Es verdad que sabiendo que esto algún día llegaría a su fin, no lo quise ver, no lo veía posible porque era inmensamente feliz. Hoy todo es distinto, me sorprende encontrarme sola en una cama con mis dos perros durmiendo al lado, sin tenerte, sin hablarte, sin saber que estás haciendo; pero por sobre todo, sin pensarte como los primeros días de tu ausencia. Ya no muero por hablarte, ni muero por saber si me piensas o me extrañas. No sé si tan rápido se acabó el amor o es que solo me acostumbré a tu ausencia. Lo que algún día veía imposible hoy está pasando y ya lleva más de dos semanas, en las que aprendí a sobrevivir sin ti, y me atrevería a decir que no me haces falta. Entregué todo de mí: lo bueno y lo malo al 100%, te amé como nunca amé a nadie y como nunca llegaré a amar a otra persona, porque algo que aprendí contigo es a no volver a entregar TODO de mí. Volveré a amar, sí. Me volveré a enamorar… pero no con la misma intensidad porque hoy me reservo el 100% de mi amor hacia mi misma.
-Alba Muriel















