Y aunque las enredaderas se aferren a tus piernas y sus espinas duelan no permitas que te envuelvan para perecer en su lugar, incluso si duele al caminar, incluso si sientes que éstas suben hasta estrujar tus pulmones, hasta sujetar tu corazón.... incluso cuando sientes que esa luz que emiten tus ojos vidriosos está por ser devorada por las mismas, continúa, nunca sabes si detrás de todo ese montón de hierba y espinas podrás encontrar un hermoso rosal tan lleno de vida cómo tú ahora que estás afuera...
Gracias por seguir aquÃ, espero que ambos salgamos pronto y una vez libres hay que admirar las rosas..

















