🌙 mako
Observó a la bruja en silencio unos segundos, le sonrió entonces, porque no tenía ni la menor idea de cómo responder a eso. Abrió la boca una vez, luego la cerró y lo repitió unas dos veces más hasta que una risa nerviosa escapó de sus labios. “Claro…” Era extraño ya de por sí tener que pensar lo que le pasaba como para tener que explicárselo a la bruja. “No estoy casado, —aún, pensó— es una situación complicada. Es algo nuevo, muy… muy nuevo. Aún falta bastante.” Esperaba, realmente no recordaba cuanto era el tiempo de gestación de los de su especie. A veces era de nueve meses como los humanos, a veces tres, a veces cinco. No era ciencia cierta. La realización de que quizás tendría que dejar su trabajo y centrarse en lo que ahora crecía en su interior le golpeó en la cara, casi haciéndole dar un paso hacia atrás.
Resistió las ganas de reír, las expresiones del joven eran graciosas. Parecía que miles de pensamientos pasaban por su cabeza a mil por hora. Pobre. No podía culparlo. El asunto de la paternidad era así, te cambiaba la vida en cuestión de nada. “Ya veo.” sonrió levemente, en cortesía por la situación. A veces no entendía a otras mujeres, si el bebé ya venía en camino, necesitarían de un hombre en casa. Era cuestión de lógica. Además, Mako era bien parecido y todo indicaba que era más o menos bueno con los niños. Draco le dio un apretón en la mano. “Voy a recolectar unos hongos, nos hacen falta en casa.” dijo, dejando a su madre con la palabra en la boca. “Bueno, ya ves. Te espera la mayor aventura de todas.” declaró. “¿Has pensado en nombres?”















