L: Para que se usan los pies?? hasta cuando vamos a seguir usando recursos en áreas que no necesitamos. ¡Destinemos el alimento al cerebro o en las manos!Â
K (Recuerde la voz más imbécil que haya escuchado en su vida e imagine que es la de este individuo): Es cierto, es cierto mi buen. Sabemos con certeza que hoy en dÃa no usamos nuestras extremidades inferiores, anclados a sillas laborales y sillones. ¡El hombre hace uso de  su cerebro como nunca lo ha hecho! Pero, ¿No es bueno conservar como reliquia objetos que en tiempos de antaño nos hicieron grandes? Estatuas, museos, monumentos. ¿ Has visto acaso los pies de una mujer? Querido amigo comparto tus ideas pero otorguemos un espacio a la estética.
 P (En un rincón aparte, rÃe estrepitosamente ): Reliquias!! Yo soy y seré lo único que cuenta. Historia!! A la mierda con eso. (Frunciendo el ceño) Escuchen ineptos analfabetos de la vid, yo solo le rezo a mis entrañas.
L: Si, la estética (Pausa) mm. Los pies de las damas, si muy bellos por cierto. Inútiles pero bellos. La pulcritud de tus palabras me hace pensar. ¡Pero mi determinación es invariable! Las Leyes ya han sido enviadas y la gente cumplirá con ellas. Quiero una nación poderosa mà amigo. ¿Es mucho pedir?
K: De que es mucho es bastante. Cuantas naciones sumisas a lo largo de la historia sin poder disfrutar de sus pequeños frutos. Tu quieres hacer esta nación grane y lo lograrás, lo leo en tus ojos. (Con tono suplicante) Yo podrÃa ser tu ministro de artes, protejamos juntos los valores más nobles del ser humano.
P: (Continua este pequeño ser en la esquina del cuarto) ¡Traición, traición! Como poder confiar siquiera en tu madre si te escupió de su cuerpo. Vela por ti pequeño hombre, pequeño dios, solo tu pagaras por tus pecados.
L: Se acabó. ¿Ya no amas siquiera la libertad perro bastardo? Teniente, arreste a este hombre amante de los pies y podios. Vas a ver el esplendor de una nación little K, desde tu recondida penumbra verás el esplendor.