Culture Club o del Mito de la cultura
¿Qué es cultura? Es una pregunta que se añade al listado de interrogantes cuyo propósito plantea una respuesta contundente y general: ¿Qué es el ser? ¿Qué es el arte? ¿Por qué hay algo y no más bien nada? De las cuales, sin embargo, sólo han dado cabida a asesinar su condición universal, planteándose distintas hipótesis que en cada contexto y tiempo varían, de tal modo que, en cada caso, su respuesta da pie a un planteamiento relativista, sin entender el relativismo como una zona gris de incertidumbre, más bien, como una invitación para observar las condiciones específicas y cómo estas se relacionan con otros fenómenos.
A diferencia de las preguntas antes mencionadas ¿Es pertinente seguir planteándose a la cultura como un paradigma? Considero pertinente pensar el problema de la concepción de cultura en tanto advierto la volatilidad del término dentro de las instituciones culturales, secretarías y demás órganos que velan por la preservación, apoyo o producción de la misma. Indiscriminadamente, cultura juega distintas acepciones: conjunto de usos de costumbres de una comunidad (RAE, 2015) , conjunto de manifestaciones artísticas, valor producido por un ejercicio de erudición cuyo fin es netamente subjetivo, recolección de conocimiento, etc.
Cultura es el término favorito de los discursos oficiales en tanto funge como Joker: todo y a la vez nada puede ser cultura. Se puede hablar, por ejemplo, tanto de cultura mexicana como un conglomerado de estereotipos y modelos que brillan por su ausente praxis en términos contextuales, como de cultura mexicana presentada en la producción plástica de ciertos artistas. A la vez, cultura refiere a una serie de códigos y normas implícitas para el mejor funcionamiento de la sociedad V.gr. cultura vial, cultura laboral, del ahorro etc. Como de cultura en tanto parámetro clasista para separar, no evidentemente, a los individuos de una sociedad.
Pero ¿Quién o qué dicta la cultura? ¿Bajo que parámetros podemos calificar, además de exhibir en un museo, los hallazgos de una expedición antropológica conformados por una serie de utensilios como producción o testimonio de una cultura?
Dejando de lado la idea de la cultura en un plano abstracto y colocándola en perspectiva con la historia, la realidad social ,económica y política de México, vale la pena replantear la pregunta:¿Cómo opera el término cultura? Es una de las maneras en las cuales el problema recobra una dimensión práctica y diseccionable.
Mientras una difusión de la oferta cultural en una exhibición como la de Miguel Ángel y Leonardo en el Palacio de Bellas Artes se da a partir de criterios estéticos como lo bello[1], el presidente de México sostiene que la corrupción es un asunto de orden a veces cultural[2]. Detrás de estos fenómenos, cómo ya hablaba anteriormente sobre la volatilidad del término, la condición cultural, podemos advertir, no opera del mismo modo. Cultura funciona, ora como testimonio de una de las sociedades capitales del mundo occidental, ora,en el otro polo, la cultura, distante de este fulgor italiano, es el lugar desde el cual emana, a veces, valores antagónicos de lo moral-social,que vicia el tejido y funcionamiento del sistema.
En otro sector, en apariencia distinto, tenemos la propuesta cultural de empresas, mejor dicho, iniciativas privadas. Ya sea a partir de colecciones o produciendo contenido audiovisual, su incidencia en el problema de la operación de la cultura no es nada tímido. Su iniciativa ¿ De qué modo entra al juego de la cultura, lanzando convocatorias para incentivar la producción artística, apoyando de una manera específica a cierta práctica cultural?
A pesar de estos ser factores que determinan en mucho la construcción y práctica de la cultura, además de una incertidumbre por el término, surge una interrogante: de tomar por válida la definición que ofrece la UNESCO en la que se entiende la cultura como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. ¿No sería reducir drásticamente la operación de la cultura a una cuestión institucional? ¿Acaso cultura no es algo que ocurre ,a la vez , fuera del cerco de los recintos culturales?
Por otra parte, pensar en los rasgos de una sociedad o grupo social, arriba en otro problema, que ha sido la necesidad de conformar una identidad nacional. En el caso de México ¿ Cómo sostener tal convicción cuando, desde la clasificación de las castas en la Nueva España durante el siglo XVIII , hasta la fecha, no parece haber un factor que articule la hetereogeneidad cultural en la praxis, dificultando el establecimiento de, digamos, un Ser mexicano? ¿No nos enfrentamos acaso, a una idea de cultura universal ilusoria, en la cual el mismo relato de la cultura regional se fragmenta en cientos, quizás miles, de prácticas culturales? ¿Cómo todas estas vertientes de la cultura se interconectan e hibridan, dado que no se mantienen estables, ni devienen ex nihilo?
