Reflexiones desde la cuerpa: el cansancio.
Mi experiencia en las relaciones no monógamas
Con varios meses de distancia (por fin) puedo nombrar esa incomodidad que siempre tuve cuando traté de relacionarme sexo-afectivamente de forma no convencional.
He llegado a la conclusión de que todo lo hice mal, o al menos eso pienso. Desde el comienzo lastimé muchísimo a Maga, la chica con la que salía desde hace un año y medio, si bien teníamos un acuerdo de no-amor nunca sentimos atracción hacia otras personas y vivimos nuestra relación de forma monógama.
Luego algo me pasó, me deschabeté muy cabrón, perdí la cabeza, me creí los cuentos y me rebasó la teoría, esa que decía que otras formas de amar son posibles y lastimé a Magaly en nombre de mi libertad y mi supuesta autonomía. Ella prefirió terminar conmigo, mi poca falta de empatía y cuidado era demasiado. Y sí, aproveché a emprender el camino de la alternativa, de lo que hace la gente cool y súper deconstruida, ni siquiera me di un tiempo para sanar mi relación recién terminada, bloquee esa parte de mí y me lancé al ruedo.
Con estos meses de distancia puedo decir que aprendí muchas cosas, no me dejó nada bueno pero de los madrazos también se aprende ¿no?
Lo primero que sentí fue cansancio, un cansancio físico y emocional que no me dejaba tranquila. ¿Cómo iba a estar pendiente de los afectos de varias morras, y de paso, de los míos? Era demasiado y para los tres meses yo ya me sentía sobrepasada.
Después me descubrí en un vicio de egolatría a partir del número de chicas con las que "ligaba", me sentía guapa, sexy, deseada. Un ejercicio masculino de poder sobre las otras y con toda la irresponsabilidad emocional que eso implica. Me da asco saber que un día le jugué al galán en nombre de la autonomía y la desobediencia al amor romántico. Ahora me pregunto ¿qué clase de "alternativa" reproduce las formas más rancias de la subjetividad masculina? ¿por qué supuse que ese ejercicio de egolatría era 'revolucionario'? ¿qué hay de 'revolucionario' en coleccionar conquistas?
Pero lo que más me ha dejado pensativa, y eso que ya mero cumplo el año de recuperación, es el enorme vacío y cansancio emocional con el llevaba mis relaciones, no sentía un vínculo ni fuerte ni estable. No sentía amor, no sentía tanto cariño, confundí el "pasarla bien" con una conexión amorosa de cuidado y afecto recíproco. Sólo eran eso, buenos ratos, sexo, besos, charlas equis, con diferentes personas, sin compromisos fuertes, sin cariño real, sólo una amistad que fue pasajera.
Sé que esta parte de mi experiencia es objetable, que quizá todo lo hice mal y que de eso no va, que no todas las relaciones poliamorosas son así y qué pendeja yo, puede ser, no lo descarto, pero lo que a mí me invita esta experiencia es a cuestionar la clase de lazos que estamos construyendo a partir de un discurso neoliberal como el del poliamor, contramor, noamor, etc.
¿Por qué desgastarme física y emocionalmente para construir un montón de relaciones sexo-afectivas? ¿por qué es revolucionario partirte en mil pedazos para creer que, de hecho, estás haciendo algo totalmente nuevo? ¿qué gano yo? ¿qué ganan las otras mujeres con mi práctica supuestamente subversiva?
Comprendí que el poliamor y sus derivados no son más que ejercicios neoliberales, ejercicios que llenan egos y nos atomizan, nos vacían y nos cansan. El poliamor me secó, me hizo perder mi energía en relaciones que nacieron vacías, eché en saco roto mi poco amor y mi poco tiempo. Me perdí a mí misma.
Sí algo he entendido después de este proceso de cierre y reflexión es que la frase tan sonada de que 'otras formas de amar son posibles', me hace más sentido cuando enfoco mi amor y cariño a las mujeres, a mis hermanas, a mi novia, a mi mamá, a mis amigas y las amigas de mis amigas. Creo que si otras formas de amar son posibles, son aquellas que apuestan a subvertir el orden establecido, mujeres amando mujeres. Amo a Magaly como amo a mis amigas, las abrazo y las respeto, porque cuando las amo, me amo a mí, lamo mis heridas y concentro toda mi energía para una sanación colectiva. Y esto no es nuevo, es el centro del pensamiento lésbico radical: mujeres amando, cuidando, queriendo y respetando a otras mujeres.