Hoy tuve una llamada de trabajo en la que quedé como tonta y muchos calificativos negativos más que sentí por no saber responder una pregunta. Mientras le daba de lactar a mi hijita, sobrepensando en la situación, haciendome sentir peor, sentí algo que nunca me había pasado, sentí paz.
Ahí estaba yo, culpandome por no saber lo que debí saber, cuando fui consciente de que al tener la llamada, mi hijita estaba llorando, mi mente en dos, al ver la laptop me quedaba en blanco y por más de que trataba de concentrarme no podía. Mi cuerpo institivamente se enfocaba en mi bebe, por más que intentaba no hacerlo. Entonces, noté que mi instinto iba en la dirección correcta, pero yo trataba de desviarlo. Me perdoné. El ser madre, trae cambios también internos que no pueden ser percibidos por los demás a menos que uno lo viva. La necesidad de ir con mi bebe hace que todo lo demás se haga blanco. No sé si a todas las mujeres les pasa igual, pero hoy me perdoné porque mi cuerpo y mente no rinden en el trabajo como lo solían hacer, pero sí que rinden en el aspecto maternal y agradezco eso. Aprendo cada día que como mujer, madre y esposa, sigo dando mi 100% pero ese 100% ahora es diferente al de antes y está bien, lo acepto y lo intento interiorizar día a día.
