El propósito de este ensayo- y en general, de cualquier ensayo- es ofrecer una serie de posturas argumentadas por medio de las cuales , sintetizando, responda a las siguientes problemáticas antes enunciadas: ¿Cómo opera el término cultura en México?, ¿De qué modo cultura funge lejos de la jerga y dinámica institucional? , ¿Cómo es que prevalece la idea de una cultura universal o general, en una escala micro, a través del mito de la identidad nacional ( Ser mexicano)? Y finalmente ¿Cómo hablar de una cultura, si bien no universal, marcada por los procesos de globalización? Desde luego que cada una de las preguntas no se desarrolla paralelamente; en el transcurso del ensayo ciertas tesis convergerán de tal modo que a la par que se configura una hipótesis, se formula algo en la otra. Es un constante intercambio. La referencia constante a momentos de la historia de México será un factor importante para pensar acerca de la condición cultural desde el proceso de colonización hasta la fecha, ofreciendo una serie de cuestiones a considerar, sobre todo encaminado hacia la última pregunta formulada, en el que la búsqueda esencialista de una identidad mexicana choca con un creciente panorama global.
Para dar eje al ensayo, me permito hacer una serie de divisiones para entender el problema de la mercurial condición del término cultura. No busco hacer una exegénesis etimológica del concepto, pues si esto fuera el fin, este ensayo se quedaría bastante limitado -de hecho, este ensayo apenas se plantea los cimientos de un problema igualmente complejo y estudiado-.Principalmente, a partir de la lectura de El mito de la cultura, reconozco ciertos puntos en común con la manera en que se ha construido la amorfa noción de cultura: La cultura y el logos , La cultura como mercancía y La cultura dispositivo de clasificación (alta- baja).
Cuando en el discursos de índole política se refiere a la cuestión de la cultura, una de las constantes es la solemnidad del concepto: la cultura como manifestación última en el progreso intelectual y espiritual de una sociedad o grupo social se posiciona como una consecuencia lógica, ya que la cultura, entendida generalmente, es la línea que separa al ser humano de cualquier otra entidad viva sobre la tierra. ¿Por qué no se considera cultura el proceso de construcción de la colmena, cuya complejidad arquitectónica y belleza geométrica no se puede discutir, mientras que el Burj Khalifa se celebra como la estructura más compleja jamás creada? Una respuesta a esa interrogante la podemos responder pensando en la conducta operatoria[3]: dentro de la valoración humana, podemos entender –con mayor precisión si tenemos un conocimiento de ingeniería y arquitectura, para el ejemplo-la planeación que permite construir un rascacielos de tales dimensiones, pero el proceso que sigue la construcción de una colmena es un misterio para el ser humano si consideramos que no existen planos, ni una certificación que avale la formación profesional de las abejas que construyen la colmena.
Sin pasar por alto que la comunicación entre las especies ocurre a partir de factores difíciles de explicar en términos verbales, es pertinente señalar que este tipo de comunicación ocurre de un modo instintivo. No es a partir de un juicio de superioridad antropocéntrica por lo que digo esto, pero el motivo por el cual se sostiene a la cultura como factor distintivo del ser humano está en esa posibilidad de llevar a cabo un intercambio de símbolos, experiencias o signos, para con otros homólogos de su especie, ya sea de modo verbal o visual.
La cultura se da, previo a pontificarla como el génesis de perfección de la humanidad, en la interacción con los otros miembros de un grupo social, sin embargo, para que estos vínculos se logren establecer, es necesario conocer el contenido de la estructura cultural en la cual se está adscrito. Incluso si la aprehensión de todos ellos se da de un modo intuitivo, con el paso del tiempo estos símbolos, lenguajes e imágenes comienzan a generar una negociación entre la manera en como subjetivamente las asimilamos y como colectivamente se practican.[4] Y esta reaprehensión de los códigos nunca deja de ocurrir; en cada interacción con otros seres humanos, se reconfigura el entendimiento y adquirimos dominio sobre ello. (citar, argumentar, redactar) empero, una diferencia abismal se presenta entre esta exploración, o conocimiento, de los símbolos de una determinada práctica cultural y la concepción de la cultura en tanto una aprehensión de conocimiento inútil: datos históricos, terminología rebuscada e hibridación lingüística pretensiosa.
Volviendo al tema de la cultura como factor diferencial entre hombre y naturaleza salvaje, irracional, esta idea se comparte con el concepto del logos. La palabra, el lenguaje verbal, en tanto materia del razonamiento discursivo, es algo que, en distintas partes del mundo permeadas por el pensamiento occidental, goza de vigencia. En este sentido, creo pertinente reflexionar sobre como la palabra se vuelve pieza clave para la inserción del individuo en una cultura.
Hasta la fecha, el problema del habla, el autismo -y en general- una deficiencia en las facultades para la comunicación lingüística se mira desde una perspectiva negativa visualizando a largo plazo, previo a la incursión laboral en un ámbito económico, su desenvolvimiento en una cultura. ¿Cómo un ser humano puede ser parte de la dinámica cultural si prescinde del lenguaje con el que se piensa y practica?
