Pale.
Photo Lilián R.Gutiérrez
One Nice Bug Per Day

❣ Chile in a Photography ❣

Love Begins

Sweet Seals For You, Always
🪼
hello vonnie

Kiana Khansmith
Three Goblin Art
we're not kids anymore.
AnasAbdin
Mike Driver
Cosimo Galluzzi

⁂

blake kathryn

JVL

Discoholic 🪩

祝日 / Permanent Vacation

Kaledo Art
todays bird

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Pale.
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Virginie Despentes
Verano
Todo se derrite, el calor de verano nos empieza a sobrepasar, 34º grados centígrados y una sensación térmica de 40º hacen que los cuerpos colapsen. El calentamiento global deja de ser un discurso y atraviesa mi piel, soy humedad. Todxs buscamos resistir, observo como las aves buscan refugio entre las plantas del jardín y a pachita (una periquita de ya 23 años) mojarse en la llave de la cocina para luego dormir a todas horas por lo sofocado del clima y quizá también por su edad.
El verano en el norte es particular, ha traído consigo escuchar nuevamente los balazos en viernes, el after party de mi vecina con chirrines desentonados, despertar con una historia de como unos amigos se tiran al piso para protegerse de una posible bala perdida mientras los de la casa contigua prueban sus armas en una zona familiar a las siete de la tarde. Todo ocurre en la periferia de no más de tres cuadras de la casa donde ahora vivo. Y vaya, no es que yo esté en una zona de minas y trinchera militar, solo estoy en el norte, en un espacio geopolítico donde la violencia cada vez nos sorprende menos, como escribe Elmer Mendoza; y también donde la violencia es parte de la cultura pop del lugar.
No es culpa del verano, solo somos nosotrxs.
Calor, balazos, violencia, malestar, playa, paz, mar... maletas.
El verano en mi vida ha tenido una significación de cambios, es el final de temporada; por lo general se suscita un movimiento drástico, en los últimos tres veranos se ha ido la abuela Rebeca y la abuela Goya, también en esta temporada del año he cerrado puertas para dejar espacios donde construí hogar y por supuesto esto ha implicado soltar personas. Desde hace once años el verano ha traído mudanzas en mi vida. Recuerdo ahora la expresión de mi mamá -¡Estoy cansada de hacer maletas!-. Yo también odio empacar, pero me emociona transitar de un lugar a otro y más cuando hay un deseo de por medio, sin embargo no todo es tan sencillo, hay que dejar fluir la crisis de inestabilidad geográfica, no hacer apegos inseguros o más bien recordar constantemente no querer hacerlos (por más dictadora que se llegue a ser), es jugar por un rato y colocar pausas estratégicas, por más violento que a veces sea debo reconocer que la libertad siempre tiene un costo. Nada está exento, nada se salva, pero esta es la forma en como he decidido vivir. Soy una atravesada, en tensión con los dilemas y la existencia de jerarquías. Soy un yo dividido, una halfie atrapada por las intersecciones de cada lugar que me ha llevado a guardar nombres e historias.
Aún no llega el momento de marcharme, debería empezar a organizar las cosas, pero prefiero evitarlo; mientras tanto en el pasar de los días disfruto ver al repartidor de periódico de casa en casa con música banda a todo lo que da su megáfono en el triciclo. Caminar por las tardes en la playa y ver a los señores pescar con piolas y botellas de refrescos, escuchar a las mujeres parlanchinas mientras hacen ejercicio, no porque yo sea una chismosa, que va, sino porque en el norte se habla fuerte y cantadito, y así pues ni como no oir.
Todo pasa rápido, todo se va.
Suena Green Garden de Laura Mvula. https://open.spotify.com/track/1SniLCGHvhHJAiGe3hLboq
“DANDO VOZ, DANDO EL GRITO...”
Recordando el proyecto que realizamos juntas Marcela Mota, las mujeres de Amigos trabajando en los cruceros A.C. y yo.
Photo Lilián R.Gutiérrez.
https://www.facebook.com/AmigosTrabajandoEnLosCruceros/?pnref=lhc
La violación es lo propio del hombre; ni la guerra, ni la caza, ni el deseo crudo, ni la violencia o la barbarie, la violación es lo único que las mujeres -hasta ahora- no se han reapropiado. [...]no es la penetración lo que me aterra, sino la idea de que nos van a matar [...]Esto se acerca más a un trauma de la guerra que al trauma de la violación
VIRGINE DESPENTES

