Alguna vez te has quitado la camiseta y has oĂdo un "pontela que estĂĄ feo".
Has ido en ropa interior por tu casa y han dicho "no tiene verguenza".
O simplemente alguien ha visto tu cuerpo desnudo y ha gritado "tapate!".
En nuestra cultura el cuerpo es un tema tabĂș.
Socialmente el cuerpo desnudo estå rechazado, mal visto y incluso castigado. Algunas argumentaciones son que no es de buena educación, que es un falta de respeto hacia los demås, que simplemente no se debe enseñar mås de lo que "toca".
Ahora te invito a analizar esta conducta. Te invito a preguntarte si esta costumbre, esta manera de pensar, es verdad y tiene lĂłgica o es un pensamiento exigido, un dogma que no se puede questionar, una mentira hecha verdad por la sociedad.
Las costumbres socialmente aceptadas deben someterse a un examen individual de consciencia para descubrir si casan o no con nuestra realidad, nuestra propia verdad.
Desde que nacemos aquello inherente a nosotros mismos es el cuerpo. Un valioso regalo y herramienta perfeccionada por la naturaleza durante miles de años. Es el vivo reflejo de la inteligencia de la naturaleza. Un maravilloso vehĂculo con el que experimentar la vida y forma parte de ella.
Mi pregunta es que tiene de vergonzoso el cuerpo humano. ¿ Porqué sienten verguenza los ojos que miran? Acaso no forman también parte del cuerpo? O es que tan solo aceptamos nuestro cuerpo a medias? El resto debe permanecer oculto, tapado y escondido, relegado y condenado al desprecio.
Pero porqué? Tiene fundamento? O es tan solo una forma de mirar al ser humano basada en la carencia.
No es de extrañar que conozcamos tan poco de nuestros cuerpos, de como funcionan, de como manterlos en perfecto estado, de como escucharlos y aprender de sus mensajes.
Hay un dicho: "El cuerpo grita lo que la mente calla"
Aquello que no aceptamos de nosotros mismos es por que no les agrada a los demĂĄs o por que no nos gusta a nosotros? Esta frase da mucho que pensar...
Aceptamos al ser en todo su conjunto o vivimos nuestra vida fragmentados, separados de aquello que somos y forma parte de nosotros; escondemos lo que no nos interesa y hacemos oidos sordos a aquello que no queremos ver.
Tenemos la elecciĂłn de vivir una vida en conexiĂłn con los verdaderos valores y en comuniĂłn con la totalidad de lo que somos, cuerpos desnudos y no cuerpos prohibidos.
Texto con Licencia Creative Commons