¿No es radical pensar que la cultura se mueve únicamente a base de la palabra? Convengo en ello, sin embargo, pensando en la promesa moderna de la educación del siglo XX, que hasta la fecha, en el proyecto político- sobre todo en América latina- de cada sexenio se propone erradicar el analfabetismo, me cuestiono si no prevalece aquella valoración de Isócrates del logos como factor comunicativo y constructor de la envidiable posición del ser humano frente a otros seres vivos, al permitirnos por ,medio de ella, el erguimiento de ciudades, sistemas jurídicos y la invención de las artes[5].
En este punto, valdría la pena preguntarse la relación cultura–logos. Cuando nos preguntamos por cultura ¿ Nos preguntamos, quizás más a fondo, por la manera en como en torno a un sistema de comunicación basado en el lenguaje se han construido y permitido ciertas prácticas de subjetivación, así como la conformación de una estructura colectiva?
Volviendo la definición global impuesta propuesta por la UNESCO y el planteamiento de Isócrates, tal parece que en efecto: se atiende a la definición de cultura a partir del logos.
En este punto, tan sólo me he referido a lo que sucede a una escala microscópica, dentro de las relaciones intersubjetivas, en una cultura, pero ¿ Qué ocurre cuando el sistema de valoración de una entra en discrepancia con otra? A partir de ello, la noción de la cultura como el hito de la sabiduría y plenitud de un grupo social, se resquebraja dolorosamente en un marco humanista, pues si una cultura permite el desarrollo de ciertos objetos, su implementación no suele ser de un modo pacífico en una atmosfera de respeto por las diferencias ¿Acaso no ha habido, antes que teológica , una discrepancia cultural entre dos o más pueblos? Aquella idea del logos como razonamiento argumentado y discursivo es difícil de advertirla en las intervenciones bélicas, en las conquistas a lo largo de la historia. Si bien, de por medio hay un beneficio económico por las conquistas – en los recursos naturales, en la mano de obra,etc .- la imposición de una cultura, de una lengua en otro grupo social es lo que afianza el legado de la misma.
La cuestión de la cultura entendida a partir del lenguaje es un tema basto, en el cual, se puede indagar y extraer una serie de tesis, a la par que se comparan y analizan otras. Quizás la postura del filósofo alemán Martin Heidegger del lenguaje como Casa del ser – o me permito decir, de la cultura- dista de ser un problema superado.
La cultura como mercancía
La educación en relación a la cultura persigue más que un plan de estudios en las escuelas. Se desdibuja de las aulas y de los libros. A pesar de la brecha temporal y cronológica que separa al siglo XXI, una extensa tradición educativa que se extiende desde la época moderna en la Europa del siglo XVIII y XIX, considerando a la cultura como un valor cuantificable y adquirible en escuelas de refinamiento, o tan sólo, en la idea de la academia como recinto del cual proviene la cultura. Si, por un lado, la idea de la cultura no tiende hacia el bagaje de clischés folklóricos, dicho concepto se balanza ante la idea de la alta cultura. Cultura ,aquí, juega un papel sumamente problemático, en el cual, convergen nociones de cultura popular y una serie de producciones artísticas basadas en cánones europeos con más de dos siglos de antigüedad. Un ejemplo es, sin generalizar, la programación de exposiciones dentro del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, recinto que, a pesar de haber contando con las presentaciones musicales de íconos de la música popular como Juan Gabriel, o ser objeto de intervención por medio del videomapping, mantiene una política definida como lugar en el cual se presentan y preservan algunas de las manifestaciones artísticas más importantes no sólo de la cultura mexicana, sino del mundo occidental.
Más de ochenta años han pasado desde la fundación de dicho palacio, y aunque su inauguración durante el sexenio de Pascual Ortiz Rubio perseguía satisfacer una necesidad y utilidad pública [6] ¿Ciertamente el contenido y accesibilidad a ese recinto es para todo público? Con esta pregunta no propongo una destrucción del Palacio de bellas artes, pero sí evidenciar la aparente inocencia y noble labor de resguardar la cultura para bien de los mexicanos.
Pero, ¿Cuál es el beneficio real de contener toda esta producción cultural? Preguntarse esto determinadamente nos lleva a preguntarnos por la relación producción/ producto cultural- arte, a su vez, pensando en el valor de la misma en la sociedad ¿Cuál es el sentido de hacer arte dentro del contexto de una sociedad?
Uno de los primeros juicios que se esgrimen en la relación producto cultural-arte es al arte como producto de un grupo social. Una extensión que acerca a miembros ajenos a las dinámicas de otras culturas. En efecto, lo es, y no puedo objetar algo al respecto, salvo preguntar si la importación – o exportación- y asimilación de tecnologías, gastronomía, modas y una miscelánea de productos varios no llevan a cabo el mismo efecto. ¿Por qué fomentar o preservar la producción cultural? Una hipótesis, incómoda para el gremio de los artistas y su público que en mucho alientan a la práctica artística en un marco romántico y abstraído del funcionamiento económico de una sociedad, es la relación entre arte y el poder, de índole económico y político.
