¡Buenas tardes, usuaries! Damos por finalizadas las intervenciones de esta actividad, y les dejamos algunas aclaraciones al respecto:
Cualquiera de los involucrados en las convos puede utilizar la información que obtuvieron, ya sea en sus otras convos como en los chats de los grupos.
Son libres de responder y reaccionar en las convos, pero ya no se las volverá a intervenir con los pnjs.
En caso de que el mensaje de Emilia y Lucas no haya sido claro: se les solicita tanto a Order y Shield que se reúnan con los líderes al finalizar el evento, y han dejado entrever que Fox ha sido localizado.
Les daremos más información sobre esta intervención antes de que finalice la actividad. ¡Gracias por participar!
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Vira los ojos ante la pregunta. Ligeramente ofendida ante lo que aquella supone, ¿Es algo natural en la pelirroja preguntar cosas privadas? "Bingo." Responde. Otorgando una sonrisa a la contraria como si no estuviera ocultando el fastidio en sus ojos. "Lyle no sentiría vergüenza. Después de todo, no hay mejor anticonceptivo que el celibato." Une sus manos en posición de rezo. Pensando que, de ser vigilada, probablemente recibiría una reprimienda por trivializar temas tan serios como lo son... las familias tradicionales y la religión. "Me parece una falta de respeto que regalen estos recursos y promuevan la promiscuidad." Bueno... ya que está en eso, porqué no aprovechar de una vez y escandalizar a desconocidos con pensamientos retrógradas. "Pero si necesitas más, puedo pedirlos por ti."
no sabe qué decir, realmente la deja sin palabras y solo la mira sorprendida. ¿celibato? ‘ ¿qué mierda…? ’ habla más para sí misma que otra cosa, debe ser una broma, supone, incluso debe fruncir sus labios para no reír al verla “rezar”. por las dudas, luego termina golpeando a una cristiana. ‘ hay cosas que de seguro te harán mucho más feliz, deberías abrirle la puerta a la promiscuidad. ’ es el simple consejo de alguien a quien realmente le importa una mierda, considerando su edad aparente debería al menos verle la cara a dios una vez en su vida. ‘ estoy bien, a mi me van las chicas. ’ sonríe sin pudor ninguno, apropósito, ¿su débil corazón de dios aceptará algo así? medusa vive su sexualidad sin etiquetas, fluida y con libertad, pero no miente, hace años no está con un hombre y generalmente se siente mucho más atraída por mujeres. así que sí, que se guarde los condones.
Lo único que alcanzó a escuchar fue la última frase que soltó la única de las dos mujeres a las que no conocía. No tanto como a Wynne, al menos, porque bien podía ser uno de esos rostros a los que solían enfrentarse tiempo atrás… o alguien muy parecida.
—Wynne —se dirigió a la mujer a la que había ido a buscar, pero se detuvo a observar un rato más a su compañera antes de mirarla a ella—. Cuando termines de coquetear, ve con Day. Tenemos trabajo para hoy, y uno que a tu ligue tal vez no le guste mucho.
Volvió a prestarle atención a la tercera y ladeó levemente el rostro.
—¿No eras parte de los revoltosos de Fox...?
Antes de que se distrajera más de la cuenta, escuchó su apellido salir de la boca de otro Order, uno al que había estado buscando. No dudó mucho en irse; ni siquiera se detuvo a despedirse. Sin embargo, antes de alejarse demasiado, se volteó para volver a hablarle a Ida.
—No te demores, no te creo si me dices que no tienes ganas de romperle la cara al imbécil —la señaló con el índice, esperando que la advertencia llegara con el peso necesario.
