Lago de soledades y cenizas
Lago de soledades y de cenizas. En la superficie: negras como boca de lobo. En lo más hondo yacen Valverde de Lucerna y la noche oscura y rompedora de Vega de Tera, anegadas de leyendas y misterios. ¿Quién represa el agua desbordada, quién detiene al fuego que incendia naturalezas vivas e historias consagradas por el tiempo, quién detiene al fuerte viento, ululante y aventador? La tierra sanabresa: ardida, quemada, calcinada. Sin labra desbrozadora, sin gentes jóvenes, sin comunicación, porque el tren y el progreso pasan de largo…Faltan muchas cosas. También la conciencia medioambiental.
Mar arbolada de tradiciones es el lago de San Martín de Castañeda, en el noroeste crepuscular de la vieja Iberia. Acertó el vasco Unamuno en su profecía: es, hoy, “espejo de soledades”. Es decir, de abandono, de desamparo, de aislamiento… Tal vez el “campanario sumergido” y herrumbroso voltea sonoras verdades, como si fuera la noche milagrosa de San Juan. Toca a fuego. ¿Nadie lo oye? Acaso toca a agonía, como aquella madrugada de enero de 1959. Las truchas se espantan. Las almas de los antiguos monjes, qué mal trago, piden clemencia o misericordia. Hay una memoria que yace bajo las aguas.
Ahí está, con sus olas leves, remansadas. Tomadla. Repostadla. Y repartidla desde lo alto, que arde la tierra propia y se consumen más las vidas. La pobreza, arraigada, generó las primeras evacuaciones, aunque las llamaron de otra manera. Después vino la despoblación, sucedida por el vaciamiento. Finalmente, el fuego abrasador. El futuro, quién sabe, quizá sea pasto de las llamas del olvido. Lo que faltaba, sí. El apagamiento. El declive sin señales de extinción. Y, entretanto, otras gentes avivan las llamas de la baja polémica, polarizadora. Más lumbre cuando lo emocional nubla la vista.
Llueve ceniza del cielo, ¿alguna vez hubo un maná?, sobre el lago de soledades. Cae volátil, sin hacer ruido. Esta no es una leyenda o una fábula. Ni siquiera una historia. Debe tenerse por una tragedia. Pero renacer de las cenizas no solo es un mito.

