Sin dejar de lado el fenómeno del FONCA, el arte en México – y a lo largo de la historia de occidente- ha significado una oportunidad para la exhibición del poder y unicidad como nación. En cada mandato, la producción artística ha servido como un lavado de imagen para el poder en turno. Un ejemplo de ello es el arte en el Porfiriato, cuya distribución de becas para residencias en el extranjero (Europa, específicamente) tuvo como fin la inserción de México en el proyecto de la modernidad. México, por medio de sus artistas, se habría paso diplomáticamente como un país capaz de sustentar la producción cultural y entablar un diálogo con otras potencias económicas. Mostraba su poderío.[7]
Este es uno de los ejemplos recientes sobre como el papel del arte y de la cultura, ha servido para la legitimación de cierto proyecto político. Es necesario indagar sobre el término política cultural. Vale la pena ver como este ejercicio y concepción de la cultura a nivel político se mantiene revisando las intenciones tras el impulso de la cultura en este sexenio: << Las embajadas de México en el exterior son escaparates del arte y la cultura de México, estableciendo un sistema permanente de exposiciones y actividades culturales, con el propósito de lograr una mayor proyección cultural de México a nivel internacional>> [8]
Pensar la política cultural nos lleva a cuestionar, reitero, el vincula entre arte, economía y poder.
Aún si nos encontramos a cierta cantidad de siglos precediendo al trabajo artístico en tanto una cuestión gremial, vale la pena pensarse cómo aquel planteamiento, en el cual, un mecenas u hombre de gran poder adquisitivo, era quien adquiría y disfrutaba del producto artístico. En un ejercicio, probablemente, muy reduccionista de mi parte, tal parece que dicha lógica se mantiene pues, desde la obra de Aristónoo en el 700 A.C, primera pieza firmada, dando pie al mito de la originalidad y la figura del artista, hasta la fecha, no parece haber mucha diferencia. ¿Por qué el interés histórico de las personas con poder de adquirir bienes y servicios de los artistas? En parte,la cuestión especulativa, en términos económicos, del objeto artístico como déposito de valor monetario [9] significa una manera de inversión. Por otra parte, la condición exclusiva, única, de la obra de arte, diferenciada de otros objetos producidos en serie, le da una cuestión seductora y ,en tanto objeto en venta, coleccionable. Sin embargo, una de las razones de mayor peso es la capacidad de los artistas por estructurar símbolos, y de este modo, estructurar una hegemonía simbólica para una comunidad[10]. Para el grupo de poder, vale la pena comerciar con los símbolos vertidos en objetos y tener cerca a los productores que posibilitan un efecto tan poderoso, valga la redundancia[11].
A su vez, esta producción simbólica objetual – relacionando con lo que previamente enunciaba respecto a la constitución de una cultura basada en sistema de comunicación lingüística- establece una diferencia entre una y otra cultura. Una diferencia se dibuja a partir de los productos de una práctica artística que, pensándolos bajo el dictamen de una política cultural - advertible en su agenda cultural : v. Gr exposiciones, cápsulas audiovisuales, etc.- se convierten en productos culturales que se muestran como resultados de procesos culturales esenciales de la misma. Dicha diferencia se cuantifica -y bajo la óptica de una concepción capitalista- en la medida en que se generan productos culturales.
Sería redundante señalar la búsqueda y el ejercicio de poder detrás de las políticas culturales: determinar una identidad, un ser, hacerse de un lugar a un nivel mundial como órgano sólido para las inversiones extranjeras. Los objetivos pueden ser varios, sin embargo ¿Es esta la única manera, de las acepciones antes desarrolladas, en la cuales se puede hablar de cultura? Si insistiéramos en desmenuzar la extraña definición de la UNESCO y pensáramos en las prácticas, modos de hablar, de relacionarse, así como una manera específica de generar y consumir mercancías tanto utilitarias como simbólicas ¿ Qué opera la cultura en los entornos donde la cultura oficial no parece competer con la manera en como se interrelacionan los individuos de un grupo social?
Aún si existen diversas maneras de ejercer cultura, es necesario advertir las discrepancias que generan estas alternativas (Reconociendo en general la cultura de masas y la cultura popular) ante la cultura oficial pues, siendo un la oficial una cultura que deviene desde el órgano de poder rector a todas las demás prácticas, existirán factores distintos que, a su vez, producen discrepancias entre las mismas comunidades al margen de esa noción oficial.
De por medio, la cultura en tanto rasgos característicos de una sociedad marca diferencias entre un y otro grupo social, pero ¿Esto no vuelve evidente la existencia de un juicio externo mediador que califica o demerita como cultura ciertos rasgos? ¿De dónde proviene esta estratificación social y cultural?
