Pequeños retazos de una carta jamás recitada ni enviada: una historia de Amor tan poco entendida como acostumbrada… la carta y el Amor aún no acabados; un Amor de madrugada.
…
Debo esforzarme, ya, en ser mejor, si en realidad me interesa esto… y por supuesto que me interesa. Mi lucha por lo más valioso – que es lo Nuestro – se convertirá en mi propia ayuda; el Amor empezará por mí.
Es una promesa, conmigo, contigo; por mí, por tí: por nos.
*
01/09/15. … Quiero que sepas que, con esa canción me revolqué en mi cama llorando al inicio de una madrugada; no tenía ni idea de lo que decía su letra, pero era demasiado inconsolable la cantidad de lágrimas que en ese momento pude llegar a derramar;
Esa canción se llama ‘Shape of my heart’… y está sonando en este momento…
Sabes, si no hubiera llorado en ese y en todos los momentos en los que lo hice, pienso que muy seguramente, ahora, no estuviera amándote más; y no le busques explicación, porque, además, nunca te la daré de la manera coherente… sencillamente porque esa manera no existe (Por supuesto que aseguro que lo entenderás. Sintiéndolo primero, para que me digas tú si sí puedes decir de eso algo al respecto, con esas lindas palabras que utilizas).
~
Y ya que recordé lo mucho que he llorado por esto, cariño, te diré cuándo – luego de nuestra última conversación – yo ‘accedí’ a llorar:
No accedí, por eso las comillas; tampoco me cohibí o es que lo haya querido hacer más intenso… o no, por lo menos, era mi intención. Sucedió en un bus de regreso en la noche a casa, aproximadamente una semana después de aquél hecho. Era un viernes, la radio del colectivo iba sonando a un volumen elevado, pero no como para considerarlo estruendoso; o no sé, a mí me urgía alcanzar a escuchar perfectamente la salsa que empezaba a sonar, porque quería concentrarme en su letra, y después de todo, el volumen entonces parecía a mí el ideal. Yo no sé qué ví o qué escena allí dentro, en ese resumido espacio, logró de alguna manera inconsciente remover mis sentimientos de nostalgia y tristeza más profundos o conmoverme en ese momento, pero hacía lo menos en intentos para recordar cosas… cosas, de nosotros. Fue tan imprevisto – llegando a lindar con lo imprudente – el brote de la primera lágrima, con tanta gente desconocida a mi alrededor, que yo no me tomé la molestia de evitar que me vieran; además, fui consciente de que nadie podría estar tan poco concentrado en lo que tuviese enfrente como para observarme a mí, aunque se tratara solo de estar mirando sin razón alguna a la nada mientras pensaban en las cosas que había dejado su día o quién sabe qué cosas más, al igual que yo. Sentí primero el ojo derecho que se me iba llenando de agua, y fue el izquierdo después de unos segundos. Los ojos saboreaban – como si ya hubiesen llegado a mi boca – el gusto salado de las gotas, que no me esforzaba en lo mínimo por ocultar ni por limpiar. Sentía tristeza profunda en ese momento; compasión, impotencia también; tanta ingenuidad consumida y más de ese tipo de cosas que yo siento. Pero siendo esa especie de reacción ante un coro que repetía “Dile al amor que no toque mi puerta… ” la primera sensación y conmoción sentida de esa manera en mi vida. Sentía confusión: eso era lo peor; pero seguía sintiendo que te Amaba (como exactamente lo sugiere esa especie de teoría de mí, en la que pude darme total cuenta de que es éste sentimiento algo tan puro; de que es y jamás deja de ser, aunque desconozca – naturalmente – qué después de la muerte, pero no desconozco qué ahora, qué ahora en nuestra vida, la que estamos viviendo con una pieza faltante). Es y no deja ser, y así también me siento yo. Me siento con esa cualidad de relación entre el Amor verdadero y yo, porque yo soy quien siempre he sido y no he dejado de ser el mismo: el que Ama intensamente, el que te Ama a ti intensamente, el que quiere convertirse en tu único héroe, el que te quiere Amar por los siglos de los siglos, el que quiere vivir en tus sueños, el que cree de todo lo bello algo eterno, el que estará Amándote siempre y mucho más cuando no lo veas o creas que menos está allí; el mismo que espera estar sonriendo a tu lado luego de que todo esto haya pasado. Y pasará, Amor… Pasará. Confía en el Amor antes de confiar en ti misma o en mí. Amarás y empezarás por ti. Tendrás mi Amor en ti asegurado. Solo espero que por la obra divina de la naturaleza, que es tan perfecta, concibas esto en alguno de tus sueños que no sueles recordar, en un fugaz pensamiento cuando tu mirada se pierda en el infinito en algún momento de tu día, o simplemente se manifieste cuando estés a punto de escuchar alguna de esas canciones de «Lo nuestro» que hablan de la magia y el Amor; y… bueno, si sucediera con ‘Te Amo’ de Chayanne o ‘Nuestro Amor será leyenda’ de Alejandro Sanz, no podría ser mejor. Pero la verdad, eso no tiene relevancia; lo único y que más deseo es que la naturaleza actúe como de costumbre: Perfectamente.
[…]

















