docilidad de las olas que rompen y se retiran… así no me importara cuando dices adiós
tras una pausa escoges las palabras… yo me sorprendo disfrutando de esa vacilación tan tuya
el modo cómo tu mano va tentando uno por uno mis dedos… bien podría ser un signo de amor
«llámame» «espérame allí»… siempre dices que me quieres en modo imperativo
sushi de anguila de trescientos yenes como contigo… tal es la sabrosura que llaman el amor
«hasta los treinta no siento cabeza»… pues entonces yo ¿qué soy para ti? ¿parte del atrezo?
aún sabiendo que no me conviene un hombre que nada más piense en mí… eso quiero que hagas
los dos mirando una escena de amor en la pantalla… y el protagonista actúa igual que tú
tras decirme «cásate con un buen tío»… este tío que no se va a casar conmigo me da un beso
porque dijiste «¡qué bueno que está esto!»… el seis de julio se ha vuelto ya Día de la Ensalada
creo que ya te di las buenas noches… así que hoy puede que ya no suene otra vez el teléfono
el día que empieza siendo amada parece un mar donde ya te cansaste de nadar
amada como un melocotón al que le chupan el jugo… creo que también fui mujer en mi otra vida
quiero pensar que esto comienza pero también podría ser el final… me dejo amar esta noche
«resulta que me caso»… «no resulta… será que lo decidiste así digo yo ¿no?»
una vez resuelto que ya no nos veremos más… feliz hablando del tiempo
solo una membrana nos separa cuando nos amamos… a veces me descorazona tu cerebralidad
«¡triunfa el amor!» cantan los jóvenes… ¿y cuando el amor combate al amor? ¿entonces?
«tengo mucha gente a la que quiero»… y es decirlo y sentirme muy sola
Tawara Machi