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Jacaranda
Photo Lilián R.Gutiérrez
Somos un colectivo latinoamericano en web multisituado, interesado en temas de género y feminismos.
Feminismo un trending topic.
Por Lilián R.Gutiérrez
“Les gens heureux n'ont pas d'histoire”.
Simone de Beauvoir.
Marea alta.
Hay algo que quiere salir y se resiste... es el silencio

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Pä Chuyma
Hace ya casi cuatro semanas desde el día en que intentaba que salieran las palabras, empecé primero con un párrafo, el café madrileño hacía que mi mente estuviera más focalizada, de pronto, decidí plasmar lo que miraba, mi mesa estaba frente al cristal-pared del café Madrid, las personas caminaban por la cera de la avenida Juárez, sin embargo yo no apreciaba tanta prisa, al menos no como tan sólo un día previo podía observar en la gente, pero claro un día previo yo estaba en otra ciudad y los espacios geopolíticas marcan hasta el ritmo de los pasos y el golpe con que se dan estos.
De pronto, una pareja de hombres jóvenes aparece y empiezan a besarse efusivamente, sonrío, no es que sea yo una voyerista, pero es agradable ver la expresividad afectiva/sexual por las calles de una ciudad con matices de doble moralidad como Guadalajara, que recientemente hasta tuvo una marcha “Por los niños”. Decido continuar con mi texto, surge una pausa, viene un reencuentro ocasionado, y otros dos producto de la pared-cristal que permite ver el paso de la gente, entre estas dos amigxs. Pausa, cierro la laptop y se pierde el párrafo. Despedidas.
Después no hubo intentos de redactar.
Fue extraño, llegó a mí un cansancio que parecía insólito, mi cuerpo estaba en la curiosidad de dormir en exceso, bostezar repetidas veces, sentir dolores en la espalda y una reuma en los brazos, el ojo derecho de pronto sigue temblando, yo no entendía, no entiendo; por fin podía estar sin hacer, el curso de verano estaba acabado, ya no había que leer entre 100 a 300 paginas por día, el trabajo ya era algo del ayer, no había forma de que pudiera sentir agotamiento, incluso ya no estaba corriendo, caminando, realizando recorridos de más de una hora de pie en el transporte público, descendiendo a las costras de tierra para transbordar en alguna estación del metro. Me daba pena expresar que estaba no haciendo algo más que descansar mucho, al menos eso pasaba durante ya casi cuatro semanas, que sé no debería asociar con culpa, pero así es. Mi reto de superar dormir más de 4 horas ya había sido superado por las 6 horas durante julio, yo creía que eso ya era adecuado para mi edad, pero durante este último mes había llegado a mi record de dormir 10 horas, sí entre 9 a 10 horas, aparte tomaba siesta en la tarde, hecho que me parecía inconcebible, cuanto desperdicio de tiempo, pero más allá de mis deseos racionales, mis deseos corporales estaban dominándome, tenía más de cuatro alarmas, no las escuchaba y no hubo somníferos de por medio. No había remedio, mi cuerpo estaba en huelga, mis amistades más cercanas que me han acompañado durante este proceso específico de mi vida, parecían alegrarse mientras yo me angustiaba, yo pensaba ¿estaré enferma?.
Ahora estoy experimentando el pä chuyma, palabra aymara que hace referencia a tener el alma dividida por dos mandatos imposibles de cumplir, y que Silvia Rivera Cusicanqui utilizaría para traducir el término “double bind” propio de lo esquizo que usaría la Dra. Gayatri Spivak, durante su conferencia en Bolivia, y que como tal no tiene una palabra en castellano que logre traducir su significante.
Cómo elegir, hacia donde ir cuando una se encuentra divida por los mandatos imposibles de cumplir, la disputa de lo racional y lo sensorial. La evidencia contra el instinto. La productividad versus la huelga.
Ayer mientras mi cuerpo se sacudía por la ansiedad de hacer, querer, parar, correr... llegó un email de Beatriz, mi bruja, mi acompañante emocional, que sin saberlo aparece justo cuando mis sentidos andan movidos, su mensaje decía: “Para la guerra, nada”, contenía una canción que me hizo llegar a otra por accidente llamada “Déjalo ir”, esta era más movida, incitaba a la fiesta, al baile, la reproduje tres veces y dejé ir la disputa de lo dividido, la mente se calmó, pues se empezó a escuchar el cuerpo.