La cultura como dispositivo de clasificación
Cultura y manifestación/ producción artística, como lo mencionaba en el segundo apartado de este ensayo, han sido conceptos que, en la agenda de políticas culturales – y por una razón concreta-, así como en la agenda de empresas privadas, ha constituido un factor importante para comprender el fenómeno de la distribución de ciertas piezas, o acciones, entendidas como arte. Refiriéndome al contexto territorial, político, y desde luego cultural, quisiera precisar en una manifestación artística que podría ser una pieza clave para entender cómo sucede esta estratificación social, como se imponen gustos, y desarrolla cultura lejos del seno de lo que oficialmente se entiende como tal. Me refiero a la música (específicamente, música popular) , ese producto cultural que, en pláticas mundanas o en estudios serios, como es el caso de Theodor Adorno, se vuelve elemento crucial que en México y en todo el mundo, ha generado una historia no tan estudiada ni documentada como lo que ocurrió dentro de la institución del arte plástico/ visual y que, sin embargo, sus secuelas en la cultura son bastante más profundas ¿A que se debe? Arrojando una hipótesis, se puede deber a la relación que tiene la música popular con el fenómeno de la cultura de masas.
Si bien el contexto que envuelve a la escritura de este ensayo es en gran medida visual ( proviniendo de una facultad con una historia en la plástica muy bien conocida) pasar por alto lo que ocurrió en nuestro proceso de individuación previo a la incursión en el campo de lo visual como medio para la producción artística, seria perder las pistas, considero, para entender el problema del arte en el cual nos encontramos inmersos y de la cultura, igualmente delimitados. La música aquí ¿Cómo entenderla en tanto problema relevante para la decodificación de nuestra valoración de lo que es necesario preservar, a lo que es pertinente acercarse en calidad de devotos , de lo que deberíamos desechar y en un ejercicio muy puritano, erradicar?
Desde una valoración de Adorno, el problema con la música popular[12] es la estandarización de la estructura musical[13], por ende, uno de los medios de la industria cultural de una cultura de masas, que diluye los contenidos y consolida el pensamiento acrítico en la sociedad. Lo vuelve un producto accesible sin grandes variaciones. En este sentido, dicho contenido compete en distintos territorios, posicionándola como un producto cultural cosmopolita, agradable en distintas partes del mundo y culturas. Acerca de este aspecto, pensando en un ejemplo relativamente contemporáneo, pienso en la estructura predecible de Don’t stop believing[14].
Pienso en la música popular como el primer acercamiento de la cultura de masas que tenemos porque, incluso si alguno de los que actualmente cursan una licenciatura de artes visuales tuvo la oportunidad de nacer en una familia asidua a la asistencia de museos de arte clásico, moderno o contemporáneo[15], se conoce, generalmente , en primera instancia, por música popular, que puede comprender desde los Hits del momento, hasta los éxitos de otras décadas en otros países. Además, a partir de una valoración biológica, el sonido es el primer acercamiento que tenemos con el entorno mientras estamos en el vientre materno. Consecuentemente, esa relevancia del sonido en nuestra ontogénesis no desciende. Se especifica con los estímulos sonoros que experimentamos, o referente al tema de este apartado, en la medida en que escuchamos música.
Este gusto se construye, pensando sin un dejo peyorativo de la música popular, a partir de esquemas.
Ahora bien ¿Cómo es que esto se vuelve un dispositivo para la clasificación o estratificación social? La cultura oficial por sí misma marca un filtro entre que individuos acoje, ya sea por su condición socioeconómica o por nivel educativo. Sin embargo, ciertos géneros de la música popular del siglo XX, dibujan diferencias , construyen culturas. La manera en cómo eligen su indumentaria los sujetos afines al heavy metal, el modo en cómo replantean el lenguaje individuos asiduos al Rap o hip hop, los sitios que frecuentan las personas que disfrutan del danzón… muchos de estos fenómenos de socialización, o del establecimiento de ciertas prácticas cultura, tienen como catalizador la música popular, pues en su estabilidad compositiva y mensaje, es un terreno en el cual se puede estructurar una estabilidad, valga la redundancia, cultural. Lo cual, en su condición de estilema, permite que sus valores y esquema se perpetúe por cientos de bandas, a lo largo de décadas. ¿Deberíamos pensar en una innovación de la música cuando, comparando la estructura las letras, y desde luego el juego mediático de una banda como The Beatles, es el mismo que el concepto de Boybands como One Direction, o en su mexicanización, CD9? Quizás la innovación podría darse a partir de los proceso de grabación y edición de audio, pero ¿Cuál es el sentido si se continúa con las mismas fórmulas compositivas?
