Me rompe soberanamente las bolas que si digo esto a alguien se le podrĂa ocurrir objetar que carezco de ellas.
El sentimiento está igual por más androcéntrica que sea la expresión.
Me rompe soberanamente las bolas que si alguien quiere poner por ejemplo a alguna mujer hay que ir a buscarla a algĂşn libro, a alguna revista, a algĂşn diario, a algĂşn programa de radio.
Y tiene que ser una mujer brillante Grandiosa Fabulosa
Tiene que haberse destacado entre hombres haciéndose lugar a codazos.
Y por su mérito por haber llegado A pesar de ser mujer Por eso será nuestro ejemplo.
Y nunca, Nunca será un ejemplo la mujer de al lado. La que está cerca, pero no sale en ningún diario. Qué poca cosa. En cambio, un tipo…
qué sé yo, hay millones de tipos que hicieron un montón de cosas.
Destacables, pero que no resaltan por N O S e r M u j e r e s.
Nadie dice, "…y Newton, era hombre".
La historia está escrita por y para hombres. No hace falta buscar un ejemplo, porque hay miles por todos lados. Cualquier cientista, artista, presidente, lo que sea, Es Hombre; A menos que aclaremos que es mujer.
Es hombre, Es obvio.
Es obvio que podés hacer lo que quieras.
Y podés destacar; o no, no importa. No hace falta que brilles, que seas una luz en el camino, una inspiración para otros hombres. Podes hacer tu vida, como tantos, y eso está muy bien.
Podés ser hombre, ¡Y ya está!
Pero si sos mujer, y vos querés hacer algo: ¡Palmas! ¡Palmas! Aquà viene, la que será quizás la próxima ejemplar.
Cada mujer que marcó la historia o que hizo algo importante es tratada como un espécimen raro, T O T A L M E N T E fuera de lo común.
Y ese Ese es tu modelo a seguir. Parece que tampoco alcanza con que seas simplemente una más.
Tenés que ser una entre aquellas que lo lograron.
Porque pareciera que hay tan pocas, Porque es TAN poco evidente que podés hacer algo, que hay que buscarte un ejemplo y sacarle lustre.
















