Todo en Bacon habĂa cambiado en cuestiĂłn de nada, de ser un lugar donde las cosas iban bien, ahora habĂan ruinas de una batalla que tuvo muchos resultados, en especial uno que tocĂł a una persona que le importaba mucho. Los primeros dĂas se la pasĂł culpĂĄndose por no haber estado ahĂ junto a Yang, de haberlo estado, pudieron haber peleado juntos y seguramente hubiera evitado que ella terminara en esa situaciĂłn que tanto parecĂa haberle dañado.
Las cosas solo fueron en peor cuando Yang se enterĂł de todo lo ocurrido, Weiss se fue, Blake tambiĂ©n y Ruby simplemente habĂa desaparecido, todo eso era un peso en la rubia, algo que cambiaba esa actitud intensa y vibrante de como usualmente mostraba. TardĂł un poco de tiempo en poder hace que esos ĂĄnimos cambiaran, era obvio, no la iba a dejar sola, en lo absoluto, en ningĂșn momento.
Al escuchar la voz de ella, elevĂł su mirada para observar hacĂa esta y parpadear por un momento. Con la usual agilidad de un faunus se levantĂł de un resorteo para ir hacĂa la cama donde estaba la otra â âÂżTodavĂa me gustas? ÂĄClaro que me gustas!â â Aquello venĂa con ese tono usual que usualmente tenĂa el chico, lo que menos deseaba es que ahora pensarĂĄ que sus sentimientos por ella habĂan cambiado por todo lo sucedido, en especial por ese brazo que habĂa perdido.
Junto su cuerpo al de la rubia y tomĂł a esta entre sus brazos hasta que sus frentes estuvieran juntasââQue haya pasado esto no cambia en nada a la Yang Xiao Long de la cual me enamoreâ â En lo absoluto, sus sentimientos aĂșn estaban ahĂ, latentes y por eso, le tomĂł su mano para poderle guiar a que sintiera los latidos de su corazĂłn ââVa a costar, pero yo voy a encargarme de despertar a esa mĂĄquina rubia patea traserosââ Lo decĂa de todo corazĂłn, iba a apoyarla de manera constante en todos los aspectos, en especial en uno en especifico ââA partir de mañana te enseñare a usar la otra mano, que por lo que me enseñaste en muchas ocasiones, solo necesitabas de una para destrozar a todo aquel que se pusiera delante de tiâ â El hecho de ser ambidiestro le ayudaba y bastante, en especial a poder dar de su parte para ayudar a que ese brillo de la muchacha pudiera volver, que no se sintiera tan mal al respecto de todo lo que ocurrĂa.
El querĂa que Yang Xiao Long brillarĂĄ como siempre la habĂa visto. La frente la dejo pegada a la de la ota y solo agregĂł algo Ășltimo en un susurro, uno que quizĂĄ resumĂa lo que sentĂa.
La respuesta casi instantĂĄnea ajena le sorprendiĂł. HabĂa esperado que el chico respondiera de forma positiva, aunque una parte de ella le repetĂa que solo era aquello: una tonta esperanza que era mejor que perdiera pronto. ÂżCĂłmo podrĂa seguir queriĂ©ndola asĂ, despuĂ©s de todo? Pero el que respondiera de forma tan sincera y sin dudas le habĂa descolocado, tanto que no pudo emitir ni una palabra.
Mejor asĂ, pues el chico continuĂł hablando, acercĂĄndose a ella, juntando sus frentes. El no le hablaba con lĂĄstima. No le repetĂa palabras vacĂas con el solo fin de hacerla sentir mejor. PodĂa sentir la sinceridad en cada una de sus palabras, de cĂłmo aĂșn la querĂa, que le ayudarĂa, que era capaz de volver a luchar a pesar de su situaciĂłn.
Poco a poco aquella fachada que habĂa luchado por mantener estos dĂas se fue rompiendo. Aquella en la que trataba de lucir como antes y aquella en la que aĂșn frustrada retenĂa sus emociones.Â
Y con aquella Ășltimas tres palabras sintiĂł como aquellas mĂĄscaras se hacĂan pedazos, apretando los dientes a la vez que lĂĄgrimas comenzaban a salir de sus ojos para luego esconder su rostro en el pecho del faunus soltando un grito de dolor y tristeza, su ahora Ășnica mano aferrĂĄndose a el como si se tratara de su Ășnica esperanza de mantenerse a flote en mitad de una tormenta en el ocĂ©ano mientras sus lĂĄgrimas seguĂan cayendo ya sin ninguna clase de restricciĂłn.
QuizĂĄs efectivamente lo era.