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Ribbun Romantic
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One-shot Ribbun: Pulsera de la amistad (1/1)
Clasificación: Para adolescentes y público adulto
Relación: Ribbun, Gangle/Jax
Etiquetas adicionales: Relación ambigua, Jax posesivo, Gangle permisiva.
Resumen: Pomni nota que Jax quiere hacer equipo con Gangle, así que decide ayudarte. Las cosas terminan mal.
—¡Reúnanse en equipos!
En cuanto Caine gritó la instrucción, los integrantes del elenco empezaron a agruparse, sin embargo, Jax se mantuvo en su lugar. Su mirada vagó lentamente desde sus propios pies hasta el dúo de Gangle y Zooble, que conversaba animadamente. Frunció el ceño y chasqueó la lengua. Desvió la vista rápidamente, encontrando a Pomni parada al lado suyo. Tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no saltar ante la sorpresa.
—¿Qué?
—¿Sabes? Quizás si le preguntas a Gangle ella acepte hacer equipo contigo. Estaré ahí para hacer dupla con Zooble, así que no te preocupes.
El conejo casi se ríe ante la idea. —¿Qué te hace pensar que quiero hacer equipo con la llorona de Gangle? Admito que hacía su parte, pero a veces me retrasaba.
—Ajá… entonces ¿por qué siempre la miras fijamente?
Las pupilas del conejo se ensancharon. Ambos se miraron fijamente antes de que Jax volviera a cruzarse de brazos.
—Bien, pero recuerda que fue tu idea.
—Me declaro culpable. —Se encogió de hombros.
Se acercaron a la dupla, que dejó de hablar al percatarse de que se dirigían hacia ellos. Gangle jugó nerviosamente con sus manos mientras Zooble se cruzó de brazos. Generalmente, confiaban en que Jax se portaría medianamente decente junto a Pomni, pero la expresión de falsa indiferencia de Jax les daba un mal presentimiento.
El conejo fue el primero en hablar—. ¡Ey! ¿Listos para irnos?
—¿Qué quieres, Jax? —El avatar abstracto entrecerró los ojos, desafiante.
Levantó las manos en señal de falsa rendición. —¿No puede un simple conejo de dibujos animados hablar sin que lo acusen de algo malo?
Pomni intervino. —De hecho, se me ocurrió que podríamos variar un poco los equipos. Creo que nunca he hecho equipo contigo, Zooble, ¿qué te parece si vamos juntos?
—Oh…
La pregunta hizo flaquear las defensas de Zooble, quien descruzó los brazos e intercambió miradas con Gangle. Lo que decía Pomni era cierto y, si era honesto consigo mismo, le gustaría estrechar lazos con ella. Sin embargo, el hacerlo implicaba dejar a Gangle a merced de Jax. ¿Quizás debía pedirle a Ragatha que hiciera equipo con la mujer hecha de cintas? ¿o tal vez pedirle ayuda a Kinger?
—No te preocupes por mí, Zooble. —Gangle sonrió levemente. —Estaré bien.
Negó con la cabeza. —No, está bien. No te dejaré. Gracias, Pomni, pero será mejor que hagamos equipo en otra ocasión.
Pomni asintió, sintiéndose culpable por fallarle a su amigo. Volteó para decirle a Jax que al menos lo intentaron, pero al ver su expresión de molestia, enmudeció. Jax no parecía estar dispuesto a perder la oportunidad de hacer equipo con Gangle.
—¿Pueden dejar de hablar como si hacer equipo conmigo fuera una tortura? ¡Estoy aquí! —Puso ambas manos en sus inexistentes caderas y miró fijamente a Gangle, quien soltó un leve quejido de sorpresa, pero no se escondió. —¡Y, Cintas, me hieres! —Se echó hacia atrás, levantando el mentón. — ¿Así es como tratas a tu mejor amigo? ¡Parece que ya me has cambiado por completo por la caja de juguetes!
—Yo… ehh… ¿lo siento? —Gangle miró fijamente al grupo y luego al conejo, sin saber qué hacer.
Jax rebuscó en su bolsillo y sacó una caja. —¡Y yo que te traía un regalo! Pensaba entregártelo más tarde, pero supongo que ya no.
Pomni alzó una ceja, ¿Jax había preparado un regalo? ¿Quizás por eso miraba fijamente a Gangle? Por un momento, se enterneció ante la idea de que el conejo estuviera dispuesto a hacer algo fuera de su zona de confort por Gangle, sin embargo, de inmediato recordó la personalidad del conejo y cuestionó sus intenciones.
—No creo que…
Antes de que ella o Zooble pudieran intervenir, Gangle habló.