¿porque es guapo? en este momento, ni siquiera se molesta en entender sus excentricidades, simplemente frunce un poco el ceño y asiente con la cabeza lentamente. a veces desconocía si era tan superficial, o solo un acto, no pretendía tampoco saber de más. “ uh — claro… ¿hoy... hoy no trabajas, se ve...? ” dice un tanto ausente. tras completar con éxito la misión y entregarle lo que le habían encargado, se queda allí de pie y entrelaza los dedos a la espalda en lugar de sentarse a su lado, si es que esa era su intención al moverse un poco. o tal vez él solo se estaba acomodando para comer mejor, mejor no arriesgarse y perder y hacer el ridículo en medio de todo eso. tampoco es que ella quisiera ocupar ese espacio libre. “ la tía dijo algo parecido a que debías tener una comida adecuada, solo una fruta no sería suficiente, y... eso, también, que debes saludar a… una de sus amigas, si puedes ” parafrasea en un balbuceo las palabras de la mujer en cuestión ¿que si estaba con ella? no. solo la vio al pasar. sin embargo, omite hacer mención a que está dando vueltas por su cuenta, comiéndose las uñas mentalmente por aquellos mensajes que lucha entre ignorar o aceptar ¡la carcome por dentro, pero no debe mostrarlo! y al mencionar la lesión anterior, levanta ambas cejas con sorpresa: “ oh, ” necesitando mostrárselo adecuadamente, dobla una rodilla para levantarla un poco mientras la señala. “ no, no… no molesté a tu padre. está bien, mira, el moratón casi ha desaparecido, solo es una costra... pica un poco, nada más ” minimiza pronto ¿por qué se siente como una niña pequeña informando a su profesor...? en fin, sacudiendo la cabeza, vuelve a apoyar pie en el suelo. sus manos también se recuperaron al cabo de unos días, no era gran cosa. es su nueva invitación la que la vuelve a desconcertar, mirándolo con desconfianza. “ ¿no tienes... mejor compañía...? ¿la chica labubu? ” o cualquier novia que tenga en ese momento.
‘ ayudé en la mañana en los puntos de hidratación de la maratón ’ había sido suficiente por un día, tuvo que sonreír tanto que sentía que sus mejillas se caerían si pasaba un minuto más entregando botellas de los auspiciadores. ‘ me dieron unas barras de proteína de fitlive nutrition, una parece un ¿snickers? ¿así se llama el chocolate con maní que venden en silverline market? ’ recordaba haberlo visto a un lado de las cajas más de una vez, pero nunca se había atrevido a meterse uno a la boca, parecía veneno envuelto en papel aluminio. debería ser ilegal que lo pusieran tan cerca de las manos de los menores de edad.
‘ ¿una de sus amigas? ¿a cuál? ’ dejó caer sus hombros con cansancio, le aburría escuchar las conversaciones vacías de mujeres que querían presentarle a sobrinas o hijas como si se tratara de la última chaqueta que llegó al grove plaza; quizás si se concretara en una invitación a comer un regalo, la historia sería diferente. sacó el plástico del cuenco de cartón, junto al tenedor que estaba pegado en la parte interior de la tapa. ‘ no lo molestas, a él le gusta ayudarte si puede hacerlo ’ chasqueó su lengua contra su paladar, justo cuando enterró el tenedor en una de las uvas y la llevó a su boca. ‘ yo le conté lo que pasó, pero le pedí que esperara a que tú le dijeras ’ tapó su boca con el dorso de la mano mientras mascaba, hasta que al final tragó.
‘ nah, me caes mejor tú ’ entonó con soltura, tampoco entraría en detalles. como que la chica había viajado a quién sabía donde, seguro se lo comentó, pero no le puso atención. estaba más concentrado en el reloj que le prometió que le traería, la tienda sonaba costosa. ‘ por cierto, ¿viste al peluchito? tengo unos días sin verlo y no creo que esté en mi habitación ’ siempre estaba todo en su lugar, lo habría notado. tenía la sospecha de que había muerto en la lavadora, y ahora tendría que inventarse una excusa para que la chica no se sienta mal. quizás hasta conseguía otro.
‘ ¿qué fruta prefieres? ’ inclinó un poco el pote hacia ella, para permitirle ver la variedad, ¿por qué no traía uno? ‘ ¿o estás haciendo la misma dieta cetogénica que grace? ’ se atrevió a preguntar, él tenía una muy diferente, era más balanceada porque necesitaba más energía. era más alto también. ‘ ¿estabas haciendo algo más interesante? porque si no quieres quedarte conmigo no te preocupes — no estás obligada a quedarte conmigo ’ aunque le gustaría que lo hiciera.
Maldijo al Shield al que tuvo que acercarse por haberse aparecido en su camino. Ni Hikaru ni Day tenían los ojos puestos en él, pero si no les sintiera respirándole en la nuca no existiría determinación en los pasos que daba en dirección al par. Mientras se acercaba, escaneaba la zona para hacer una nota mental de todas las personas a las que debería ir después.
Como quien no quiere la cosa, inspeccionó al sujeto de arriba abajo, como si quisiera confirmar dos veces que era parte del escuadrón. Y porque su memoria era mala, y peor aún con los que no eran con sus compañeros, decidió hablar más en clave de lo necesario. La tercera, a menos que fuera una Shield que no tenía pinta de serlo, pasó completamente desapercibida a sus ojos.
—Hikaru te quiere ver a la salida —le dijo, sin molestarse en esperar que le dieran turno de hablar—. Avísale a cualquier Shield que te importe, porque el que no esté se va a perder la operación más importante del siglo.
