* wolfie.
la mención del masculino le sorprende y planta una sonrisita en su rostro que lo acompaña el resto de la interacción; pero lejos de confirmar o desmentir acusaciones, se enfoca en la segunda parte de su comentario. “nadie aquí me piropea como tú. debes prometerme visitar Manhattan más seguido.”
sonrisa ajena es contagiosa, ella misma notando la propia ensancharse en el centro de su rostro. “quiero quedarme aquí” sentencia entonces, encogiéndose ligeramente hombros al saborear palabras que todavía no parecen ser suyas “creo que es tiempo de un cambio de aire y al menos aquí no estoy de todo sola” porque no cree saber estarlo, no después de aferrarse con tanta fuerza al trío de amigas que acabaron siendo sus hermanas.

















