—No te preocupes, estoy bien— se apresuró a decir amablemente cuando la castaña se preocupaba por limpiarla. Como estaba sentada a su lado, se levantó para tomar una servilleta de otra mesa y poder secar lo más que pudiera de la bebida. —Lastimosamente se ha desperdiciado en el vestido, el jugo se veía delicioso— hizo una mueca pero luego sonrió.
Y tu vestido también, era bastante lindo para mancharse de manchas naranjas —hizo una pequeña mueca con sus labios—. Es cierto, pero me pediré otro. ¿Qué tal el viaje para ti, por cierto? —inquirió, recordando el incidente con las adolescentes groseras a la entrada del lobby—.











