quizá su familia ya no tenía las arcas llenas como en el pasado, quizá las rutas comerciales habían cambiado, pero lo que sí era un hecho era que los wyl y su gente no solo mantenían el poder y las influencias, sino que seguían siendo considerados los guerreros más feroces de todo poniente sin necesidad de armas raras o criaturas legendarias y lord stark lo sabía de sobra, de ahí que hubiese preferido que su hija contrajese matrimonio con ella que con alguien de una casa con las arcas llenas de oro, porque llegada la hora de la verdad, lo que necesitarían serían hombres y mujeres que supiesen pelear de verdad contra cosas que nadie podría ni imaginarse. cuando lord stark se acercó a ella, le dio en mano una carta que su padre le había entregado y que ella no había leído, pues era contenido privado en base a temas bélicos y de defensa que solo ellos sabían para después centrarse de nuevo en la que sería su esposa, sonriéndole con timidez y no pudiendo evitar fijarse en sus ojos grises, que parecían hacer juego con la nieve. "¿podéis indicarle a mi gente donde está la alcoba? me gustaría que llevasen ellos mis cosas." le pidió, empezando a caminar con calma a su lado, pues como llevaban las cestas con las serpientes y sus pociones, prefería que manipulasen ellos su equipaje. una vez estuvo dentro de la fortaleza, se impresionó por sus dimensiones, pero también por lo lúgubre que era, pues estaba acostumbrada a que el sol entrase por las amplias ventanas de su hogar y que las vidrieras brillasen de todos los colores. "me dijeron mis padres que la ceremonia será frente a un arciano, ¿es cierto?" preguntó caminando a su lado, no pudiendo evitar abrazarse a si misma aun por el frío, pues sentía curiosidad por aquellos árboles milenarios.
su padre no dudó en darle la bienvenida, así como hacerle saber que ese era su hogar y siempre lo sería, además de prometerle que podría viajar a dorne cuando quisiera para estar con su familia. ella sabía de sobra los motivos de aquel matrimonio, pero por alguna manera no entendía cómo su madre había apostado por este y a la vez no hacía otra cosa más que criticarle. tras dejar que rhiannon le diese la carta a su padre, no dudó en ofrecerle su mano para tomar la ajena y caminar junto a ella al interior de la fortaleza. una vexz en el interior, las genes del servicio no dudaron en reverenciar a la contraria y darle la bienvenida con formalidad. "sí, claro. yo misma les acompañaré. les he preparado también alcobas a ellos y una especie de santuario para vuestros reptiles." explicó, pues con aquel emblema, sabía de sobra su vínculo con las serpientes. caminó a su lado, notando el ligero temblor y presionando sus labios con suavidad. "os acostumbraréis al frio." comentó para romper el hielo. "pero ahora cuando lleguemos a la alcoba tendréis ropajes más preparados para el frío." le hizo saber. a sus palabras, esbozó una sonrisa. "así es, y no será una ceremonia muy abarrotada. simplemente estaremos mi familia y vuestro séquito."










