—¡Heeeey!— gritó para llamar su atención al reconocerlo,acercándose con una sonrisa en su rostro —Por fin te haz dignado a volver— bromeó dándole un rápido abrazo —Pero lo más importante ¿Haz traído contigo a tu hermoso erizo?—
—¡Hola!— Exclamó después de desviar su mirada de aquellos cimientos que se posaban sobre ambos. —Por fin he podido volver.— Le aclaró a la chica, enfatizando aquella palabra con un movimiento hacia adelante de todo el cuerpo. —¿Más importante? Ah, bueno.— Fingió herirse, y luego sonrió otra vez. —Por supuesto que sí, como podría dejarlo.—














