"Sí volveré, es solo que..." No quiere hacerlo, tampoco quiere admitirlo—no es como que el nudo en su garganta le ayude a explicarse mejor. Sukja tose, como quien está enfermo y no como la persona nostálgica que ha sido toda la vida. Por un momento, con su marcador prefiere rellenar el fondo de la página, que terminar algunos detalles del rostro. "Voy a extrañar a la gente que conocí aquí. Voy a extrañarte mucho."
¿En donde más podría conseguir una sonrisa que le iluminara el día como lo hacía él?
"Pensé en visitar Italia por unos días antes de volver a casa." Si recurre a bromear, es para que el momento no se sienta triste de la nada. Lo último que le gustaría ver de Veera, serían lágrimas correr a lo largo de sus mejillas. "Pero si me estás invitando, Italia puede esperar. Al fin que a Escocia no fuimos ni una vez." ¿Cómo decirle que no en un momento como ese? Si fuera por ella, lo habría empacado con sus pertenencias y se lo habría llevado a Jeju.
La siguiente pregunta le hace frenarse un poco, sin embargo. Sólo cuando marca un par de detalles más en su hoja, es que de sus labios brota una respuesta: "No, realmente." Admite y decirlo se siente como soltar un peso que no sabe que ha estado cargando todo este rato. "Hice muchas cosas a las que no me habría atrevido en otras circunstancias. Nunca pensé agarrarle gusto a entrenar por las mañanas..."
En la sala vacía, lo único que se escucha es su risa ligera.
"¿Te vas contento, Veera? Aún si todo acabó antes."