apaciguante frÃo,
anhelo fundirme con vos,
salve tus sueños de amor,
mi poca cabeza te fÃo.
reventar, sufrir, romperse;
gritar aunque venga la muerte
a coquetearme alguno de estos dÃas.
imágenes de tristes vidas
que en la calle, andando,
cuentan las fábulas propias de a diario,
sus ilusiones y fantasÃas,
sus clamores y arrebatos.
calmo esta carne tan impÃa
cada que pienso en los heraldos
de la escritura, quienes plasman
no solo aquellas vidas de ensueño
sino la realidad pegándote a la cara.
convencido estoy, paralizando el tiempo
entre delicados cuentos trágicos,
que el lenguaje mantendrá mi ancla,
y que yo, siendo tan errático,
renaceré para pintarte el alba.

