Poniendo en contexto con México el punto de la música y su influencia a manera de dispositivo que, como arma de doble filo, clasifica[16] a ciertos individuos de un grupo social, quiero referirme al Festival Rock y Ruedas de Avándaro de 1971. El evento que reunió a cerca de 100, 000 y 500, 000 asistentes en los dos días que abarcó, sentó un precedente en la música, específicamente el rock, en México[17]. Más allá de sus alcances en términos de audiencia, la cacería de brujas debido al uso de drogas, a la apología de prácticas sexuales polígamicas, que algunos encabezados de periódicos promulgaba fue el resultado interesante a reflexionar. Por la información que advierto en el registro hemerográfico, nunca se había arremetido, en términos mediáticos, tan estereotípicamente contra una práctica cultural. La música popular, o siendo más precisos, el rock, implicaba un severo atentado contra la misma estabilidad cultural a nivel país.[18]
El rock mexicano comenzaba a ser un agente peligroso y no era un caso nuevo. La incidencia tardía del rock and roll (1957, relativamente tarde), si bien no trataba un punto políticamente incómodo, era distinto a la música de danzón ,o de los tríos, que permeaba en las familias. [19]Por otra parte, artistas repensaban los estilos y adquirían responsabilidades políticas con movimientos de izquierda, una acción bastante crítica ante un Estado brusco y totalitario. La militancia política de Oscar Chávez por medio de la música popular, con un recurso de sonidos acústicos (corrido, son cubano, huapango, bolero,etc.) sentó un precedente considerable para entender la relación disidente de las culturas que se hacían o simpatizaban con este tipo de música, pues mientras existía un debate en los salones de pintura sobre la escuela muralista y La ruptura, algo ocurría en un estrato social distante de estos problemas teóricos del arte, y la música fue el plano en el cual ocurrió.
Así también, el rock no sólo se volvió un problema para las buenas costumbres de la cultura. Se convirtió en un arma para la denuncia política. El viejo estereotipo del rock y la juventud contestataria se consolidó con la persecución de las tocadas[20]. Aún si la prohibición estaba en su apogeo, esto no condujo a un deceso. Cualquier lugar era apropiable para que un grupo de personas se reuniera, los llamados Hoyos funky.[21]
A su vez, ocurrieron, desde la música, movimientos contra el elitismo de la producción cultural. Rompiendo con el esquema desde el cual la producción musical y artística se colocaba, el movimiento rupestre, liderado por Rockdrigo González. Una música, popular, pero aterrizada en el contexto inmediato de la cotidianeidad.[22]El movimiento rupestre dio pie a una generación de bandas que, en los ochenta, sin una preparación igual a la de los músicos de academias privadas, ni mucho menos, estudios profesionales de composición- y no por ello de menor calidad en la ejecución y composición-, reúnen a grupos sociales de la periferia urbana – y de la cultura oficial- diluyendo esa gran noción de cultura ilustrada que, hasta la fecha, se arrastra. El rock urbano, a diferencia del movimiento sonidero, es un género que no logra insertarse ni absorberse dentro de un ámbito institucional. A su vez, no es un producto cultural del cual se puedan extraer grandes beneficios económicos, pues su número de consumidores no es numeroso, de tal modo que, apartándose de ahí la iniciativa privada, dichos eventos se realizan de un modo autogestivo. En este sentido, es comprensible, mas no justificable, la valoración de Adorno de la música popular ante la música seria, pontificando esta última, mas reducir el problema de la música ante la estandarización distrae a la vista de las consecuencias culturales que trae consigo. Problemáticas sumamente interesantes para analizar y añadir al problema de la construcción y operación del término cultura.
Cultura, como se planteó al inicio del ensayo y como lo plantea Bueno en su libro, permanece con un grado de volatilidad en las discusiones intelectuales. ¿A qué nos referimos exactamente con cultura? Tal parece que la misma definición se conviene en favor del lugar en el cual se discute: no nos referimos a la misma acepción de cultura cuando se habla en términos del arte a cuando se habla en razón de la diplomacia. ¿Acaso esto significa entregarse a una incertidumbre semántica en la cual aprehender cultura sea una tarea imposible? En su justa medida, comparto la perspectiva de Bueno de cultura como praxis de una comunidad; la cultura no ocurre en los estudios culturales ni en los museos. Ocurre en la misma comunidad de un modo intersomático. Sería difícil, y una empresa fallida,entender sociedad y cultura de un modo paralelo. Su construcción y definición es recíproca. Aún si el estudio, el análisis de los estudios culturales no pudieran ofrecer la visión total de un aspecto de la cultura ( o de una cultura) no por ello son un accesorio. Pensar, teorizar, distanciarse del papel como individuos en ciertas culturas, encontrar relaciones históricas para entender cómo es que ciertas prácticas se valoran como cultura y otras no, es lo que permite orientar nuestro entendimiento del problema y reconsiderar nuestro papel en la misma cultura. Así, conceptos como cultura de masas, kitsch, cultura oficial, mas que ser una herramienta proveedora de etiquetas, se vuelve instrumentos para, reitero, encontrar afinidades en los problemas culturales. Uno de ellos – y aunque después de una serie de derrumbes se mantiene como una duda latente- es la definición esencial de una identidad nacional. Para el caso de México, no como un ente abstraído de ello, surge una serie de dudas respecto a los códigos, símbolos sobre lo que conforma la mexicaneidad ¿Es factible asumirme cosmopolita por la globalización? ¿Qué tanto el pasado colonial , si bien no como un estigma, de mi contexto impacta el presente y mi apertura en un campo profesional – en este caso, del arte- ? ¿De qué modo mi profesión ha tenido una incursión el proyecto político y la economía de este país? ¿Me tendría que acercar del mismo modo a las instituciones culturales o podría reinventar una vía para generar la producción artística? Una vez dimensionada la complejidad, no por completo, la cuestión de la cultura a partir de un análisis de las condiciones culturales, el problema del arte se vuelve más grande, pues no se trata ya simplemente de la propuesta para el medio del arte mismo , sino, el arte, cuya génesis sería la construcción de símbolos en una comunidad, irrumpe en otros tantos campos, acorde a lo que cada proyecto adquiera como asunto de trabajo. Para este punto no hay una fórmula que funcione para cada artista en formación. El peso de la carga está en su debida especifidad.
