El mito del nacimiento de Huitzilopochtli
(Códice Florentino, Lib. III. Cap. ITraducción directa del náhuatl hecha porel Dr. Miguel León-Portilla)
Mucho honraban los Mexicas a Huitzilopochtli; sabían origen, su principio fue de esa manera:
En Coatepec (Cerro de la serpiente), por el rumbo de Tula,
de nombre Coatlicue (Falda de serpientes).
era madre de los Centzonhuitznahua (400 Surianos)
y de una hermana de éstos
de nombre Coyolxauhqui (la adornada de cascabeles).
Y esta Coatlicue allí hacía penitencia,
barría, tenía a su cargo el barrer,
en Coatepec, la Montaña de la Serpiente,
sobre ella bajó un plumaje,
como una bola de plumas finas.
En seguida lo recogió Coatlicue,
Cuando terminó de barrer,
buscó la pluma, que había colocado en su seno.
En ese momento Coatlicue quedó encinta.
A ver los Centzonhuitznahua que su madre estaba encinta,
mucho se enojaron, dijeron:
- “¿Quién le ha hecho esto?
Nos afrenta, nos deshonra”.
Y su hermana Coyolxauhqui les dijo:
-“Hermanos, ella nos ha deshonrado
hemos de matar a nuestra madre,
la perversa que se encuentra ya encinta.
¿Quien le hizo lo que lleva en el seno?
Cuando supo esto Coatlicue,
Pero su hijo Huitzilopochtli (Colibrí del sur), que estaba en su seno,
le confrontaba, le decía:
yo sé lo que tengo que hacer”.
Y entre tanto, los Centzonhuitznahua
se juntaron para tomar acuerdo,
porque ella los había infamado.
como si su corazón se les fuera a salir.
Coyolxauhqui mucho los incitaba,
avivaba la ira de sus hermanos,
para que mataran a su madre.
se ataviaron para la guerra.
Y estos Centzonhuitznahua
torcían y enredaban sus cabellos,
como guerreros arreglaban su cabellera.
Pero uno llamado Cuahuitlíac
era falso en sus palabras.
Lo que decían los 400 Surianos,
en seguida iba a decírselo,
iba a comunicárselo a Huitzilopochtli.
Y Huitzilopochtli le respondía:
-"Ten cuidado, está vigilante,
tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”.
Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo,
estuvieron resueltos los Centzonhuitznahua
a matar, a acabar con su madre,
luego se pusieron en movimiento,
Iban bien robustecidos, ataviados,
guarnecidos para la guerra,
se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel
su anecúyotl, sus brazaletes, ’
sus colgajos de papel pintado,
se ataron campanillas en sus pantorrillas
las campanas llamadas oyohualli.
Sus flechas tenían puntas barbadas.
Luego se pusieron en movimiento,
Pero Cuahuitlícac subió en seguida a la montaña,
para hablar desde allí a Huitzilopochtli,
Huitzilopochtli le respondió:
- "Mira bien por dónde vienen.“
Dijo entonces Cuahuitlícac:
-"Vienen ya por Tzompantitlan.”
Y una vez más le dijo Huitzilopochtli:
Cuahuitlícac le respondió:
-“Vienen ya por Coaxalpan.”
Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó a Cuahutlícac:
-“Mira bien por dónde vienen.”
En seguida le contestó Cuahuitlícac:
-“Vienen ya por la cuesta de la montaña.”
Y todavía una vez más le dijo Huitzilopochtli:
-“Mira bien por dónde vienen.”
Entonces le dijo Cuahuitlícac:
-“Ya están en la cumbre, ya llegan,
los viene guiando Coyolxahuqui.”
En ese momento nació Huitzilopochtli,
su escudo de plumas de águila,
sus dardos, su lanzadardos azul,
el llamado lanzadardos de turquesa.
con el color llamado “pintura de niño”.
Sobre su cabeza colocó plumas finas,
Y uno de sus pies, el izquierdo, era enjuto,
llevaba una sandalia cubierta de plumas,
y sus dos piernas y sus dos brazos
‘os llevaba pintados de azul.
Y el llamado Tochancalqui
puso fuego a la serpiente hecha de teas llamadas Xiuhcóatl,
que obedecía a Huitzilopochtli.
Luego con ella hirió a Coyolxauqui,
la cual vino a quedar abandonada,
en la ladera de Coatépetl,
El cuerpo de Coyolxauhqui
por diversas partes cayeron sus manos,
Entonces Huitzilopochtli se irguió,
persiguió a los 400 Surianos,
los fue acosando, los hizo dispersarse
desde la cumbre de Coatépetl, la montaña de la culebra.
Y cuando los había seguido
hasta el pie de la montaña,
los persiguió, los acosó cual conejos,
Cuatro veces los hizo dar vueltas.
En vano trataban de hacer algo en contra de él,
en vano se revolvían contra él
y hacían golpear sus escudos.
con nada pudieron defenderse.
Huitzilopochtli los acosó, los ahuyentó,
los destrozó, los aniquiló, los anonadó.
continuaba persiguiéndolos.
Pero ellos mucho le rogaban, le decían:
Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto,
con fuerza se ensañaba contra ellos.
Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia,
Pudieron liberarse de sus manos.
Se dirigieron hacia el sur
se llaman Centzonhuitznahua ,
de las manos de Huitzilopochtli.
Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte,
cuando hubo dado salida a su ira,
les quito sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl,
se los puso, se los apropió,
los incorporó a su destino,
hizo de ellos sus propias insignias.
Y este Huitzilopochtli, según se decía,
porque con sólo una pluma fina,
que cayó en el vientre de su madre Coatlicue,
Nadie apareció jamás como su padre.
A él lo veneraban los mexicas,
Y Huitziiopochtli recompensaba
Y su culto fue tomado de allí,
de Coatépec, la montaña de la serpiente,
como se practicaba desde los tiempos antiguos.
*Tomado de Justino Fernández, “Una aproximación a Coyolxauhqui”, Estudios de Cultura Náhuatl (México: UNAM, 1963), Vol. IV, pp 37-53