— ¡No, mi amor! —
— ¡Nada de que “te quieres bajar de mi verga y ya no coger”, eh! —
— Tú sigue saltando, ¡Hazlo… brinca sobre mi duro mástil! —
Mis brazos rodearon tu cuerpo, apretando y haciéndote ver qué no te ibas a escapar…
— Aunque no quieras, vamos a hablar —
Te dije suavemente, mientras posaba mi barbilla en tu hombro y me enterraba en tu hoyo.
— Mira, putita —
— Y SÍ, “PUTITA”… porque eres una zorra doble moral que critica lo que termina haciendo —
— Mírate, zorra… tienes la cara bien roja y no puedes ni verme a los ojos… ¡Ah, pero con el hoyo escurriendo! ¿No? —
La mugre de mis uñas mal cortadas se incrustó por toda tu espalda a consecuencia de mis rasguños.
— ¡Pero di algo, perrita! —
— ¡Ya ni cuando te la pasas mamando otras vergas andas así de callada, eh! —
— En los videos andas gime y gime como perra en celo, pero con tu novio bien cohibida, ¿No? —
Pude ver tu expresión de miedo y calentura.
— ¿Qué? ¿Quieres qué yo te diga lo que hiciste? —
— Bien dicen que eres una sumisa sin voz ni voto, la cual solo sirve para que la usen y no para tomar sus propias decisiones —
Comencé a reírme y sin anticiparte, escupí en tu cara.
— Está bien, putita, ya vimos que tú no puedes hacer nada, más que dejarte hacer… —
— Te voy a contar todo lo que vi… —
”Resulta que me mandaron videos tuyos siendo follada en la fiesta de tu amiga… Sí, aquella amiga que se la pasa diciendo que todos los hombres son infieles y con la que he tenido varios problemas…
Ah, pues esa es la razón por la que “se supone” que no podía ir, ¿No?
Aunque… y pensándolo bien, no fui porque ibas a estar de puta.
En el primer video apareces bailando y coqueteando con tus amigos de la universidad y sin estar borracha, eh… literalmente, en el video sale como frotas tus nalgas en las vergas de todos.
No podía creer cómo todos se ponían de acuerdo para estar atrás de ti rosandote y manoseandote.
¿Y tú? Solo reías y los volteabas a ver a los ojos, no sé si era con afán de retarlos o simplemente hacerles ver que te gustaba lo que te hacían.
En el segundo video pude ver como todos se organizaban para realizar una “competencia” de nalgadas.
Diablos, zorra, tus amigos parecen tan mojigatos que nunca pensé ver a todas las mujeres a cuatro, con las nalgas bien paradas esperando a que cada hombre las nalgueara…, se ve que siempre hacen lo mismo, ¿A eso vas a la universidad, puta?
Lo peor de todo es que perdiste y ¿por qué perdiste? Porque a ti no te nalgueaban, puta, a ti te sobaban la raya, te manoseaban los hoyos…, parecía que ni querían nalguearte, al contrario, querían usarte.
¿Sabe qué me da risa? Qué tu amiga, “la moralmente santa y feminista” estuvo esnifando coca de los dedos de uno de tus amigos y no solo eso, eh, sino que después comenzó a chupárselos, simulando que mamaba una verga.
En el tercer video entendí que tu propósito en esta vida es dar placer.
Aparecías en ropa interior besándote con distintas niñas mientras todos los hombres miraban y se masturbaban, ¿Te encanta dar espectáculos, no?
Y bueno, ni qué decir del último video.
Ese en donde sales mamándole la verga a tu amigo, ese amigo que “estaba triste” porque su novia le había sido infiel…
¿Recuerdas que dijiste que habías perdido la fé en la humanidad? Parece que la recuperaste cuando te tenía a cuatro y le gritabas “dame más duro, Papi”.
Ya ni de tu amiga hablemos, ya que en el mismo video se escuchaba como se la estaban cogiendo, curiosamente tampoco vi a su novio en los videos, eh.”
— ¿Pero sabes algo, putita? —
Continúe, con un tono desafiante y cínico.
— Lejos de ponerme triste… ¡Entendí que ahora tengo mucha ventaja sobre ti! —
Te aventé al suelo y me paré frente a ti.
— Desde ahora… ¡Mis amigos y yo te usaremos!… ¡Serás nuestra prostituta personal! —
— Te aseguro que lo que te hicieron tus amigos no se compara con lo que te haremos, ya que ahora sabemos que eres una bolsita de leche… —