Haciendo énfasis en la producción artística y el desarrollo de la cultura, me gustaría proponer un puente entre estos dos asuntos y el avance tecnológico, cuyas implicaciones en México son advertibles. Si bien el problema del arte limitadamente se podría entender en técnica y pensar en una cultura tecnócrata es distante del desarrollo en comparación a otros países es menor, no deja de ser claro que la incursión de , por ejemplo, internet teléfonos inteligentes a transformado ciertas prácticas culturales y artísticas, quizás no con una proyección tan visible en nuestro país pero con gran expectativa en otros. Ahí, se están produciendo una serie de cambios que abren signos de interrogación para preguntarnos cómo es que la tecnología ha cambiado nuestro contexto- como país poscolonial, en un proyecto de modernidad aspiracional, en otras palabras, en vías de desarrollo y desde luego la estructuración de las culturas- y entorno inmediato. No es viable aplazar las respuestas a las dudas actuales. Es un buen momento, en el cual es permisible la experimentación, no sólo artística, para especular sobre el devenir-hoy de las culturas en tanto prácticas vivas.
-Adorno, W Theodor El material Musical en Sobre la música popular.
fuente ; http://artilleriainmanente.blogspot.mx/2014/03/theodor-w-adorno-sobre-la-musica-popular.html
-Isócrates, siglos V-IV a.C A. Niocles, versión tomada de internet. Peresus digital library, classics collection, www.perseus.tufs.edu., George Norlin
-Kóster Rausell, Pau Poder y cultura, El origen de las políticas culturales.
-Robin Greeley, Adéle : Artistas mexicanos en Europa durante el porfiriato y la revolución en Hacia otra historia del arte en MéxicoTomo II coordinado por Acevedo, Esther y Stacie G. Widdifield CONACULTA/CURARE, A.C., 2004)
-Zolov, Eric. «La Onda Chicana: Mexico's Forgotten Rock Counterculture». En Hernandez, Deborah Pancini; l'Hoeste, Héctor D. Fernández; Zolov, Eric. Rockin' Las Américas: The Global Politics of Rock in Latin/o America. U of Pittsburgh P.
Hemerografía, textos varios, enlaces
-González, Rockdrigo- Manifiesto rupestre. Fuente http://www.rockdrigo.com.mx/textos.html
-Rubio, Olallo Gimme the power, documental 2012 Fuente:https://www.youtube.com/watch?v=8x8tEeEG2_c
-Redacción RyR Ni charros ni chinas poblanas: Los inicios del rock mexicano en Revista RyR tomo especial no. 5 Verano del 2009
-Don't Stop Believing- The Most Stolen Song in Music History Fuente:https://www.youtube.com/watch?v=gYmpxA72GgE
-México y su política cultural Fuente:http://embamex.sre.gob.mx/serbia/index.php/es/component/content/article/143-mexico-y-su-politica-cultural
[1] http://noticieros.televisa.com/mexico-df/1506/lar-gas-filas-tercer-dia-exposicion-da-vinci-miguel-angel/
[2] http://www.sinembargo.mx/07-05-2015/1337708
[3] Conducta operatoria es un término utilizado por Bueno en El mito de la cultura para explicar el proceso por el cual cierto conocimiento se sistematiza y transmite entre sujetos, culminando en un saber operante –práctico- para un grupo social.
