Hola, una vez más, querido extraño. Es raro pensar que un día fuimos algo más que conocidos. Tal vez a estas alturas, ya ni siquiera me recuerdes. No soy inolvidable; ya lo sé. Pero en esta ocasión, no se trata de mí, es todo sobre ti.
Cumples años. Veintitrés, para ser exacta. Justo esa edad tenía cuando te conocí. Quisiera decirte tantas cosas en esta fecha tan especial, como mis deseos para ti, las metas que espero que cumplas algún día, los consejos qué, por ser mayor, tengo derecho a darte, y cualquier sugerencia que considere necesaria en mi mente al pensar en ti.
Sé que este año lo celebrarás con ella, como lo hiciste conmigo hace 12 meses atrás. La celebración será, al igual que siempre, familiar; con una cena especial en tu restaurante favorito, acompañado de tu madre, tu padre, tu tía Eloísa y su familia, tu tía Juanita y sus hijos, y por supuesto, tu novia. No faltarán las llamadas de larga distancia de tus seres queridos como las de tus abuelos o de Mayte, ellos de verdad te adoran. Estarán presentes los cientos de posts en Facebook de tus amigos verdaderos, y falsos. Las congratulantes menciones de tus hipócritas seguidores en Twitter. El pastel con los Godínez de la oficina y la felicitación de tu jefe, quién es el Alcalde de esta pequeña ciudad. Puedo visualizar este cuadro de celebración con sólo cerrar los ojos. Es el mismo espectáculo que el de la temporada pasada.
Imagino a tu madre diciendo “te amo, Tadeo”, con su dulce voz y sus ojos llenos de orgullo al ver al hombre integro y recto en el que cree que te has convertido. Sé que es a la única mujer a la que nunca le romperás el corazón, al menos no intencionalmente. Tu padre, dirá una oración solemne antes de iniciar la cena y agradecerá a Dios tu vida, y las incontables bendiciones que del cielo has recibido, te dará un fuerte abrazo y al oído te susurrará un “te amo, hijo”. Le darás un beso en la mejilla, mientras tus ojos se tornan rojizos y se llenan de lágrimas. Él es tu mayor debilidad, incluso más grande de la que es tu madre. Tus hermanas llamarán a tu celular y te dirán: “te amamos hermano, nos veremos después para celebrar”. Tienes una familia maravillosa y muy amorosa, que ven en ti al gran hombre que sé con el tiempo llegarás a ser, valoran tu esfuerzo y dedicación y siempre te van a apoyar en lo que sea que hagas. Son tu fortaleza y jamás lo debes olvidar. Lo único que importa es la familia.
Y finalmente, llegarás a ella, a Adriana. El nuevo amor de tu vida. La tomarás entre tus brazos y le darás un fuerte abrazo que ella sabrá corresponder, después de un beso en los labios, un tierno te amo otra vez resonará con tu nombre. Ella, que se desvive por ti, y que no hace nada más que tratar de hacerte inmensamente feliz, te dará un pastel de regalo, el cuál ella misma horneó con sus propias manos. Y no sólo eso, también te dará un presente costoso, que será más que un simple detalle. Estará envuelto con un papel brillante acompañado de un gran moño. Un reloj, quizás, o unas mancuernillas de plata, tal vez o algo por el estilo que se adapte a tus gustos y los de ella. Será algo elegante, con un valor monetario mayor al de cualquier otro regalo que recibas este día.
Muchas personas te aman porque eres un gran tipo. Un buen muchacho. Ejemplar, la mayor parte del tiempo. Eres gracioso, divertido, tierno, trabajador, y tienes más cualidades que no terminaría de enlistar en esta carta. Te has ganado el corazón de las personas que te conocen por tu forma de ser, yo misma me incluyo entre ellas. A pesar de todo lo que nos pasó, me resulta imposible tener sentimientos negativos para ti. Créeme que si estuviera dentro de mis posibilidades, también estaría formada para darte mis más sinceras felicitaciones y buenos deseos; y quizá también te diría te amo, aunque dada la situación sería muy extraño. Sería más por la emoción del momento, no porque realmente lo sienta.
Espero que disfrutes este día, y que vivas al máximo cada momento de este nuevo año de vida que inicia para ti. Fue un placer haber conocido al tú de veintidós años. Eras un encanto, la ilusión de mi vida, el hombre con el que siempre soñé, mi príncipe de cuentos, por algo fue que me enamoré de ti en primer lugar. Ojalá que este tú de veintitrés, sea mejor que el tú anterior. Una versión más real, más humana, más sincera y honesta. Desearía decirte tanto, pero ya está de más decir cualquier otra cosa. Gracias por el tiempo que compartiste a mi lado. Las horas, los días, las semanas, los meses. El tiempo es lo más preciado que podemos entregarle a alguien, ya que una vez invertido no se recupera jamás. Sinceramente, tengo puestas mis esperanzas en que nunca te arrepientas de haber vivido unos instantes de tus veintidós años conmigo, porque para mí siempre serás especial, y agradezco al destino habernos cruzado en el camino. Te amé tanto, como nunca a nadie, y en ocasiones todavía lo hago. No me arrepiento de nada, aunque a veces maldigo a mi tonto corazón por ser tan débil y endeble.
Ha pasado más de un año desde que nos conocimos, qué rápido pasa el tiempo, ¿no crees? Quién hubiera pensado que después de pedirte ese cigarro en el bar, llegaríamos a tener una relación, y después una ruptura tan abrupta y dolorosa; dolorosa para mí al menos. A veces, analizo todo lo que pasó al conocernos, intentando imaginar que fue lo que salió mal, si el villano fuiste tú o el antagónico de esta historia fue interpretado por mí. Aún no lo sé, y dudo que algún día tenga las respuestas para esto. En fin, las cosas son como deben ser.
¡Feliz cumpleaños, extraño! Un beso.