Estás, pero desde hace tiempo te fuiste.
He hecho todo lo que he podido para que vuelva a mi esa mirada de ternura y cariño, pero por más que intento no lo consigo.
Estamos en un bucle donde yo escribo para ti, pero tú escribes para otra.
Esa reciprocidad única que en algún punto llegué a sentir, se desvaneció como una lágrima bajo la lluvia.
Eres ese regalo que la vida me dio sin esperar, palpas rincones de mi alma que yo no puedo si quiera alcanzar.
Abriste heridas del pasado, que sin querer o queriendo, has cerrado.
¡Joder! Maldito masoquismo el mío,
Que me enamoré de un chico prohibido.
Muchas noches de risas, abrazos y besos; me confundieron y de ti me he vuelto preso.
Maldigo a Cupido y todas esas historias de amor correspondido,
Historias que me dieron ánimos pero que lentamente caen en el vacío.
Todavía pienso que nuestro hilo rojo es el mismo y que en algún punto de la vida, estaremos bailando al mismo ritmo.
Si fue todo una mentira, ha sido la mentira más linda que he creído
y si todo fue sincero, será eterno y no pasajero.
Sé lo que siento por ti, sé que cada fibra de mi ser se eriza cuando estás cerca, sé que todo aquello que dije no desaparece con el viento.
Me aferré a ti, sin importar que me abandonara a mi.
Por mucho tiempo he pensado que no importa el frío, mientras tu brazo me arrope y me dé abrigo.
Contigo intenté volar aún sabiendo que no tengo alas,
(maldita inconciencia del enamorado) que se cava su propia tumba con distintas palas.
Siempre he creído que son dichosos aquellos cuyo amor es correspondido, Pero todos tenemos un amor que se convierte en prohibido.
Ahora dime tú, cariño;
¿Tengo la dicha de que mi alma sea correspondida o sigues deseando a tu chica prohibida?