—¡Oh…! Yo… No sé qué decir… ¿Gracias? —Observó el regalo con cierta ansiedad, empezando a dibujar una vacilante sonrisa en su rostro—. ¿Puedo tenerlo?
Ella era consciente de la mirada de consternación que le dirigían Zooble y Pomni; las comprendía y no podía culparlas por querer que no aceptara el regalo. Conocía a Jax mucho mejor que ellos, sabía que posiblemente era una broma de mal gusto que terminaría con su máscara rota. Sin embargo, quería pensar que era un gesto genuino. A veces Jax hacía eso: mostrar su aprecio a través de actos esporádicos y generalmente disfrazados de algo cruel.
El conejo fingió pensarlo antes de sonreír ampliamente y entregarle la caja.
—¡Bueno, si insistes!
Gangle sonrió con emoción al abrir la caja, pero su sonrisa desapareció para ser reemplazada por una expresión de confusión. Tanto Zooble como Pomni se acercaron a ver qué era, horrorizándose de su contenido: unas esposas.
—¿Qué %$@!#!? —Murmuró Zooble, mientras la bufona levantaba el rostro para ver con cansancio al conejo.
Gangle supo de inmediato cómo terminaría eso; era predecible, cliché y odiaba el hecho de que estuviera dispuesta a seguir con la rutina cómica en vez de lanzar la caja lejos y sermonearlo. El conejo tenía razón, era un bicho raro.
—Jax, ¿por qué…?
Antes de que pudiera terminar la pregunta, Jax tomó las esposas y una mano de Gangle. Le dedicó una sonrisa pícara a la mujer al mismo tiempo que se esposaba a sí mismo desde el otro extremo. El conejo alzó la muñeca encadenada con una expresión de triunfo.
—¡Pulseras de la amistad! ¿Te gustan?
—¡Jax! —gritó Zooble, con indignación—. ¡Quítale esa cosa, ahora!
Pomni pasó una mano por su rostro. —No debí sentirme mal por ti…
El conejo sonreía ampliamente, ignorando al resto. —¡Muy bien! ¡Ya estamos listos! ¡Vámonos, Cintas!
Empezó a dar grandes zancadas hacia el portal, ignorando el caos que había dejado atrás y siendo seguido torpemente por Gangle. La mujer de cintas hacía lo posible por seguirle el paso. Sabía que pasaría el resto de la aventura encadenada a Jax; suponía que en cierta forma se lo merecía por dejarlo solo tanto tiempo.
Desde su posición no podía ver su rostro, pero asumía que estaba sonriendo. Jax siempre sonreía cuando creía tenerla bajo su poder y, por horrible que sonara, a ella no le desagradaba hacerlo sentir así.
—Tienes la llave, ¿verdad? —preguntó una vez que estuvieron al otro lado.
El conejo sacó una llave del bolsillo y se la mostró. —¡Aquí!
Gangle sonrió emocionada, ¡quizás podría ser libre! No era que le molestara estar encadenada a Jax, pero él caminaba mucho más rápido que ella y debía casi correr para seguirle el paso. Antes de que pudiera decirle que la soltara, el conejo abrió su boca, mostrando sus dientes de tiburón, y tragó la llave.
—¡Ups, supongo que estaremos así un rato!
Dijo con una sonrisa de lado, observando con deleite el cambio de expresiones de la mujer: pasó de la duda a la alegría y después a la decepción. No era su plan encadenarla así, pensaba hacerlo otro día y de forma más natural, pero al diablo. Si debía encadenarla para que le diera un poco de atención, podía hacerlo. De todas formas, Caine los desencadenaría al final del día.
Gangle soltó un sollozo. Le gustaba Jax, pero deseaba que él se dignara a ser sincero con sus sentimientos y no demostrar su afecto de forma tan extraña.
Fic Ribbun: Relación tácita (4/6)
Clasificación: Para adolescentes y público adulto
Relación: Ribbun, Gangle/Jax
Etiquetas adicionales: No sabía que estaban saliendo, Malentendidos, Relación unilateral, Enamorados idiotas, Jax comportándose como un imbécil (pero intentándolo), Comportamiento típico de la serie
Resumen: Jax no era un experto en el amor; De hecho, nunca había tenido pareja. Así que, cuando Kaufmo y Ribbit le aseguraron que él y Gangle cumplían todas las condiciones para ser una, les creyó. Lástima que nunca le preguntó a Gangle su opinión.
https://archiveofourown.org/works/83449556/chapters/221804391
Jax podía decir sin culpas que los días posteriores a la partida de Kaufmo y la llegada de Ponmi resultaron ser más divertidos de lo esperado. La normalidad regresaba al circo, la nueva dinámica terminaba de construirse y su relación con Gangle continuaba floreciendo. Estaba seguro de que pronto formalizarían. Al pensar en ello, su característica sonrisa se ensanchaba aún más. Ya quería ver la cara de consternación que pondrían todos al enterarse. Debía recordar pedirle a Caine una cámara para poder capturar ese momento para la posteridad.
