No sé si las palabras lleguen a donde estás, Kurt Cobain,
pero hay ecos tuyos que siguen vivos aquí.
Recuerdo que de niña escuché una canción que me gustó ful.
No sabía cómo se llamaba, ni quién la cantaba…
solo sabía que algo en ella se quedó conmigo,
como una verdad que aún no podía nombrar.
Tiempo después, navegando sin rumbo, me topé con un video.
tocando eso que ya habitaba en mí sin saberlo.
Al principio te vi… y me pareciste indiferente.
Porque hay cosas que no se entienden desde la superficie,
se sienten cuando algo dentro de ti se rompe un poco
Descubrí tu nombre, tu voz, tu historia…
pero más que eso, descubrí un espejo.
No te entendí… te reconocí.
en lo que el mundo intenta suavizar para no mirarlo de frente.
A través de tu música, tus letras, tus silencios…
hay algo que no adorna la realidad,
A veces pienso que no te fuiste del todo,
que solo dejaste este plano,
porque tu voz sigue llegando a quienes están listos
para escuchar más allá del ruido.
pero nunca lo disfrazaste.
Y en un mundo que vive de máscaras,
porque siento que odiarías la fama que tienes hoy.
La figura en la que te convirtieron,
tan digerida, tan repetida, tan segura…
cuando lo tuyo nunca fue cómodo.
eras —eres— una esencia hermosa,
demasiado real para caber en lo que intentan hacer de ti.
Y pensar que nunca te conocí en persona,
y aun así… te sentí tan cerca.
Conectar contigo sin compartir tiempo ni espacio
Hay verdades que no se explican,
Hoy no te escribo desde la tristeza,
sino desde la conciencia.
De que ver claro también es un acto de valentía.
Gracias por no suavizar lo que dolía,
No es ausencia… es otra frecuencia.
Cobain vibra distinto ahora.