los dígitos que tiran de sí le enderezan como quien precisa el oxígeno de la superficie. la tensión se fija en los músculos que toman asiento, los ojos van a las facciones de veera y, entre miradas, el corazón que le late a mil por hora queda a una expectativa que amenaza con acabar su vida justo ahí. no puede pensar, sólo quiere que él hable, se exprese, le escucha con toda la atención que porta, sería incapaz de osar a poseer un foco que no fuera el mayor. se fija en la forma en la que los labios tejen las palabras, en el sonido que las acompaña, en el contacto con las palmas que le eriza la tez.
no es la primera vez que su mundo se detiene por autoría de veera songkrasin, la voz opaca a los pensamientos nativos de la mente de ivan y sólo le queda una visión, un brillo en el que crece la ilusión que jamás pensó reflejaría. qué tonto, se había preparado mentalmente para todo menos para la reciprocidad. lo recibe carente de palabra, con una corriente que le abrasa en felicidad recorriéndole el cuerpo y asentándose en la mente para permanecer. no se percata del momento exacto, pero las comisuras se ensanchan y enmarcan la sonrisa más genuina que ha podido trazar jamás. le gusta … le gusta … ¡le gusta! no se lo puede creer, el alivio sustituye a la rigidez del cuerpo y le hace perder fuerza; tiene que inclinarse en dirección masculina, la cabeza encuentra el espacio perfecto para permanecer en la curvatura de dicho cuello. se esconde, con el carmín en cada parte de la cara y esa estúpida sonrisa que le domina. cuánto le cuesta mantenerse separado. los párpados caen, respira el aroma de veera, ¿de verdad esa es su realidad?
‘ ¿cómo es que no te das cuenta? ’ hace vocal el pensamiento que le ha trazado desde hace tiempo le hace soltar una risita contra la tez, baja en decibelios y que bien podría entenderse como un suspiro de desahogo. la palma va en búsqueda de recuperar foránea, la que lo soltó, se entrelaza con los dígitos y aprieta con fuerza. inhala, se aleja un poquito más para verle de frente. quiere que lo vea así, hecho un auténtico desastre, presa de la emoción que no es capaz de concebir en los límites de su cuerpo. ‘ has estado en mi mente desde que te vi por primera vez ’ en mil y un formas, en la caótica del inicio y en la caótica del presente. ‘ creaste una gran impresión con esa nariz desangrándose por la creación del mundo ’ se toma la osadía de reírse, incluso cuando por dentro no hay quien calme a su corazón. la palma que está libre va a reordenar las hebras del flequillo masculino, poco a poco. ‘ después odié que te enfadaras conmigo y que ignoraras mis dibujos, me frustraba porque quería que me entendieras ’ eso también le hace un poco de gracia, ¡demasiada! nunca pensó que acabarían armando un desastre así. ‘ luego … fue tan sencillo empezar a conocerte, veera … eras tú todo el tiempo, tú y las ganas que tenía de pasar tiempo contigo ’ le está comenzando a dar vergüenza, pero se esfuerza por mantenerse firme, anhela que le quede claro cómo se siente. ‘ eres muy cálido, ¿sabes? no existe universo en el que no quiera estar cerca de ti ’ los dígitos se deslizan por las hebras. ‘ sin importar qué ’ lo intentaría, las consecuencias no le dan miedo si significan permanecer al lado de veera, elegir quedarse porque quiere estar a su lado cuando las cosas fueran bonitas y feas también. celebrar, cuidarse, acompañarse … ¿crecer juntos? mejorar por él … abrir esas puertas de su interior que tanto teme.
‘ yo … ya sabes cómo crecí ’ sin progenitores, de un lado a otro y, a la vez, en ninguno. ‘ cuando era pequeño me enfadaba con frecuencia, sentía que estaba solo en el mundo y que me lo merecía ’ ahora, la visión se vuelve gacha y desplaza hasta el contacto entre manos. qué duro es deshacer el nudo en la garganta. ‘ ese niño que vive dentro de mí se vuelve un agujero negro cuando toma el control … me convirtió en un adolescente débil que pensó que el amor podría sanarle ’ menea la cabeza en negación. ‘ no funcionó porque éramos horribles los tres — mutuamente y con nosotros mismos también ’ aceptar su culpa en los hechos fue fundamental para sanar en el transcurso del tiempo. ‘ el vacío se hacía cada vez más grande, veera, yo … sentía que necesitaba que fuera así, ¿sabes? que todo me hiciera daño ’ aprieta los labios. ‘ estaba haciendo lo que quería, teníamos nuestra banda y podía expresarme a través de la música y no podía ser feliz … no quería ’ inhala, exhala, está demasiado nervioso, nota la ansiedad carcomiendo desde la boca del estómago. ‘ en esa época empecé a fumar, a beber y a probar otras sustancias — es algo que, uh, me avergüenza en el presente ’
en un acto de valentía, eleva los iris en búsqueda de foráneos, de cualquier indicio que le indique cómo está dirigiéndolo. confía, cree en él, pero no puede dejar de apagar ese miedo que le consume por dentro, ¿y si le parece demasiado? ¿y si no puede volver a verle de la misma forma?
‘ estoy aprendiendo a querer a ese niño, ¿sabes? llevo años en terapia y … quiero sanarlo con todo lo que siempre quiso y nunca tuvo ’ suspira, se hace un poco atrás mientras usa la palma para numerar con los dedos: ‘ el dibujo, los conejos, las cosas lindas, los dulces … ’ por dios, ¿no puede dejar de sentir el desastre en el estómago? hasta el pecho le pesa por hablar así. le están dando ganas de llorar, así que aparta la visión una vez más. ‘ cada vez que dices mi nombre siento que le hablas a él y se siente ... se siente demasiado bien ’ no lo soporta, la primera lágrima escapa para recorrer la mejilla, le siguen un par más.
‘ veera … ’ las yemas se elevan para limpiar los ríos salinos, eleva el mentón para verle como quien quiere rebuscar la dignidad para encararle. ' ¿puedo seguir queriéndote como lo hago, con estos sentimientos hacia ti? quiero esforzarme por hacer las cosas bien, por ti y por mi ... ¿está bien si intento construir algo contigo? no, ¿si lo intentamos juntos? '