Todos esos pensamientos optimistas se vieron lentamente ensombrecidos por una sensación de malestar que se instalaba en la boca de su estómago y que erizaba su pelaje.
Desconocía qué había pasado entre Gangle y Zooble, pero era evidente que aquello había marcado un antes y un después en su relación.
Lo notó desde el momento en que hicieron la aventura de Anime. Él se quejó: el escenario era aburrido, solo estaban sentados y no ocurría nada interesante. Zooble le llevó la contraria y después halagó la idea de Gangle, sorprendiendo a esta. La interacción llamó la atención del conejo; claro, sabía que todos podían deducir quién había sugerido esa aventura, pero ¿era necesario que le dijera algo bonito a Gangle? ¿Y por qué Zooble tenía el atuendo de “chico cool” mientras él tenía el de presidente de la clase? Esperaba que eso demostrara que a ojos de Gangle él era perfecto.
Durante la aventura de ver las estrellas, se percató con disgusto de que él había aparecido en el césped junto a Ponmi mientras que Gangle y Zooble compartían una manta de picnic, como si fuera una estúpida cita. Zooble hasta le sirvió un sándwich a Gangle y le habló con una voz suave y reconfortante, ¿qué? ¿acaso creía que realmente estaban en una cita?
Su molestia fue casi eclipsada por una amargura al notar que Gangle dibujaba una tímida sonrisa en sus labios. No era exagerada, pero parecía cómoda. Pese a su irritación, le alegraba verla feliz, aunque fuera por un instante.
Ese pensamiento le clavó una espina en el corazón. No quería reflexionar mucho sobre el asunto. En el fondo, sabía que no importaba cuántas bromas hiciera, Gangle rara vez sonreía o reía. Quizás por eso le dolía tanto verla sonreír junto a otra persona.
—¿Tú… crees que Gangle realmente puede ser feliz, Ponmi? —Por un momento, permitió que sus sentimientos se asomaran. Necesitaba que le dijeran que sí, que ella podía ser feliz, pero a la vez, no le gustaba la idea de que la fuente de su felicidad fuera otra persona. —O sea, haga lo que haga su máscara de comedia siempre se rompe. ¿Tú crees que juntarse con Zooble mágicamente lo arreglará?
No sabía en qué tono lo dijo, ni por qué mencionó específicamente al avatar abstracto, pero aparentemente sonó más molesto de lo que él se había imaginado, pues Ragatha se acercó a ellos.
—Tal vez solo no quiera pasársela con alguien que siempre es malo con ella.
Ese comentario lo extrañó. —Pero, si Gangle adora cómo la trato.
Lo dijo con total honestidad. Aún recordaba y creía fielmente en las palabras de Ribbit: a las mujeres les gustaba que las trataran un poco mal. Además, si Gangle realmente detestara su comportamiento se alejaría de él o terminaría la relación. No tenía sentido que continuaran con su relación tácita si ella estaba incómoda.
—Creí que te daba igual lo que pensaran los demás. —Comentó Ponmi.
Por un momento, consideró decir “es que es Gangle”. —Es que… solo… —Sin embargo, se contuvo al recordar que no podía hacer pública su relación. Refunfuñó; en momentos así le gustaría poder hablar del tema con alguien. —No, claro, no me importa, es cierto…
De cierta forma, agradeció que Ragatha metiera la pata al referenciar la pérdida de Ribbit y Kaufmo. Eso le permitió dejar de pensar en sus preocupaciones por Gangle y su creciente amistad con Zooble. No debió intentar compartir sus sentimientos, cualquiera que no fuera Gangle solo lo arruinaba.
La aventura del bar no era mala; se sentía agotado por el intermedio y no recordaba cuándo fue la última vez que pudo beber algo similar al alcohol. Además, él y Gangle lucían geniales en sus atuendos; debería pedirle a Caine que les permitiera quedarse con esa ropa.
La escena iba bien y Jax casi se había olvidado de sus preocupaciones pasadas. Se concentró en disfrutar la charla con el grupo y pensó que quizás podría entablar amistad con Ponmi. Su comodidad se vio interrumpida cuando Zooble decidió ignorar su gran referencia a The Breaking Bad y se apoyó en la barra para preguntarle a Gangle sobre su pasado.
