[ x ]
Decir que la pelirroja se sorprendiĂł por la respuesta ajena serĂa subestimar lo que sentĂa en aquel momento. Primero aquella sonrisa, y luego aquel beso en el que aĂşn podĂa sentir la sonrisa ajena.Â
Todo ello seguido de aquellas palabras.
-- ¿¡P-p-pero quĂ© c-cosas dices!? -- ReclamĂł la pelirroja, su rostro tan sonrojado que era difĂcil discernir dĂłnde empezaba su cabello.Â
Pero a pesar de sus palabras, la pelirroja lo Ăşnico que hizo fue aferrarse más a la pelinegra. Tampoco podĂa negar que la idea se le habĂa pasado más de alguna vez por la cabeza, despuĂ©s de todo.
@bulletrampage