Hoy antes de dormir decidí desnudarme y ponerme frente a la máquina, llegó a mi una receta de Rivera Cusicanqui, la cual según ella es imbatible: “cuando escriban, respiren profundo. Es una artesanía, es un gesto de trabajadora. Y cuando lean lo que escribieron, vuelvan a respirar hasta sentir que hay un ritmo. Los textos tienen que aprender a bailar”.
Al escribir me comunico, es un arte, pero no lo hago para lxs otrxs, escribo para mí, para entrar en el juego de reconocerme a través de la escucha que provoca la división en disputa, para escuchar al leerme, para identificar si hay una voz, si existe un ritmo y por supuesto para quien quiera jugar también.
Al seguir la metodología de Silvia confirmo mi versión propia del desarrollo, el cual ahora se limita a una búsqueda por no querer desear la sensación de rapidez, por resistir a mi deseo encaminado hacia la productividad, como si ésta me diera sentido, cómo si esta fuera mi todo, qué perverso, qué alienada.
Si para Rivera, “conocer es una práctica política” quiero aventurarme a vivir la cura del pä chuyma, y siento fervientemente que esto reside en la aceptación de la siguiente cita:
“Lo que se tiene, lo que se desea.”
Con cariño para ti Beatriz y Tania-Aura.
No se nace feminista, una se hace…
Recientemente estuve por la ciudad de la entropía, de los colores que contrastan con el gris del pavimento y edificios, vaya que hay edificios de arquitectura moderna que en una época fueron lo chic de la metrópoli y ahora solo tienen aires de viejo, sucio; pero más allá de los calificativos de este espacio, hay que destacar que es la zona cero para el encuentro y reencuentro, al menos así me resultaron esos días de trabajo y reflexión con otras mujeres que se asumen como feministas, que tienen causas específicas en sus diferentes estados, pero también preocupaciones inherentes a la realidad de las mujeres según la geografía, esa que va marcando no solo las fronteras espaciales, sino también los alcances culturales, ideológicos… los derechos fundamentales, las formas de violencia, la sexualidad, el placer, la muerte.
Ser feminista y vivir en lo público no resulta siempre una apología. Hay ocasiones en que el código de seguridad resulta fundamental para seguir con la causa, por más irónico que resulte, en el siglo XXI la casería de brujas continúa, el arresto o crítica desenfrenada a las mujeres que se resisten al sistema patriarcal, androcentrista y misógino, sigue siendo la tendencia. Pero más allá de la resistencia que se pueda dar entre las causas y las instituciones, son las prácticas del cotidiano vivir donde a veces se marca más el nadar a contracorriente, las relaciones que se construyen con los hombres, la forma en que una aprende a mirar y reconocer a otras mujeres, las charlas de sobremesa con las amistades quienes suelen hacer una que otra broma sobre nuestra postura ideológica política, pese a que en el fondo quizás comparten con nuestras ideas; la familia, qué decir de la familia… mi madre por ejemplo, pensaba que solo era una de mis etapas que seguramente pasaría así como la adolescencia. Lo siento, esto no es una tendencia.
La cultura como manifestación a través de la cual el ser humano se constituye, determina, individualiza, se vive y reflexiona sobre sí misma/o, es sin duda alguna también un reforzador de mitificaciones de una supuesta realidad en el estatuto del ser mujer u hombre, del ser feminista o no serlo. De acuerdo con Sullerot: “es mucho más fácil modificar los hechos de la naturaleza que los de la cultura”, y quizás esto es debido a que el sistema implantado por nuestras instituciones ha fomentado en la sociedad el olvido de la memoria, la apatía por el desarrollo de un pensamiento crítico que nos lleve a cuestionar desde nuestro yo más profundo esas preguntas esenciales para la constitución de la existencia ¿qué significa SER?, mucho más allá del devenir hembra o macho, mucho más allá de poseer un cariotipo XX, XY, XXY… de los estereotipos culturales que surgen a partir de la rotulación de un individuo que nace o se hace, lo significativo es la acción de construirse, emerger, escapar, desprenderse de lo otro, los otros; para finalmente ser, pertenecer, despertar y tirar el mundo de la violencia simbólica, para resurgir feminista y pervertir lo aprendido sobre las estructuras de género, para enraizar los deseos de un mundo donde la justicia social no divide los sexos.