[4] Idea en relación a la frase :<<… porque cada hombre se hace hombre solamente a fuerza de educación, y porque toda la especie no vive sino en esta cadena de individuos>> Citada por Bueno respecto al estudio de la cultura hecho por el filósogo alemán Johann Gottfried von Herder ( 1744- 1803)
[5] <<Debido a que en nosotros ha sido implantado el poder de persuadir a los demás y dejarles claro lo que deseamos, no solo hemos dejado atrás la vida de las bestias salvajes, sino que nos hemos unido y hemos fundado ciudades, hemos hecho leyes e inventado las artes […]no hay institución concebida por el hombre a la que el poder del lenguaje no haya ayudado a establecer.>> Isócrates, siglos V-IV a.C A. Niocles, versión tomada de internet. Peresus digital library, classics collection, www.perseus.tufs.edu., George Norlin
[6]‘’ …Debido a la fuerte inversión que se requería para acabar el recinto, éste debía responder a una necesidad social y ser de utilidad pública.’’ Consultado en la página oficial del Palacio de Bellas Artes http://www.palacio.bellasartes.gob.mx/historia/construccion.html
[7] ‘’Mientras el gobierno de Díaz concebía las exposiciones como oportunidades de mejorar la imagen de los mexicanos, servían también para corregir los ‘errores’ de la opinión mundial sobre el clima, la política y la sociedad mexicanos’’ Robin Greeley, Adéle : Artistas mexicanos en Europa durante el porfiriato y la revolución en Hacia otra historia del arte en MéxicoTomo II coordinado por Acevedo, Esther y Stacie G. Widdifield CONACULTA/CURARE, A.C., 2004), pág. 302
[8] http://embamex.sre.gob.mx/serbia/index.php/es/component/content/article/143-mexico-y-su-politica-cultural
[9] Kóster Rausell, Pau Poder y cultura, El origen de las políticas culturales .pág 15
[10] ‘’La relación entre poder y cultura es una relación entre poderes que tanto tiene que ver en la historia de la humanidad: el poder del vencimiento de las armas o de las letras de cambio con/contra el poder de convencimiento de de la imagen y las palabras (…) Para morir por la patria, la causa, Cristo o Mahoma, que es la savia de los ejércitos que, a su vez, son expresión del poder de la fuerza, es necesario que generaciones de poetas, escritores, músicos y pintores, inventen y distribuyan con eficacia todo un discurso que persuada multitudes sobre el hecho de que vale la pena cambiar la propia existencia por palabras en mayúsculas.’’ Ibid pág 11
[11] ‘’Los tratantes de mensajes, es decir, los creadores, disponen a través de sus habilidades de uno de los recursos más eficientes para actidar el comportamiento de los seres humanos y por eso se han convertido en objeto de deseo de otros individuos poderosos que beben sólo de las fuentes de la fuerza y/o el dinero.’’ Ibid pág. 11
[12] Sin pensar ,por el momento, en los géneros musicales del siglo XX, como el rock ( en todas sus presentaciones v.gr Rock en tu idioma, hard rock, , rock urbano, rock and roll, pop, heavy metal, jazz, reggae, etc.)
[13] ‘’La estructura entera de la música popular está estandarizada, incluso donde se hace el intento de eludir la estandarización. La estandarización se extiende de los rasgos más generales a los más específicos. Mejor conocida es la regla según la cual el coro consta de treinta y dos compases y de que el registro se limita a una octava y una nota’’ Adorno, W Theodor El material Musical en Sobre la música popular fuente ; http://artilleriainmanente.blogspot.mx/2014/03/theodor-w-adorno-sobre-la-musica-popular.html
[14] https://www.youtube.com/watch?v=gYmpxA72GgE Don't Stop Believing - The Most Stolen Song in Music History En este audio, un grupo conformado por tres chicos presentan ante una edición de American idol, una serie de covers de más de diez bandas, en el cual evidencían la estructura estandarizada y como estos se han vuelto Hits ¿Acaso por esta misma estructura o sencillamente por sus letras? Un musicólogo, a su vez, podría hacernos saber si esta estandarización encontrada, primeramente, en la canción de Journey, no proviene de escalas musicales de otras culturas, práctica común en la música popular. A su vez pienso en las declaraciones de músicos como Marty Friedman, guitarrista conocido dentro del género del Speed Metal,quien abiertamente acepta una apropiación de escalas gitanas, japonesas y griegas para la composición e improvisación.
[15] Con esto no quiero pontificar esos recintos, sin embargo, me parece que el acercamiento a una cultura de valores considerados de alta cultura, la percepción y expectativas del cursar una carrera de artes visuales será distinta, sin aminorar el cambio en la perspectiva de quien desarrolló si vida por un entorno conformado de música popular.
[16] . En este término de clasificación, desde luego que entran múltiples factores, más que la música popular per se: El choque entre prácticas culturales y estructuras de valoración, la influencia de los medios de comunicación en la opinión pública, son factores muy específicos que vale la pena revisar en otro momento.
[17] Zolov, Eric. «La Onda Chicana: Mexico's Forgotten Rock Counterculture». En Hernandez, Deborah Pancini; l'Hoeste, Héctor D. Fernández; Zolov, Eric. Rockin' Las Américas: The Global Politics of Rock in Latin/o America. U of Pittsburgh P. pp. 22––42
[18] IMG 1 Atiéndase a todos los cuadros de texto en la portada de esta edición del Alarma
[19] Ni charros ni chinas poblanas: Los inicios del rock mexicano en Revista RyR tomo especial no. 5 Verano del 2009
[20] ‘’Y las tocadas de rock
ya nos las quieren quitar
ya sólo va poder tocar
el hijo de Díaz Ordaz…’’ Three souls in my mind-Abuso de autoridad 1973
[21] https://www.youtube.com/watch?v=8x8tEeEG2_c Rubio, Olallo Gimme the power, documental 2012 Min. 19:47
[22] ‘’Han tenido (…los rupestres…) que encuevarse en sus propias alcantarillas de concreto y, en muchas ocasiones, quedarse como el chinito ante la cultura: nomás milando.’’ González, Rockdrigo- Manifiesto rupestre. Fuente http://www.rockdrigo.com.mx/textos.html
Imagen 1: Portada de la revista Alarma , Diciembre, 1971