Hubo un momento en que creíste que lo que sentías no tenía valor. Que eras demasiado. Que pedías demasiado. Que amabas demasiado. Que llorabas demasiado. Que necesitabas demasiado. Y aprendiste a achicarte. A ocupar menos espacio. A sentir en silencio. A guardar lo que te desbordaba en lugares donde nadie pudiera verlo. En notas que no enviaste. En páginas que no mostraste. En poemas sin título que escribiste a una hora en que el mundo dormía y tú no podías. Nadie te dijo lo que yo sé ahora: Que demasiado es exactamente la cantidad correcta para escribir algo que la gente no pueda soltar. Que lo que guardaste en silencio es lo más universal que tienes. Que lo que sentiste tan profundo que tuviste miedo de decirlo en voz alta es lo mismo que alguien más lleva años sin poder nombrar. Y está esperando encontrarlo en las páginas de un libro. El tuyo.
Quetzal Noah
Este es un curso diseñado para quien además de tener la intención de escribir un libro también quiera publicarlo y ganar dinero con él. Este











