No planeaba
que tu meteorito cayera en mi órbita,
ni sabía
que era justo lo que mi tierra necesitaba.
Desde el primer destello,
mientras caías del cielo,
supe que ibas a ser
el impacto más bonito
que nadie jamás haya visto.
Tu luz no se compara a ninguna.
He visto astros,
constelaciones enteras,
pero tú
me dejaste ciega
en la forma más
hermosamente humana posible.
Podría estudiarte por años
y no cansarme jamás.
Eres la casualidad cósmica
que no pedí
pero tanto necesitaba.
Y ahora,
al mirar al cielo,
solo pienso
en lo afortunada que soy
de que hayas caído
en mi planeta.
En un universo tan grande,
tuvimos la suerte
de fusionarnos
cósmicamente.









