caelann
“¡Espero que no! Eso fue horrible.” hizo una mueca. Nadie le dijo que ver el mundo implicaba heridas como estas. Haría lo posible por evitarlas. “Serás el invitado especial, daré un discurso emotivo sobre cómo salvaste mi bonito hombro. Hasta mi madre llorará. Bueno, eso no es tan difícil. Mi mamá llora por todo.” dijo con cierto humor, aunque era evidente el amor que tenía por su madre. “¡Wow!” los ojos prácticamente le brillaban de admiración, y sonrió de manera soñadora. “Las madres son muy sabias, ¿verdad?” rió levemente. “Bueno– hablando más enserio. Creo que te debo una por lo del hombro, así que, ¿Porqué no me acompañas a cenar algo? Yo invito.”
Alzó las cejas, esperaba que la muchacha no hablase tanto... todo el tiempo, o que tuviese algo más que hacer y se marchara, tenía otras cosas que hacer... como buscar a cierta humana ladrona que al parecer estaba desaparecida, y de alguna manera eso le preocupaba, ¿por qué? “Las mamás suelen llorar... dependiendo de la madre.” Su madre no lloraba, jamás. No recordaba haberla visto llorar muchas veces. Asintió con una sonrisa a medias. “Lo son...” De nuevo la ola de nostalgia le abatió, no importaba el tiempo que pasase, Mariko la extrañaría como si fuese el primer día. Ladeó el rostro dispuesto a negarse, pero su estómago rugió, ¡maldita hambre! “Bueno... supongo. Así puedes decirme de dónde has salido, porque jamás te había visto por el reino.” Mako, tenías otras cosas por hacer, no ir a comer con una niña por ahí.
