Un atisbo de sonrisa apareció en su rostro, aunque ni rastro de ella llegó hasta sus ojos.
— Parece que la rebelión se les acabó más rápido esta vez.
La última frase la soltó mientras se dirigía hacia la siguiente persona. No le pagaban por contestar preguntas, y no iba a esperar que se las hicieran.
los arcos se elevan como un acto de reflejo apenas le escucha. ¿será orgullo? ¿poca confianza? ¿o solo no quiere dar molestias? de todas formas, sabe aceptar esa decisión y solo dedicarse a entregar la curita. su buena acción del día ya estaba hecha.
' en mis tres deseos, querrás decir. ' corrige, con una sonrisita que pronto se torna burlona al recordar último encuentro. la garganta aún le dolía ante el grito de victoria que echo aquel día. ' y sí los he pensado ' asiente ' tengo una lista con todo lo que quiero. ' suelta como toda una sinvergüenza. porque esa misma noche, al plasmar recuerdo en su diario, comenzó a idear una ( un tanto extensa ) posible lista de deseos.
' ¿qué harás el próximo fin de semana por la noche? ' banda tenía una función esa noche, alguien que le ayudara a mover los instrumentos de la van al escenario y de regreso seguro sería de mucha ayuda.
devon se había hecho ilusiones al pensar que podría borrar un par de deseos del mapa y que sage no lo recordaría con precisión — pero se equivoca. las lecciones de nunca subestimar al enemigo se le agolpan y él sólo puede hacer un microgesto al elevar la comisura derecha que espera se disimule mejor que el tembleque de su párpado.
‘ es lo que dije, tres ’ la mentirijilla surge para proteger su ego. ha estado tan centrado en eso último que no se da cuenta hasta que es demasiado tarde (y ya la tiene puesta) de la decoración de la curita. ‘ ¿hello kitty? ’ dios, tiene que estar maldito.
la expresión de incredulidad va cuando sube el mentón para verla. ahora, sage lo llena de un millón de incertidumbres que, para él, es mucho peor que un golpetazo directo con el deseo. ¿para qué alargar la tortura? no, seguro que ella tiene experiencia en esas prácticas. ‘ pues depende, soy un hombre ocupado ’ ahora se sacude la ropa como esos caballeros de las películas y se aclara la garganta. ‘ ¿qué pretendes que haga? mínimo me tienes que avisar con setenta y dos horas de antelación ’ pero bueno, que su horario podría cambiar por el escuadrón.
será que devon está molestando por molestar, mostrándose más tiquismiquis de lo que es. ‘ luego le tendrás que rendir cuentas a mi hermano si no ayudo con nuestro negocio ’ sí, sí, a ver si así se siente culpable.
—¡Devon! Te estaba buscando a ti y a tu… ay, ¡qué lástima! —. La sub capitana del escuadrón de protección hizo un gesto con el pulgar y el índice, dejando apenas un espacio entre ellos—. Disculpa, te voy a quitar un rato a tu príncipe. — Minúsculo, como probablemente su cerebro; no parecía una amenaza, así que podía hablar con confianza—. ¿No estás con tu hermano? Lo estaba buscando —¡y no lo encontró por ninguna parte! Sólo necesitaba una excusa para hablar con él. Ay, la desgracia… Tendrá que conformarse. Como sea. Se acomodó el cabello detrás de la oreja.
— Hikaru nos pidió que avisáramos a la mayor cantidad de gente posible, encontramos la caja. La tiene el desgraciado escondida en Hollowfield, ese basurero de la zona oeste —antes lo llamaban Fox’s Hollow; repugnante—. Damian quiere que nos juntemos allí este domingo a las seis de la tarde. Tenemos al desgraciado y esta vez no se nos va a escapar. —Lo dijo con entusiasmo, sin preocuparse si la otra la oía o no. La estaba subestimando, ¿qué podría hacer una sola persona contra todos ellos?
