Cuando acabamos de hacernos conscientes de un problema, de una situación y/ó de un sentimiento, podemos re-accionar con ansiedad y/ó con miedo.
No hay necesidad de temer a la
conciencia. No hay necesidad
La toma de conciencia es el PRIMER PASO hacia el CAMBIO POSITIVO y el CRECIMIENTO INTERIOR.
Es el primer paso hacia la solución del problema, y/ó de la satisfacción de la necesidad; el primer paso hacia el futuro. ASÍ ES COMO NOS CONCENTRAMOS EN LA SIGUIENTE LECCIÓN.
La toma de conciencia es la forma como la vida, el Universo y nuestro Poder Superior, captan nuestra atención y nos preparan para el cambio. El proceso de ser cambiados empieza con la toma de conciencia.
La toma de conciencia, la aceptación y el cambio, ése es el ciclo.
Podemos aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque podemos confiar en Dios y en nosotros mismos.
“Hoy estaré agradecido por cualquier
toma de conciencia que me venga.
Desplegaré gratitud, paz y dignidad
cuando la vida capte mi atención.
Recordaré que está bien aceptar la
incomodidad temporal de la toma de
conciencia porque puedo confiar en
que ésta es mi Guía Interna que me
está llevado hacia delante”.
Darnos cuenta, ver, tener claridad, es el primer paso para movernos. Cuando nos damos cuenta, es porque estamos listos para hacer los cambios. La (nuestra) transformación comienza en el darnos cuenta.
Pequeños pasos, medianos, y/ó grandes surgen del ’darnos cuenta’.
Es fundamental que podamos ver cuál es/ha sido nuestro rol en la dinámica, para poder movernos de ahí, para no jugar más los juegos que nos hacen daño.
Confiemos en nuestra voz interior y movámonos desde el amor a nosotros mismos.