Asiente con la cabeza, sabe que Scarlett está allí para ella, sin embargo no hay demasiado que pueda hacer para ayudar (ni ella misma ha logrado demasiados cambios hasta el momento). “Nada de fotos por el momento, mejor no inmortalizar nada de esto, luego en mis ochenta querré olvidar que tuve que hacerlo siquiera.” Rueda los ojos de manera divertida, no miente pero tampoco es tan malo, el hecho en sí es el que resulta agotador. Tener siempre que luchar contra su apellido, hacer cosas que nunca creyó que haría, seguir las peticiones de un padre machista. “Tengo entendido que no te gustó demasiado, así que no te castigaré dos veces.” Ahora bromea en serio, como si a la mujer se le hubiese sometido a tortura. Es bueno poder distenderse, soltar una risa y no pensar diez cosas distintas por segundo. “¿Joaquín?” Alza ambas cejas, sorprendida de que siquiera recuerde el nombre de su hermano. Tiene entendido que no se conocen demasiado que digamos. “¿A ti por qué te interesa que haga cosas con Joaquín?” Tampoco recuerda haberle charlado demasiado sobre el mayor, sobre todo porque no tienen su mejor relación ahora mismo. “¿Cómo que alcohólica?” La mira sin entender, ¿acaso ha estado tan ocupada que se perdió algo tan importante en su vida? ¿O le está tomando el pelo? No termina de comprender. “No tienes novio, ¿ni nada de nada? ¿En serio? Me cuesta creerte.” De seguro si hay alguien alegrándole las noches o los días, sea o no formal, le interesa saberlo. “¿Tienes algún vestido escotado por ahí? Quiero sentirme poderosa ésta noche.” No porque vaya por alguien o por algo en específico, sino porque su autoestima no está en los mejores días.
Fue una carcajada la que compartió, llena de jubilo, airosa. “Oh, vamos, si él parece encantador” Ironizó con tintes de burla y una curvatura divertida sobre sus labios, no iba a insistir demasiado en la índole, mas no por ello pensó en privarse de compartir un poco de humor con su amiga. Continuamente sus orbes se abrieron de forma exagerada, como si hubiese revelado un secreto prohibido, o compartido inesperadamente alguna intimidad embarazosa, a tal expresión, y en un acto cadena, le siguió (nuevamente) la risa y un pequeño golpecito sobre el hombro femenino. “Bueno... no protestaré demasiado porque me parece justo” Comentó con una sonrisa, sin saber exactamente qué pensar al respecto a pesar de la amenidad empleada en palabras; la situación era demasiado irreverente, más sentido le buscaba, menos le encontraba y, por lo tanto, decidió dejar de hacerlo, dejarla ser a su amiga y esperar lo mejor de la circunstancia. Continuamente tan sólo asintió, de forma vaga y como si se tratase de alguna evidencia que Margarita ignoraba. “Porque Craig se ha sumado a un par de salidas conmigo y con Adam, y no fue tan malo...” A excepción de la última vez que compartieron evento. “así que que se me ocurrió que si yo pude conseguir eso con él, ¿por qué tú no podrías tenerlo con Joaquín?” Sus palabras eran ciertas, por supuesto, sonaron verdaderas y bien intencionadas porque Scarlett sabía que para ocultar deseos o caprichos siempre debía emplear al menos un poco de veracidad en su lengua. “Margarita, por favor” Soltó continuamente, para luego volver a reír, aunque esta vez fue de manera suave y bajita. “He tenido varias citas, pero... No. Todo se disuelve en cuestión de semanas, no sé por qué --- ahora todos quieren cosas casuales, creo que se asustan cuando les digo que quiero algo serio” Porque es lo que se esperaba de alguien como ella a esa edad, debía encontrar a alguien (al indicado) que le daría un poco de sentido, orden, o lo que fuese a su vida. Y Scarlett, en cierta parte, encontraba deleite en cumplir con expectativas e ideas prefabricadas. “Así que no hay nadie” Concluyó, se obvió aventuras casuales, porque no significaban nada. “Tengo uno que te quedará hermoso... Espera” Pidió con entusiasmo en su mirada, digiriéndose posteriormente hacía su cuarto. Tomó aquel vestido que se le había venido a la mente y se lo entregó aún colgado en su percha de madera a su amiga. “¿Y? ¿Qué piensas?” Sabía que no era un vestido tan sofisticado o caro como solía usar Margarita, pero confiaba en que el diseño y el color podrían hechizarla.