Un tanto alejado del resto de la fiesta, se las ingenió para dejar su camioneta estacionada en la orilla cercana al lago. A fin de cuentas, allí estaba su caja de herramientas, por si alguna de las lámparas necesitaba un ajuste o el sistema eléctrico tenía un problema. Definitivamente, esos eventos a los que todo el pueblo acudía no eran lo suyo. La silueta contraria se deja ver cada vez más cerca, y carente de egoísmo, saca una de las botellas de cerveza del paquete que consiguió (no que lo haya pedido exactamente). —Déjame adivinar… ¿La música de los 40s no es lo tuyo? ¿Escapas de alguien? Espera… ¿O es demasiado de eso del romance eterno por un día?— abre la botella y la tiende a su ahora acompañante. —Anda, hoy no me siento tan egoísta.—
Se sentía un poco asfixiado con esto de la vestimenta de etiqueta y esas cosas. Bien pudo ir más cómodo, pero lo hacía por respeto a la feliz pareja, todo parecía haber sido planeado a la perfección que hasta los invitados eran como piezas de rompecabezas que encajaban con el decorado de la boda y, Mikkel a pesar de ser siempre la excepción esta vez trato de mezclarse con los demás ciudadanos de Willow creek, cosa que no solía hacer a menudo. Sin embargo, luego de un buen rato noto movimiento cerca del lago y era una buena justifiación para sacarse de encima la corbata y alejarse por una rato de las solteras que habían querido sacarlo a bailar en más de una ocasión. “Creo que es un poco de todo” se encogió de hombros y tomó la botella “Gracias, es suficiente por hoy tanta bebida en copas... sentía que en cualquier momento rompería más de una”