Necesito una aspirina.-Dijo mientras pasaba una de sus manos por la sien. Se encontraba en TRIC alejada de todos para poder tomar algún descanso pero lamentablemente su jefe otra vez le había llamado y comenzó a decirle las cosas que debía hacer.-Te juro que mi jefe un día me matara.-Dijo a la persona que estaba a su lado, sin levantar la vista de su teléfono.-
--Uy, los jefes.--Chasqueó la lengua al escuchar una rara voz a su lado. Miró a la desconocida por el rabillo del ojo, arqueando la ceja derecha. Había terminado su mocaccino, dejándolo a un lado de la barra donde estaba. Levantó por completo la vista, detallando bien a la morena.--Tengo un par de aspirinas aquí, suelo tenerlas encima. ¿Quieres una?-- Ofreció, haciendo un ademán amable.--Y, tranquila, no te drogaré.--Bromeó.












