Si es honesto, no cree que pudiera entenderlo. Muy en el fondo dónde acumula todo lo que se guarda para sí mismo, en el sitio que guardaba todo lo que en algún momento le dio temor compartir ya que a nadie le importaba más que a él. Piensa en la posibilidad de abrirse un poco más, de hablar de las cosas que siempre se rehusaba a hablar. ¿Ese era el camino correcto? Mi-reu simplemente esta siendo él y lo extraña porque su voz es esa constante que le hacía falta. No recordaba que tanto hasta que sus manos se unieron, sentados en la sala de espera y acariciaba el dorso de su mano con suavidad. Es una sensación que va oprimiendo su pecho pero al mismo tiempo hay algo que lo distrae: el contacto con otra piel, escuchar su respiración. “ ¿Eso crees? ” miraba al techo concentrándose en su voz, repitiéndose que estaba en un sitio seguro, que solamente era algo de rutina y no un quirófano. “ Nunca creí que serías el tipo de persona que se aprovecha de su posición pero me gusta. Me conviene ” intentó bromear, aunque sí apreciaría lo acompañara adentro. Le miró de nuevo a pesar que hormigueo no abandonaba su cuerpo y su respiración se sentía menos frenética. Con mano libre buscó la otra mano del varón y la llevó a su pecho para que pudiera sentir sus latidos. “ ¿Te acuerdas? Una vez te conté que nací con un corazón defectuoso, los doctores dijeron que no viviría más de treinta años ” cada año que se acercaba a ese número, volvía la tensión a su vida. “ Así que sí, tengo mucho miedo del resultado del estudio. Y al mismo tiempo pensé, ¿qué mierda importa? No debería ignorar lo que siento, nunca quise jugar contigo aunque te lastimé ” no era el único que sabía que cometió un gran error, creyó que se quedaba sin oportunidades para aclararse frente al moreno. “ Te extraño tanto que me siento nauseabundo, quiero arrancarme el corazón y sacudirlo como una bola mágica para preguntar, ¿esto está bien, esto es bueno o me debilita? ” hizo una pausa, mojando con la punta de su lengua labio inferior para tomar un poco de aire, regresando en sí. “ Solo quería que supieras que mis sentimientos no han cambiado, sí aun quieres intentarlo… ” no necesitaba una respuesta inmediata, quiso aprovechar el arrebato del momento. ‘¿Devrim Badem?’ la puerta del consultorio se abrió de golpe, llamando su nombre y preguntando sí estaba listo para entrar.
Comentario roba una suave risa que contiene algo de nostalgia. Antes hubiera bromeado sobre cómo eso comprueba teoría de que es una mala influencia, que él no era así pero juntarse con él arruina su reputación. Se pregunta entonces si existirá algún momento donde pueda hacerlo de nuevo, cuando pueda señalar las diferencias en sus personalidades sin temor a que puedan atraer recuerdos y que sea incómodo. Se pregunta si al menos podrían ser como antes, cuando solo eran ex-compañeros que se molestaban mutuamente. Cuestionamientos son interrumpidos debido a movimientos contrarios y pareciera que a su cerebro le cuesta procesar información cada que nuevo contacto se hace presente, así que se fuerza a prestar atención con su mano percibiendo palpitaciones, asintiendo ante pregunta inicial. Recuerda que fue la razón por la que hablaron la primera vez, que insistió en acompañarlo a la enfermería escolar y que inclusive en las raras ocasiones cuando se llegaban a tomar en eventos deportivos, se preguntaba cómo estaba, esperando que respuesta fuese positiva. “oh…” volumen tan bajito que está seguro no lo escucha, él mismo apenas lo percibe e intuitivamente palma presiona un poco contra su pecho cuando menciona su corazón, más aparte de eso, se mantiene inmobil, mirándole. No puede creer lo que acaba de escuchar, y aunque hace unos minutos dijo entender, ahora en serio cree hacerlo. Y una parte de él siente que cada vez lo hace menos. Esa parte que fue herida cuando discutieron y teme que lo esté imaginando todo. Parpadea un par de veces, enfocándose una vez más en lo que sucede a su alrededor, y aclara su garganta para dirigirse a colega, “Voy a pasar con él, un momento, por favor.” no sacar tajada de su posición y mantener una buena relación con prácticamente todos, es lo que le permite hacer aquello, ganando unos segundos. Aún con pensamientos alborotados, tratando de controlar sentimientos, retira manos de agarres, para tomar ajenas entre las suyas y buscar sus mirada, “Gracias por decirme cómo te sientes. Por decir que no quisiste, ya sabes…” no quiere repetirlo, teme que si lo hace, sus emociones se desborden por doquier y no es momento para ello. “También te extraño,” comisuras se elevan con cuidado, como si temiera admitirlo aún, pero al mismo tiempo se siente aliviado de poder hacerlo. ¿será que devrim se siente así también? Escucharlo tan sincero le hace creer que es así. “quisiera que hubieses sido honesto desde el principio y poder estar contigo durante todo esto– Lo siento, por cierto, asumí que era un sí a acompañarte,” con tanto, olvido verificar una vez más, “ creo que lo que más me duele es que me apartaras sin ninguna explicación, porque me importas en serio y–” aprieta ligeramente sus manos, marcando sus palabras, “No estoy diciendo que no quiero intentarlo, pero no quiero que te preocupes por nosotros a parte de todo lo demás, si pretendo querer cuidarte no debería estar exaltandote más,” ríe suavemente, “así que vamos y hablemos después, ¿de acuerdo? que en verdad no me gusta aprovechar mi posición.”