—. Ven preparado, dile a tu hermano y a quién quieras, el que no va pierde. —Y así como vino se fue, no sin antes darse media vuelta para despedirse con la mano de quien podría ser su cuñado en unos años más.
lo escucha, manteniendo sus reacciones al mínimo. claro, aquel sujeto era uno de los otros. siempre induciendo al desorden. eran patéticos. ‘ roman lyle no hubiera querido que perdiera el tiempo en alguien como tú ’ expresa con desagrado, nariz arrugándose. había que mantenerlos en la mira, pero jamás demostrarlo. ya eran lo suficientemente insoportables por su cuenta. ‘ y como dijiste, estoy aquí sin hacer nada, tan cómoda... ’ hasta extiende sus piernas, solo para recalcar que no se levantaría. ‘ es mi descanso y estás arruinando mi vibra. busca tu camisa en otra parte. ’
‘ mm–hmm ’ tronó la lengua, negando con la cabeza. ‘ ¿estás diciendo que roman lyle es un hombre insensible y calculador? ’ abrió los ojos en su pretendida sorpresa, elevando el tono de su voz como quién no quiere la cosa al notar que ya no estaban solos en la zona. ‘ ¿esas cualidades son las que se necesitan del próximo líder de pioneer hills? ’ es por indiferencia y la monotonía en voz ajena que le dio el pase libre para seguir hablando. ‘ que tan bondadosamente ha regalado pancartas con su cara por toooodo el evento, hasta bebidas gratis ¿que coincidencia? ’ casi se soltaba a reír de sus propias palabras. ‘ ya lo pensé, creo que me quedaré hacerte compañía, te ves muy solitaria. ¿no te aburres? ’
¿Por qué estaba así…? No importaba. Su mirada apenas se detuvo en él; fue directo hacia Nyssa. —Ey, tú, Blythewood —dijo la líder del sub escuadrón, deteniéndose a su lado con la indiferencia de quien no teme ser escuchada—. Hikaru tiene noticias sobre la caja.— Aunque sólo la miraba a ella, habló lo bastante alto como para que el otro también lo oyera; ya se rumoreaba que más de uno sabía algo, y no pensaba ocultarlo. Tenían que saber que por fin el criminal iba a caer, era la última treta que les jugaba.
— Damian quiere que nos reunamos con él este domingo a las seis de la tarde. Tenemos que llegar a Hollowfield Garden. Ve preparada, tenemos al bastardo. — Al decirlo, sonrió de lado a lado. Casi podía saborear el dulce triunfo de ponerle fin a ese fantasma que no les ha dejado en paz desde hace años: —. Dile a todos los shield y orders que puedas o van a perder. — Con una sonrisa, Emilia así como llegó se fue. No sin antes golpear el hombro del que había reconocido como un Wolves, se sentía el olor a perro a kilómetros.
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¡Buenas tardes, usuaries! Necesitamos voluntaries para las intervenciones que se harán en el transcurso de la semana. Pueden participar personajes de todos los grupos.
Las intervenciones se realizarán en convos que se estén desarrollando entre miembros de shield/order y miembros de snakes/wolves, pero dicha intervención no va a tener la intención de afectar demasiado la interacción que estén teniendo.
Se seleccionarán un total de cuatro convos, las cuales se elegirán mediante un sorteo.
Les pedimos que DEN LIKE o COMENTEN esta publicación en caso de estar dispuestes a participar. Desde ya, ¡agradecemos su participación!
Espacio: Anfiteatro, transmitido en las pantallas alrededor de todo Civic Grove.
Hora: 15:00 hrs.
Las luces se apagan de pronto y una cuenta regresiva pinta las pantallas.
Diez… nueve… ocho.
¿Aparecerá Roman Lyle?
Cuando brilla el cero, el escenario sigue vacío. Por un instante, el silencio se adueña de la multitud. Entonces, un foco revela la silueta de un joven con un traje impecable: Damian Lyle, el primogénito del magnate. Tras él, cinco figuras de traje oscuro y orejas ocupadas por discretos audífonos.
El aplauso no nace de forma espontánea: estalla porque los altavoces lanzan una grabación de vítores que obliga a la gente a acompañarlos por miedo. Damian alza una mano, como si fuera el director de aquella orquesta involuntaria.
— Ciudadanos de Pioneer Hills, esta noche marcamos el inicio de una nueva era. Mi padre, Roman Lyle, ha decidido presentar su candidatura para la alcaldía de Calgary.
No hay tiempo para digerir la frase: la grabación de aplausos vuelve a sonar, esta vez más fuerte y durante más tiempo. Algunas personas se unen por inercia, otras aplauden con la punta de los dedos y la cabeza agachada.
Damian continúa con su discurso. Habla de la decadencia, de calles sin futuro, de crimen y la necesidad del orden. Con cada palabra se erige un mural digital a su espalda: fotografías de parques limpios, ancianos sonrientes abrazando a enfermeras, edificios que estaban destruidos ahora lucen mejor que nunca. La puesta en escena es tan perfecta que duele. Es un nuevo Pioneer Hills.