Ser feminista, es disfrutar la vida, mirarla con una perspectiva de deseos de equidad, de hambre de igualdad; ser feminista es reconocer y experimentar la diversidad, reír, a veces llorar, tener puntos de debilidad, y vías de oportunidad, construir redes, obtener fortaleza. Ser feminista es dignificante, es caminar hacia la utopía que expresaría Galeano. Ser feminista, no es una moda, es una forma de vida, de asumir la sexualidad, de alcanzar el placer, de arrebatar nuestro derecho a decidir. Ser feminista es ser humana.
Taller: El racismo en México. Hacia el desarrollo y consolidación de una agenda anti-racista. Julio 2015, México, D.F.
Cotingencia
nombre femenino
1.Posibilidad de que una cosa suceda o no suceda.
Nosotros.
2.Suceso que puede suceder o no, especialmente un problema que se plantea de forma imprevista.
El encuentro.
Tres pastillas para no sentir,
un café latte con leche ligera para entrar en modo activo a la vida,
mientras espero a que me den la tapa que quizá evite me queme con las prisas, observo con detenimiento a los bancos que tienen vista a la ventana,
una mano sobre una pierna izquierda, Ella busca algo en la bolsa, de pronto saca un libro y un pedazo de papel, la veo como escribe mientras El mira a la calle y bebe de su vaso, están haciendo un uso de la voz que calla, de pronto Ella le entrega el papel, parece una postal, El la mira, parece que guardará todo pero de pronto se decide a leerla, Ella juega con la mano de El mientras lee, El termina y vuelve a mirar a Ella, yo sigo observando, soy una metiche, no se de quien lo aprendí, no importa, sigo viendo la escena de cómo ellos no sacan palabras,
quiero pensar que están en un silencio elegido para expresar lo que se sabe,
para resistir a lo que desconocen,
para callar lo que no se debe decir.
Me descubro siendo una chismosa de la vida de los otros,
lo disfruto, no lo cuestiono, elijo mirar,
hacerme preguntas sobre posibles historias
¿Quién habla?
¿Qué sabrá?
¿Qué dice?
¿Qué calla?
¿Qué quiere decir?
¿Qué impacto tendrá el silencio elegido?
Traigo al recuerdo la clase de literatura y género, Sor Juana aparece, revive con ella la permanencia de su frase:
“Yo siempre quise saber, pero soy una ignorante”.
Yo por mi parte juego a construir verdades a partir de prenociones, al final todo es mentira, pero me alimenta por un rato, hago paréntesis de vez en cuando y me dejo caer en ellos, los disfruto, me evaden del deber ser, e incluso de lo moral, es ahí cuando nace la contingencia y me dejo llevar por el tiempo circular que genera esta. Cuando cierro el paréntesis invade otro tipo de silencio, es el impuesto que intenta censurar las subjetividades que antes brotaron, a las que di vida; me cuestiono lo mucho que vuela la fantasía, me detengo. El café me hace recordar las prisas, tomo un sorbo, corro.
“El silencio para no contar, y para que no le cuenten”.
“No me cuentes nada”
Estar.
I.
Aquí estoy frente a la vida pensando,
pensando, pensando y sintiendo...
sintiendo la vida,
eso que llaman existencia,
tan frágil y ligera;
II.
Mi hombro guarda la cicatriz del recuerdo,
de lo que es y no es,
de estar.
III.
Una brisa llega de manera secundaria,
surge el recuerdo de esa vez que estuvimos frente a frente,
sin palabras,
con miradas,
de pronto solo el tacto y
la memoria en una pieza corporal.
IV.
No sé si estamos nosotras,
o si estoy yo,
pero está la brisa y sus hombros junto a los míos.
V.
Como caricia,
como brisa que recorre suavemente la piel,
los dedos de la palma de la mano,
sube por el brazo, el hombro,
llega al pecho,
al cuello y despeina los cabellos.
Por Isa, Dulce...

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"Todo cambia, todo se transforma: todo sigue igual". (C. M.)
Hoy durante la clase de identidad de género, quien brindaba la materia mencionó como dato extra a su presentación un comentario que Monsiváis generaría a la construcción de identidad y las determinantes de la cultura, reímos. Después la catedrática agregó, -hoy hace 5 años que Monsiváis murió-, su voz se quebró, hizo un carraspeo, continuó con la exposición pero sus ojos desde lo que el lente permitía ver se habían vuelto un poco más cristalinos, siguió en súbito como si todo siguiera igual. Sin embargo, hubo quienes en el grupo nos quedamos paralizados por segundos al ver la emocionalidad inminente que se había suscitado, el imaginario de la mujer intelectual, feminista, crítica, fría, a ratos mal hablada y graciosa se había desvanecido, un vacío se hizo presente al recordar como el pensador, el ensayista mexicano, su amigo... ya no estaba.
Pasaporte.
Ciudad de México.