su poca paciencia se estaba agotando. no tenía idea porqué creyó que era buena idea ofrecerse para ayudar en uno de los puestos, pero su vena sensible no le permitió zafarse de esta. y ahora se arrepentía, demasiado, cuando la persona frente a él seguía sin decidirse por cual platillo pedir. “ solo elige algo. prometo que nada está envenenado, y si lo está, soy un excelente médico que no dejará que nada te pase ” dijo entre dientes, comisuras de sus labios alzadas en una sonrisa tirante.













