, soy yo...- Sabiendo que ella no daría crédito a lo que veía.-Soy Caedis.- Quien alguna vez había sido el rey en las sombras temblaba, sudaba frío y su mirada de tristes ojos negros revelaban a alguien que estaba desesperado.-Ha pasado algo terrible... Lo he perdido, lo he perdido todo.- Admitió, y por un momento parecía que iba a llorar.-Me han arrancado mi poder... No tengo nada, no pude llamarte, estoy... Estoy... Estoy vacío...- Masculló, al apretar la mano de la ángel.
Siento que toda mi vida me ha estado conduciendo a este preciso momento.

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stratuswrites:
Suspiró aliviada al poder sentarse en el sillón y descansar un poco la mente de todo el estrés que estaba viviendo con los viajes. Se prometió a sí misma que era la última vez que iba a Japón para una reunión de tecnología avanzada y algoritmos en el mundo de la sanidad pública. Pero necesitaba estar ahí, su algoritmo ayudó a muchas personas el poder permitirse un seguro médico, a los médicos les dio la oportunidad de dar una atención más ajustada a las necesidades de los pacientes y, como no, Evelyn tenía que estar presente para recibir los agradecimientos.
—Como cuando tú bajaste del Cielo… ¿Cómo te sentiste?—preguntó sabiendo que su respuesta iba a ser parecido a cómo se estaba sintiendo ella en ese momento. Cuando escuchó su interpretación, ella elevó el dedo hacia él como para hacerle ver que estaba dando en el clavo y después suspiró de nuevo, sonriendo. Por lo menos no estaba sola en ese momento, ni en los anteriores y futuros.
Ya no le sorprendía que fueran detrás de ella, estaba comenzando a ser parte de su rutina, del por qué de que Ismael estuviera ahí en ese momento. Sin él estaría perdida y aún no se lo había agradecido como debía.
—Una copita de vino no me vendría nada mal, gracias, Ángel.—le dijo con todo el cariño del mundo mientras se acomodaba en el sillón y le miraba dándole todas las atenciones posibles. Se sentía como una reina en ese momento.
Como si le estuviera leyendo la memoria, Evelyn se inclinó en el sillón cuando él le preguntó y elevó una ceja, sonriéndole de manera coqueta.
—¿Me estás pidiendo una cita, Ismael?—preguntó divertida, con un tono de broma en su voz. Después rio, sin esperar a su respuesta y se levantó para responderle.—Me encantaría, así puedo agradecerte todo lo que estás haciendo por mí estas semanas.—dijo para luego dejarle un beso en la mejilla e ir ella misma al minibar, viendo lo que había, disponible. Pero al darse la vuelta se dio cuenta de que dentro de la cubitera había una botella de champán esperándolos, con una pequeña tarjeta de bienvenida por parte del hotel. Lo agarró y después sacó un par de copas de debajo de la encimera.—¿Puedes beber alcohol o Dios se va a enfadar contigo?
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-Cuando bajé del cielo... Fue diferente.- Concluyó Ismael, tras pensarlo por un largo segundo, producto de que por una vez en su existencia no pudiera simplemente “saber” las cosas. Vivir sin su intuición angelical era demasiado diferente.-Me sentía mas pesado, pero a la vez mas ligero. Mas frágil, pero de alguna forma me sentía mas real. Cuando estamos allí arriba, somos mas cercanos a ideas que a otra cosa, aquí abajo somos... Carne.- Soltó como dudando tras cada palabra. Y es que era difícil plasmar en palabras lo que debía ser reflejado en sentimientos. Tras terminar de guardar los zapatos y abrigo de la empresaria, el Trono le ofreció un trago para ayudarla a relajarse tras ese largo viaje.-El placer será mío, Evelyn. Revisaré que cosechas nos han dejado en el minibar.- Pronunció, antes de ir a comprobar las bebidas de cortesía del hotel. A medio camino le preguntó si deseaba acompañarle a cenar, y la pregunta que ella hizo le tomó por sorpresa. Oh, por supuesto que le estaba pidiendo una cita. ¿O a caso había dicho mal las palabras?. Pero entonces ella río y fue hacia él, ah, cuando Evelyn reía le recordaba la gloria, y le besó en la mejilla, para luego ir ella misma al minibar.
El trono sonrió mas ampliamente, mientras se tocaba donde el pilar había dejado su beso. Evelyn se decidió por traer el champán de cortesía e Ismael se conformó al sentarse con ella al borde de la amplia cama, en lo que la ayudaba a abrir la botella.-Puedo, en realidad el Rey Mesías disfrutaba mucho del vino durante su vida terrena. ¿Sabías?.- Apuntó el trono, tras que el ligero “pop” le siguió el servir en las copas la bebidas espumosa.-¿Un brindis? Por ti, Evelyn, Pilar del Mundo y el destino que hizo darme el privilegio de estar aquí contigo.- Propuso, antes de chocar sus copas. El sabor del champán le pareció extraño, pero también agradable y terminó tomando buena parte de su copa.-Dime, Evelyn, ¿a donde te gustaría que vayamos a cenar?.- Consultó con ella, en lo que volvía la mirada, sus rostros tal vez demasiado cerca del otro y los ojos marrones de Ismael sobre los de la empresaria.-Cuéntame también... ¿Como has estado? Ya han pasado un par de semanas desde que supiste lo que eres en realidad. ¿Te ha ayudado que este aquí contigo?.- Le preguntó, en lo que estiraba su mano libre, solo para acariciar con el dorso de su mano una mejilla de la mujer.
Do you know how long I’ve waited to meet someone like you?