Un suspiro de alivio escapó de sus labios cuando finamente se sintió relajar al escuchar la voz de su amigo, de su mejor amigo, al menos uno de ellos. Encogió sus hombros, zafando su muñeca del agarre de la chica que le sacó de su cómodo asiento unos momentos antes. “No lo sé… suponía-uh. Igual seguro está acomodándose, ya sabes cómo es.” Frunció los labios girando su rostro lo suficiente como para ver al contrario y sonreírle. “Al menos tú si estás aquí para acompañarme.” Qué patético de sentía, pero no le importaba. “Igual tú también estás aquí bien tarde, me dejaron ambos solito aquí esperando…” Se quejó, pero no se trabaja más que de una broma, no le importaba que le hubiesen dejado esperando como idiota, de todas formas todo el mundo ya lo hacía y estaba más que acostumbrado. “¿Vas a jugar?” @6xetc
Bajando las escaleras con prisa en sus pasos, Haeil escaneó cada rincón de su casa con los ojos: desde la última vez que había estado en la primera planta, la cantidad de personas se había duplicado, quizá triplicado. ❛ ¡Oye, tú! ¿Qué te pasa? Recoge esas botellas y llévelas a la cocina. ¿Tus papás no te enseñaron modales o qué? ❜ El de cabellos negros apuntó con un dedo al culpable de que hubieran cuatro botellas de cerveza en una de las preciadas macetas de su madre. El chico y sus amigos huyeron, obviamente, dejando un rastro de humo de marihuana cuando se escabulleron por la puerta trasera hacia la terraza. Un minuto llevaba de estar inmerso en la fiesta improvisada que él mismo se había encargado de divulgar por todos los medios que pudo, y ya sentía los primeros indicios de irritación apretándole las sienes. Gruñendo en enfado, Haeil arrastró los pies hasta la maceta y sacó las botellas, haciendo su camino hasta la cocina para dejarlas sobre el mueble y así no olvidar que debía desecharlas más tarde. Bastardos desconsiderados. Claro, fue durante esa travesía, cuando tenía que cruzar el pasillo para ir desde el comedor a la cocina, que el de cabellos oscuros reconoció a la figura larguirucha que descansaba contra las escaleras. Usaba el pelo para atrás como tanto le gustaba, una camisa vintage de Led Zeppelin dentro de jeans gastados. Haeil menguó la velocidad de sus pasos, estuvo a punto de doblar a la izquierda para irlo a saludar, cuando una chica de cabello castaño hasta la cintura fue a encontrarlo primero, parándose de puntillas en sus zapatos de charol para alcanzarlo en un abrazo. Lo besó en los labios, una caricia entre dos que hasta podía interpretarse como inocente. Para Haeil, el tercero en discordia que sobresalía como un pulgar adolorido, el que miraba la escena desde su lugar como si no pudiera cambiar el canal, la pequeña acción removió algo dentro de él de tal forma que lo obligó a largarse de inmediato, sus Doc Martens chocando contra la madera del suelo.
Para cuando Haeil se fue a buscar a sus amigos, las únicos dos personas que tenía ganas de ver realmente, tenía el labio inferior hinchado de tanto mordisqueárselo. Los encontró juntos como casi siempre, los tres tenían esta habilidad de juntarse como si fueran imanes, si no estaban los tres pegados de la cadera, pues al menos dos integrantes del trío lo estarían. Sin aviso, porque Haeil siempre sería de los que gustaban de una buena entrada, el pelinegro saltó frente al dúo con los pies juntos, mostrando los dientes y con las manos metidas en sus jeans oscuros. ❛ Boo— llegué. ❜ Hizo una pausa con la cabecita ladeada, después acercándose con ímpetu para ir a abrazar a cada uno en saludo. Con uno de esos agarres de un solo brazo dadas sus posiciones, Haeil los olió durante el gesto y les acarició la espalda, cosa que hacía siempre por pura costumbre. ❛ Hola, ¿llegaron hace mucho rato? ¿Qué van a jugar? ❜ @kottoncandy
Por un breve instante, y apenas prestando atención a las palabras pronunciadas, Hyojin se quedó prendado de la sonrisa que su amigo le dirigía. Sólo salió de su embobamiento al pensar en la causa de su tardanza, notando cómo un nudo se formaba en su garganta y le impedía responder. Para su suerte, Haeil llegó a interrumpirles antes de que se volviese raro su silencio. Aprovechó el momento del saludo para dar unos pasos atrás y carraspear, bajando la mirada. Debía olvidarse de aquello, su padre no era algo en lo que le gustase pensar. “Yo no voy a jugar a esta mierda” murmuró, respondiendo al recién llegado pero también la pregunta que Yeonbin había lanzado antes. Entonces sí se animó a observar un poco mejor, no pudiendo reprimir el intento de piropo, torpe y a su particular manera: “Te has arreglado muy… concienzudamente” dejó caer hacia Haeil, mientras se acercaba despacio para recuperar su lugar abrazando a Binnie, pero las palabras casi se le atragantaron al ver de nuevo a Jinho al otro lado. Éste se había acercado hasta la zona de juego, con su bonita novia de la mano para no perderla entre la multitud. Intercambiaron miradas y Jinho se burló después con sus amigos, quienes fingían llamar a un perro chasqueando los dedos y haciendo ruidos con la boca en su dirección. Aquello logró que dirigiese sus ojos hacia otro lugar, con una sensación revuelta en el estómago a pesar de que pretendía indiferencia. “¿Sabéis? Me voy arriba. Paso de esto” anunció. Soltó con suavidad el cuerpo de Yeonbin, allí donde tan a gusto se encontraba, y se apartó varios pasos. “Estaré atento al móvil. Mandadme un mensaje si bebéis mucho y bajaré a ayudaros” prometió con una sonrisa que no se reflejaba del todo en sus ojos bicolor. Después les dio la espalda y huyó hasta la habitación de su amigo, aunque lamentó en parte no quedarse con ellos. @jiminass