Entonces aparece la caja. Transparente, con un letrero rojo fosforescente: “Donación voluntaria para la transformación de Calgary”. Damian la señala como quien exhibe un tesoro.
— Nada de esto podría ser posible sin el compromiso de todos ustedes. Esto no es una campaña como cualquier otra, es un acto de futuro. Pioneer Hills será el modelo. Y ustedes, son unos ciudadanos ejemplares que sabemos que querrán colaborar de forma activa en la transformación.
Entre la gente, apenas distinguibles entre trajes y chaquetas, se movían figuras con brazaletes discretos que brillaban bajo la luz artificial: miembros del Escuadrón del Orden. No hacían falta palabras ni gestos bruscos; su sola presencia bastaba para recordar que el evento tenía un fin y que nadie estaba realmente fuera de su mirada.
Sus ojos parecían detenerse en detalles mínimos: una madre que bajaba la vista demasiado pronto, un joven cuyo aplauso sonaba más tímido que el de los demás, un anciano que permanecía con los brazos cruzados. Nadie sabía qué significaba ser observado de esa manera, pero todos intuían que no era algo trivial. Y en esa intuición residía el verdadero peso de la vigilancia.
En medio de la masa, un periodista de Vox Pioneer, cámara en mano, se inclinó apenas hacia el oído de un agente. A simple vista, cualquiera pensaría que discutían sobre encuadres o iluminación. En realidad, señalaba a un hombre de mediana edad: alguien que, horas antes, había tenido la imprudencia de dejar escapar críticas contra Roman Lyle en un puesto de hot dogs.
Dos miembros del Escuadrón se acercaron con naturalidad, como si simplemente buscaran un mejor ángulo para ver el escenario. Nadie notó el movimiento hasta que estuvieron a su lado. El hombre apenas tuvo tiempo de alzar la vista antes de sentir una mano firme en su brazo. No hubo violencia ni gritos, sólo un gesto seco, casi administrativo, que lo condujo fuera del gentío.
Algunas personas cercanas alcanzaron a percibirlo. Un murmullo breve se murió entre las seis personas que tenían más cerca: “Ahí… ahí lo llevan…”. La mayoría desvió la mirada. Algunos, nerviosos, redoblaron los aplausos para no parecer fuera de sintonía. Otros prefirieron convencerse de que se trataba de alguien que necesitaba ayuda, parte del espectáculo o una cuestión interna sin importancia.
Para quienes no estaban lo suficientemente cerca, aquello nunca ocurrió. El estruendo de los altavoces, los vítores pregrabados y las imágenes brillantes en las pantallas sepultaron cualquier indicio. Lo que pudo parecer una detención fue percibido por la mayoría como nada más que un instante dentro de una celebración cuidadosamente planeada.
Damian apenas hace una pausa, pero sonríe de lado.
— El progreso no se detiene. Pioneer Hills ya ha demostrado que cuando caminamos juntos, avanzamos más lejos. Claro que habrá voces con dudas, y está bien… todos tememos al cambio. Pero lo que no podemos hacer es quedarnos en la oscuridad. Quienes elijan dar la espalda a este futuro no serán vistos como enemigos, sino como personas que aún no comprenden lo que estamos construyendo. Y para ellos, siempre habrá un lugar cuando decidan sumarse a este camino.
El murmullo recorre a la multitud como una corriente eléctrica. Nadie pregunta qué pasará con el hombre. Nadie se atreve. Todos saben que su desaparición es ya parte del guion: un recordatorio vivo de que cualquier palabra puede costar la libertad.
El eco de su voz recorre todo el parque. Estalla a sus espaldas una serie de serpentinas que se riegan por el escenario, mientras que las pantallas muestran mensajes de triunfo y la música vuelve a sonar. Los drones se elevan para capturar a la multitud desde diferentes ángulos, que se van proyectando en las pantallas con una visión retocada de la realidad.
¿Son libres de irse? ¡Claro que no! Aún queda espectáculo. El evento durará hasta el anochecer y su presencia es “vital para documentar el compromiso con la comunidad”, o eso rezan las pantallas a su alrededor. Las salidas quedan cerradas con rejas temporales. Nadie lo dice en voz alta, pero es evidente que no pueden salir de allí sin que el sistema los detecte.
Esta es la primera intervención del roleplay, la tónica en las próximas será similar, ya que queremos que los personas se involucren de forma activa en la trama.
Aprovechamos de pedirles que entren a nuestro Discord, donde podrán elegir los bandos: pro lyle (escuadrones) y pro fox (wolves y snakes). Durante la tarde estaremos subiendo un par de mensajes relacionados con la intervención.