en cuanto primera frase escapa de labios ajenos, megara se propone a escuchar relato con atención. realmente le interesaba conocer su historia, quizás cuando la propia estaba mucho más al ojo de todos, la del masculino definitivamente no, y sentía cierto privilegio al poder escucharle. pequeña sonrisa asoma en comisuras ante mención de hermanos pequeños, y a medida que continúa hablando, es casi imposible que no se imagine a king de pequeño, con aerosol en mano, recorriendo las calles de chicago. si bien es consciente que ha recibido bastante información, imposible es no querer saber más, preguntar qué sucedió, cómo llegó a encontrarse con el resto de los jagers, si alguna vez volvió a visitar a sus hermanos. y está dispuesta a preguntar, porque él le mencionó que podría contar detalles si ella lo pedía. sin embargo, es siguiente pregunta que la deja sin habla, una vez más. pero es lo justo, ¿verdad? ella lo había propuesto. le cuestionaría sobre el por qué de la importancia de conocer ese detalle, pero no lo hace. “en una fiesta.” menciona, si bien no miente, sabe que suena a mentira, y que king merece más detalles. “estaba con unos amigos de mi hermano,”sí, esos mismos que me llevaron a conocer maldito polvo blanco. “fuimos a una fiesta, pero no recuerdo dónde era.” no lo recuerdo porque estaba drogada. “y ahí estaba andre, supongo que en su momento nos llevamos bien,” nos llevamos bien porque estábamos en la misma sintonía, porque compartimos un par de líneas. hombros se alzan, cree haber dicho suficiente, y en ningún momento le mintió; pero no sabe si está preparada para contarle sobre su adicción, consciente que era mucho para procesar, para cualquiera. “¿algo sucedió que te hizo decidirte a largarte de tu casa?” porque tenía que existir una gota que rebalsó el vaso, o al menos eso suponía. dudaba que se tratase de una decisión fácil abandonar hogar, familia, por más roto que estuviese todo. “¿cuál es tu nombre real? —supongo que no jagers, al menos.” es consciente de que hace una pregunta de más, pero curiosidad de repente la golpea. duda que apellido sea el que le dieron al nacer, pero quizás también aprovechó para cambiarse nombre de pila, y le gustaría saberlo.
la historia que le cuenta le cuadra, tiene todo el sentido. andre no frecuenta muchos más lugares que festejos actualmente y a pesar de no saber exactamente cuándo ocurre encuentro, sabe que es entorno en el que kemner se mimetiza fácil, así que en lo que a eso respecta, siente dudas saciadas. se imagina que quizás fue cuando adicción todavía no era tan fuerte o, por lo menos, no se llevaba todo de sí como hoy en día, quién sabe, le hubiera gustado conocerlo así. asiente un par de veces como quien refleja entendimiento y se predispone a resolver nueva incógnita, aunque segunda le arrebata carcajada llena de sorna. “king es mi nombre real,” bueno, tampoco puede juzgarla si pensó que él mismo escogió nombrarse rey, egocentrismo que refleja a diario podría servir de indicio. por el momento prefiere no hablar sobre apellido de verdadero árbol genealógico así que se enfoca en seguir con relato. “lo venía pensando bastante tiempo antes de cumplir la mayoría de edad pero sabía que se complicaba mucho más si era menor,” pero entonces quiere aclarar: “no lo hice del todo por mi mamá -- el plan siempre fue recorrer el país para poder pintar en cualquier sitio, chicago ya tenía mi nombre por todas partes” y es que habiendo empezado a tan temprana edad e involucrándose tanto como lo hizo, llegó un punto que sintió que ya no le quedaban rincones para taggear, “aunque sí es cierto que se había desligado por completo de mi al final...” y pausa es para tragar saliva porque aunque cree superado el tema, situación actual en casa le recuerda a esas épocas, “el graffiti es ilegal y a la policía le divierte más detener adolescentes pintando que a ladrones o asesinos, así que llegaba a casa muchas veces en patrulla y supongo que se cansó” ¿será eso lo que sienten ahora hermanos? por un momento parecía que había olvidado que era su turno de preguntar así que detiene historia y busca indagar: “¿tú cómo te llevas con tus padres?”