Empecemos por el principio :')
¡Ay!, rayos no sé ni cómo empezar con todo lo que quiero decirte, y no sé si de verdad estés interesada en leerlo. Hubiera preferido decirlo en persona. Pero, muchas de estas cosas ya las sabes y por alguna extraña razón nos alejamos, quiero que sepas que más que olvidar, yo prefiero conservar todos estos bellos recuerdos que me has dado. Te voy a presumir a ti qué últimamente has sido el motivo de mi felicidad, y tal vez no puedes o no quieres estar aquí conmigo pero siempre te llevo en mi mente, y seamos algo o no, voy a preocuparme por ti y desearte lo mejor 24/7. Lo que viene ahora es un breve resumen de la historia que tenemos y un homenaje a lo que más me va a pasar por la cabeza cada vez que piense en tí. ¡Gracias por tanto ojitos bonitos!
Nuestra historia comienza desde la primera vez que te vi, fue a finales del año pasado, estuve atónito, de ver toda esa belleza que irradias, por ser hermosamente inusual, quiero decir, me cautivaste con tú bella voz, ese cuerpo de diosa que cargas, tus ojitos color sol, la forma en que tan despistada sonreías, y quizá me vi muy obvio estando sonrojado y apenado, por qué por mucho tiempo no sentía latir mi corazón con tanta devoción, y nadamas con verte ya sentía que no habría escapatoria a todas las lindas sensaciones que me transmites cuando estas cerca de mí. Me fui enseguida aquella vez, pero aunque fue solo un destello aquel momento que te vi, para mí fue como si se hubiera detenido el tiempo y me quedé con la duda de saber si ¿esa primera vez que te vi, sería la última?. Yo realmente no lo sabía con certeza y llegué a pensar que todo esto que te platico no se volvería a repetir jamás.
Afortunadamente te volví a ver a los pocos días, un día de enero jaja, y yo siendo un vato bien introvertido, me pase admirandote de lejos, varios días, tratando de disimular lo más que pude que me gustas tanto, mientras me repetía en mi cabeza que apostar por conocerte valía la pena y que debía intentar al menos hablarte y preguntar tu nombre. También mi mente se ponía en un modo de mejor seguir guardando lo que siento, solo me quedaba decir chale y continuar con mi vida. Pero ya le había hablado bien bonito de tí y de cuánto me gustas a mis mejores amigos. Todos me repetían lo mismo, me decían que no me rindiera y que me arriesgará, nada perdía. Se les hizo raro verme así de contento cuando hablaba pensando en tí, así que lo medite bastante hasta que. Sobres, me arme de valor y por muy curioso e increíble que parezca, jajaja me hablaste tú primero, justo cuando iba entrando a tu mundo, y luego de tener la plática más random de aquella tarde, la mejor plática de aquel domingo diría yo. Supe entonces tú nombre, tu supiste el mío, pero hasta ahí se había quedado todo, nadamas, yo no sabía que hacer con tanta felicidad, al fin te conocí y confirme que eres un sueño hecho realidad.
Durante toda la semana me la pasé averiguando más de tí, conociéndote mucho mejor, tuve la seguridad de que eres igual de bella por dentro y por fuera, con esa sencillez tan tuya, yo me enamoré de tu alma y tú persona, cuando estoy contigo tengo calma, recuerdo el primer fuerte abrazo que me diste, me lleno de mucha felicidad y calidez, es la mejor sensación del mundo por qué me siento tan tranquilo y contento. Luego de conocer varios de tus gustos, me moría tanto por consentirte llevándote chocolate y helado, se que no sustituyen a los tamales jajajs, pero me encanta ver cómo te sonrojas y no puedes contener tú sonrisa tan hermosa que tienes por tanta felicidad que te brinde en aquel momento, eres mi mayor motivación. Y quizá fue muy pronto pero hubo un momento en el que tuve la suficiente confianza para confesarte que me gustas mucho y que eres ese crush nivel dios que tengo en mi vida, morí de amor cuando me respondiste diciéndome que yo también era y significaba lo mismo para tí y que también te gustaba de una manera increíble. Y así había quedado de momento el vínculo que empezamos a formar, tan mutuo tan inocente, tan real. Al menos lo sentí así. Y todo a mi al rededor se transformó en completa felicidad.
