DUELO Y ANSIEDAD: MIS AMIGOS
Un día, por allá en 2022, recibí una visita. Su nombre era Duelo, era de presencia fría y oscura, con cierta energía triste y solitaria. La primera vez que vino me dijo: -tu padre y tu primer amor ya no pueden continuar tu camino. A lo que yo respondí: -Pero yo no quiero perderlos. Me va a doler mucho..
-Tranquila, ellos ya cumplieron su ciclo en tu vida.- afirmó la visita.- vas a estar bien, yo te voy a acompañar en el proceso.
Y finalmente me los quitó.
Dolió mucho, pero cumplió su palabra, me acompañó en el proceso. Aunque a veces me estorbaba cuando quería seguir con mi rutina, ahí estaba en las noches de desvelo, en las cuales solía invitar a su amiga Ansiedad. Muchas veces Ansiedad se quedaba por horas y no me dejaba dormir ni comer, se comía hasta la angustia, y hablaba toda la noche sin parar.
Por momentos quedábamos solo Duelo y yo, donde los días siempre se sentían tristes y solitarios, como si nunca dejara de llover. Parecía haberse encariñado demasiado conmigo, porque cuando llegaba la hora de irse, alguna nueva idea se le ocurría para quedarse.
En 2025, ya éramos grandes amigos. Una tarde de mayo estábamos haciéndonos confidencias sobre aquel gran amor por el que venía apostando los últimos dos años. Aprovechando sus últimas horas de visita me dijo: -Se nota que lo amas ilimitadamente y te veo feliz a pesar de todo. Parece que al fin te va a elegir, ¿Dirías que es el amor de tu vida?
Si - respondí con ilusión- nunca había sentido un amor tan genuino que me hiciera sentir tan viva…- confesé.
Es una lástima- dijo Duelo- porque él también se tiene que ir. Pero no te preocupes, Ansiedad y yo nos quedamos. - finalizó satisfecho.
Rogué, lloré y supliqué, pero Duelo cumplió y se lo llevó.
Duelo y Ansiedad llegaron con más equipaje, y se instalaron en sus lugares de preferencia de la casa. Ansiedad se adueñó de la heladera, pues solo comía ella, e impuso la regla de solo dormir de día y charlar de noche. Por otro lado, Duelo restringía la puerta, dijo que no necesitaba la compañía de nadie más, exceptuando la de ellos, claro. Así que me prohibió salir de casa, a veces, incluso para cumplir con mis responsabilidades. Muchas veces, entre ambos, llegaban a convencerme de que era una carga para las demás personas, así que era mejor no molestar.
Poco a poco se fueron adueñando de mi vida, y su visita pasó a ser convivencia, donde la dueña del hogar ya no era yo.
Hace meses que estoy intentando convencerlos de que se vayan. Pero cuando menciono el tema, Ansiedad se pone como loca y empieza a gritarme cosas muy hirientes, al punto de dejarme temblando de miedo. Pues conoce mis puntos más vulnerables, y le gusta usarlos en mi contra cuando le es conveniente. Duelo simplemente me ignora, para él esta ya es su casa.
-¿Por qué no te fumas otro cigarrillo? Así te calmas- responden generalmente a cada uno de mis intentos de liberación.
Y sin saber por qué, les termino haciendo caso..
El mes pasado, Duelo se llevó mi trabajo y a mis amigas. Él dice que solo quiere lo mejor para mí y que solo se está asegurando de que lo que ya no funciona en mi vida se vaya para dejar lugar a cosas nuevas. Pero supongo que solo se está asegurando de prolongar su estadía.
Hoy, Octubre de 2025, hace ya tres años que Duelo y Ansiedad viven conmigo. Extraño vivir sola, pero ya se convirtieron en mis íntimos amigos.
-Mira! A Murci le cuesta respirar- dijo Ansiedad señalando a mi gato- además está muy flaco.
-Tal vez se vaya antes del amanecer- dijo Duelo ya rutinario.
-Por favor no!- Le rogué mientras Ansiedad me abrazaba con intención de consuelo.
- Vamos a ver..-dijo Duelo suspensivo.
-Mientras tanto, ¿Por qué no fumamos? – dijo Ansiedad animada- total pase lo que pase es tu culpa. Como siempre...- añadió indiferente.
- Vení! vamos a charlar toda la noche, mientras esperamos a ver qué decide Duelo mañana- finalizó Ansiedad, haciéndome un lugar a su lado.
Son las cuatro de la mañana, faltan dos horas para que amanezca. Aunque ya puedo escuchar a los pájaros cantar, Duelo parece seguir sin tomar una decisión.
Espero que por la mañana decidan empacar. Pero como los amigos leales que son, yo sé que siempre van a terminar volviendo a casa por alguna razón.