Jax no podía creer que lo preguntara abiertamente, ¿acaso no tomaba en cuenta que Gangle podía deprimirse más de lo normal? Intentó desviar la conversación quejándose de que Zooble había interrumpido su anécdota, lo cual no dio resultados. Tal como esperaba, la mujer hecha de cintas se desanimó al recordar sus fracasos personales.
Jax consideró animarla, pero no sabía cómo hacerlo sin llamar la atención o sonar muy empalagoso. Antes de que pudiera tomar una decisión, Zooble se adelantó y le propuso a Gangle hacer arte juntos. Aquel ofrecimiento hirvió el interior del conejo; ¿primero la halagaba, después parecían estar en una cita y ahora la invitaba a pasar tiempo juntos? ¡Era el colmo! ¡Que se alejara de su novia! Nuevamente intentó desviar la conversación burlándose de los trabajos estereotipados que realizó Zooble. Esperaba que no fuera muy evidente su intento de evitar que ellos hablaran y se hicieran más cercanos. ¡Debió haber escogido al lado de Gangle y no preocuparse por ser demasiado obvio!
Para su fortuna, minutos después la aventura cambió a una de béisbol. No era una mala opción y a Jax le dio algo de gracia que no hubiera una Evil-Gangle sino un Evil-Orbsman. Aunque le interesara ver la versión malvada de su novia, Jax era muy consciente de que no sabría cómo manejar a una Gangle asertiva y que lo desafiara. La idea era tentadora, pero dudaba que en la práctica funcionara.
Dejando de lado eso, terminó disfrutando la aventura más de lo esperado: Ragatha se frustraba al no ser la estrella del deporte que tanto anhelaba ser, Evil-Ragatha era abiertamente cruel y Evil-Ponmi parecía hablar su mismo idioma. Entre tanta diversión, no se percató de que Gangle y Zooble estaban nuevamente juntos, uno al lado del otro, hablando entre susurros y riéndose. Solo se dio cuenta de ello cuando empezó una nueva votación y se le asignó un traje de Maid japonesa.
Al notar que el icono de Gangle no salía en las votaciones, adivinó correctamente que ella había sugerido ese cambio. Inmediatamente se encolerizó, avergonzado por la situación. Le preguntó entre gritos si estaba enferma y empezó a perseguirla. No sabía qué haría cuando la atrapara, pero debía esclarecer sus límites y exigirle que le quitara el traje. Para enfurecerlo más, Gangle corrió en círculos alrededor de Zooble, como si buscara su protección. Aquello lo enfureció aún más. ¡¿Por qué se refugiaba detrás del avatar abstracto?! ¡¿Desde cuándo se había vuelto una figura protectora para ella?!
A pesar de que estaba enojado por el traje, un pensamiento empezaba a formularse en su interior, o quizás ya estaba ahí pero apenas se percataba de ello. En su interior reproducía en bucle el sonido de la risa de Gangle y el recuerdo de su sonrisa. Su corazón latió con fuerza, casi hasta doler. La facilidad con la que Zooble lograba que Gangle sonriera lo hacía sentir pequeño e insignificante.
¿Por qué Gangle se abrió tan fácilmente?
Era absurdo, se supone que él debía hacerla feliz.
Por un momento, por un instante, un pensamiento cruzó su mente y heló su sangre.
¿Y si Gangle prefería a Zooble sobre él?
Se convenció a sí mismo de que eso era imposible, que no era así. Se dijo que, al igual que él se estaba haciendo amigo de Ponmi, ella se estaba volviendo amiga de Zooble. Era normal y saludable, ¿verdad? Es normal que las parejas tengan amigos. Él había tenido a Kaufmo y Ribbit; debería alegrarse de que finalmente Gangle encontrara alguien con quien conversar.
Debería hacerlo.
Pero no fue así.
Y el temor a ser desplazado, a ser dejado, fue casi confirmado cuando Caine decidió darles armas y Gangle no lo escogió a él.
Era una regla no escrita en el Circo Digital que ellos siempre hacían equipo. Todos lo sabían y nadie hacía nada por impedirlo. Gangle nunca decía que no y Jax siempre la arrastraba. Esa era la actividad de pareja favorita de Jax, porque no importaba lo que pasara, no importa qué tan horrible estuviera la situación ni cuántas bromas se hicieran, Gangle siempre estaba a su lado.
Y esa era una de las cosas que más le gustaba de Gangle: nunca lo abandonaba. A pesar de todo, ella aún buscaba su mirada en tiempos de crisis, aún participaba en su gag visual de romper la máscara y aún se preocupaba por él. Gangle, su novia, no lo abandonaba y seguía siendo su compañera de equipo.