No pasó mucho tiempo para que saliéramos por primera vez, con todos tus lindos mensajes en las mañanas, y las ansias que tenía de verte. La mañana se me pasaba muy lenta pero sabia que sería un día inigualable cuando te viera por la tarde. Incluso te vi horas antes para sacarte muchas sonrisas. Cuándo al fin te encontré libre, caminamos juntos un pequeño tramo del parque y fuimos a una de las bancas del mismo, las horas que pasamos son mágicas, estar contigo en aquella banca del parque platicando nuestros días, acercándonos más, conociéndote mejor, todo en ese momento fue perfecto, llevabas esos aretes en forma de cráneo con ojos de diamantes que tanto me encantan, e incluso te dije que mis ojos brillan igual cuando te veo, tú me encantas muchísimo más de lo que crees, entre muchos abrazos y luego de acurrucarnos, preguntaste sobre que es lo que haría en San Valentín, y te dije que tenía pensado preguntarle a una hermosa chica que resulta ser mi crush, si quería ser mi novia, a lo que luego de un breve silencio tras halagarte y mirarte un poco más, me dijiste que si con un gran entusiasmo y dulzura, me sentí increíblemente afortunado y especial. Eres a quien más amo en este mundo, y que hermoso fue besarte aquel atardecer.
Durante los siguientes días nos encontrámos en momentos libres viéndonos, enviándonos mensajes con mucho cariño, haciéndonos sonreír con algún gusto que compartir, o inclusive acompañándonos de camino a casa, nos seguimos conociendo, por qué a pesar de que todo fue tan repentino teníamos mucho tiempo para que eso fuera la menor de las preocupaciones, queremos simplemente hacer bien las cosas y dejar que todo fluya, yo te mandaba musiquita que me hace pensar en ti y que anhelaba que en algún momento pudiésemos escuchar juntos.
Llegó San Valentín una semana después, aunque me avisaste que era un poco complicado que saliéramos, logré verte y llevarte unas lindas rosas amarillas, son tus favoritas, formaban un gran corazón aunque no más grande que el tuyo, sumado a esto, durante la semana pensé en llevar algo más que te gustará y que pudieras tener siempre, que fuera bonito y pensé en un peluche de cerdito, de algún modo lo considere habiendo visto una de tus hermosas fotos, me siento satisfecho sabiendo que aceptaste todo y que te encantó, yo no necesitaba nada a cambio incluso con recibir un simple abrazo tuyo soy bastante feliz, pero me sorprendí luego de que me dijeras que habías tenido preparado un regalo para mi, lo fui presumiendo a todo mundo que me encontrará en el camino de vuelta a casa y también recuerdo que nos tomamos fotos de cuando recibimos los regalos, para recordar ese día tan especial, justo cumplimos una semana de novios y ya bromeabamos desde antes con ir a vivir abajo de un puente juntitos los 2 jajaja. De verdad ese día fue más que mágico y el mejor día de san valentín que he tenido, fue necesario sólo verte unos instantes para llenar mi día con completa felicidad y mucho amor, me sentí más que apreciado y querido por qué tú me correspondes tan bien. Gracias infinitas por llegar a mi vida.
Quién diría que al siguiente día volverías a la escuela, estabas ansiosa y también nerviosa al mismo tiempo, te escribí diciendo que igual y se muy en el fondo que tú lograrás fácilmente sacar buenas notas y ser la más chingona de tu clase, les demostrarás como se brilla y todo lo increíble que eres, también voy a estar para ti cuando no entiendas algo, me esforzare en ayudarte. Y que también estaría disponible para ti con cualquier plan de salir en las tardes y alegrar tus días personalmente.
