Creí que mis amigos eran sólidos escudos y defensas, y lo fueron, pero bajo el mando de mis adversarios ¡Los elegí como mortales flechas y lo fueron para clavarse sobre mi corazón! Cultivé sus corazones para que fueran fieles, y lo fueron, pero no conmigo. Con todo fervor les enseñé la constancia, y fueron, en verdad, constantes, pero en la traición.
Las mil y una noches













