Cielo
Arrópame con tus sombras viejo cielo de lluvias; que, por mi parte, guardaré silencio para que el sonido del viento descienda a la tierra.
Soy por la vista, soy por la piel. Miro y me elimino profundizando.
Escucho y sé que sólo hay uno: el universo sintiéndose ensimismado y eterno.
Toda imagen es borrada ante su mismo ser y ahora perdura en una consciencia sintáctica a la espera de ser leída.
