Pero ese día algo ocurrió, me pediste salir unos momentos para hablar, me explicaste que todo se junto y no podrías estar más conmigo, pregunté si podía ayudar en algo pero solo te disculpaste en aquel momento tan breve, que yo aun lo intentaba asimilar, me tuviste que dejar, me abrazaste mientras sollozabas para aguantar las ganas de llorar, y te despediste, aún me quede unos minutos ahí para ver qué te fueras con bien y esperar a que miraras atrás pero, no pasó. Volví adentro y mientras más pasaba el tiempo lo que no pude llorar al inicio cuando te fuiste, por la tarde lo fui sufriendo, pasó lo que menos me esperaba y no pude hacer nada para impedirlo, no puedo controlar lo que sientes por mí, ni tampoco obligarte a quedarte. Sabía que amar así en algún momento dolería y no había manera en la que me pudiera arrepentir. Justo cuando salí esperando a que pasaras me quedé en la entrada, y se empezaba a oscurecer, comencé a desistir y me dirigí a mi casa, de repente entró tu llamada, sin pensarlo 2 veces conteste de inmediato y me preguntaste como estaba, queriendo disimular mi tristeza dije que bien, me diste más detalles de todo lo que ocurría mientras caminaba hacia mi casa, te sentiste fatal y yo lo entendí, sabiendo que no es tan fácil soltar, me puse en tus zapatos me hiciste ver un poco más de tí, me pediste una oportunidad más y prometimos que todo iba a mejorar, acepte sin dudarlo, si algo estaba mal podíamos arreglarlo juntos.
Todo regresaba a la normalidad, de nuevo retomabamos lo que tenemos justo donde lo habíamos dejado, pero pasaron varias cosas, me llene la mente de pensamientos negativos que se volvieron en cadena, me dije a mi mismo que tal vez hice algo mal, tal vez me tendré que esforzar más, tal vez no soy el indicado y mereces algo mejor que una basura de persona como yo, tal vez no querías hablar. Y yo solo quería recuperarte bien, verte feliz, hacerte bien y trate de ignorar esos pensamientos insanos pero al final me ganaron y antes de que fuera tarde corrí directo a confesarte esto y a disculparme, en esta ocasión fui yo quien se asustó y no quería perderte pero al final lo hice, por mi tonta elección. Algunas de las cosas que digo o hago alejan a la gente que me quiere, pero cuando me quiero arrepentir ya es demasiado tarde. Cuando te dije lo que me pasaba y ofrecí mis disculpas por no querer que me vieras así en este estado tan triste, y que tal vez necesitabas buscar a alguien mejor, te abrace y suplicaba que si me arrepentía, me dieras una oportunidad más. Lo prometiste, pero no creo merecerla, no después de alejarme sin decir nada al final, aún te veo, creo que es inevitable, pero cuando te hablo me trabo y no puedo sacar todo esto.
Este fin de semana me quise acercar, pasarte a ver. Ya qué mientras sepa de tí siempre serán buenas noticias, me sentía preparado, pues me motive lo suficiente para controlar mis emociones y pensamientos. Ya que luego de alejarme no habíamos hablado mucho. Yo sentí que lo correcto era verte en persona, y contarte un sueño curioso que tuve, donde estábamos juntos, comíamos pizza y te cargaba como una vez que me acompañaste de camino a casa, en ese sueño fui feliz y deseaba volverlo real y en esa vez que me acompañaste de camino a casa me dijiste algo que será difícil de olvidar; «tus abrazos me dan desansiedad». Tenia un plan para ir contigo, el cual era pasar por 2 helados, preguntar a tus amigas en donde podía encontrarte y hablar, para contarte aquel sueño y pedir perdón por alejarme con la intención de no preocuparte por mí tonto comportamiento depresivo.
Desafortunadamente al primer lugar que pase a preguntar por ti sin antes ir por los helados, te encontré, te mirabas tan hermosa como siempre y de los nervios quería correr y regresar pero ya estabas ahí y solté toda la sopa del plan, del sueño, pedí perdón por todo y agradecí tanto que me has dado, tu sonreías tanto con lo que te contaba por qué la verdad fue muy curioso todo y con tal de seguir ahí contemplandote igual que si hubiera sido el primer día de haberte visto, buscaba pretextos para quedarme un poco más, ahora era el tiempo el que sentía que se esfumaba, uno de mis pretextos era darte un collar que yo porté y que era muy especial para mí, te pedí cerrar los ojos para colocartelo sin que vieras que era, pero inmediatamente lo reconociste y me lo devolviste, me pediste disculpas por no poder quedartelo y al último solo pedí un abrazo tuyo de esos que me dan igualmente desansiedad, me lo concediste y luego me fui para no hacerte perder más tiempo.
Es todo el resumen por ahora, deseo de verdad que te encuentres bien, que algún día pueda volver a verte, y que a diferencia de mí, tú seas mucho más fuerte.
















