De pequeña me gustaba jugar con fuego, fingía que no sentía dolor y tardaba en quitar mi mano de la vela. Ahora de adulta he vuelto a ese viejo hábito, pero esta vez la vela me sonríe y me besa como si no importara nada, haciéndome olvidar que en efecto el fuego quema y que yo, por más masoquista que sea, debo apartar mi mano antes de que la herida necesite una venda.
— DarthGrilla.

