Pero Gangle tomó una decisión: haría equipo con Zooble.
Intentó no tomárselo a pecho y divertirse con Ponmi, pero la bufona decidió hablar de temas que no debía y arruinar su estado de ánimo. Lo mejor para todos era asumir que estaban en un juego, que nada era real. Bueno, algo sí era real: su relación con Gangle, el resto podía caer en la categoría de ficción. Esa discusión, sumada al hecho de que Gangle lo cambió, lo tuvieron fuera de sí.
Esa noche, por primera vez decidió forzar las cosas y se presentó en la habitación de su supuesta novia.
No sabía por qué estaba ahí, ni siquiera hacía el esfuerzo de buscar una justificación para sí mismo. Solo, por un momento, temió estar a punto de perder algo y no pudo soportarlo. No se atrevía a simplemente aceptarlo y dar media vuelta atrás. Gangle era su novia, se dijo, quizás no estaría mal hablar de su relación y de su incomodidad por Zooble. No sentía celos, solo tenía el fuerte presentimiento de que el avatar abstracto no tenía intenciones platónicas con Gangle.
Tras golpear la puerta un rato, la mujer hecha de cintas abrió la puerta. Sus ojos negros se abrieron ampliamente y, para dolor de Jax, se encogió sobre sí misma.
A pesar de que Jax disfrutaba gastarle bromas de mal gusto y ver sus reacciones, en esta ocasión solo quería hablar. ¿Qué significaba ese gesto? ¿temor? ¿culpa? ¿Acaso se sentía culpable por no haber sido equipo en la aventura? Entró al cuarto sin decir palabra y se sentó en la cama. No sabía cómo iniciar la conversación ni en qué tono hablar. Las conversaciones de ese tipo nunca habían sido su especialidad.
—Lamento… —empezó a decir Gangle, sacándolo de su bruma mental—haberte dejado solo…
—Parecías divertirte… —comentó sin mostrar emociones.
Gangle jugó con sus manos de cinta, sin apartar su mirada del suelo. —Sí, me divertí mucho… Zooble es buena conmigo.
Al verla así, el corazón de Jax se hundió. Entendía que siguieran los roles del “gracioso” y la “triste” en público, que hicieran el dueto de “el líder y el secuaz”, pero ahora estaban en privado. Podían ser ellos mismos. Gangle no necesitaba estar triste, podía sonreír si quisiera. Jax quería verla sonreír, ser la causa no solo de sus lágrimas sino de sus sonrisas. Ahogó un quejido de frustración. Estaba molesto, no… estaba celoso, muy celoso, y quería sentirse querido. Quería que Gangle dijera que no se divirtió y que se arrepintió de dejarlo solo. Que no volvería a hacer equipo con Zooble y que nunca más lo dejaría solo. Sin embargo, sabía que eso sería mentira.
Costaba mucho hacer sonreír a Gangle y era mucho más difícil hacerla reír. No tenía que ser un genio para adivinar que debía tener algún tipo de cuadro depresivo, ya fuera desde antes o después de ingresar al circo. Pasó ambas manos enguantadas por su cara. Tener amigos está bien, se dijo, él mismo había empezado a ser amigo de Ponmi y Gangle no se opuso. Tal vez Zooble podía hacerla feliz, como amigos, solo… no le gustaba. Sentía que estaba a punto de perder algo valioso si no hacía nada para impedirlo.
La miró fijamente: paciente, temerosa, como si esperara un castigo.
Sintió un nudo en el estómago; no quería ser ese tipo de novio.
Gangle merecía algo mejor que un novio celoso y posesivo.
Okey, sí, sería celoso y posesivo, pero no tenía que actuar en base a sus sentimientos ¿verdad?
Fingió una sonrisa. —Oh… ya veo que no me necesitas, sin embargo, —hizo una pequeña pausa, dejando que sus palabras se instalaran en el aire— debes recibir un pequeño castigo por abandonarme.
—¿Cu…Cuál…?
Jax se acomodó en el lugar para parecer más seguro. —Decirme lo que quiero: explícame cómo es que eres tan buena manejando una metralleta. ¡¿Cómo es posible que sepas usar una y no me lo hayas dicho?! ¡¿Sabes cuántas bromas pudimos hacer?!
El repentino cambio en el comportamiento de Jax pareció desconcertar a Gangle, inmediatamente sonrió pese a usar su máscara de tragedia. ¡Sonrió! La sonrisa de Jax dejó de ser fingida y se volvió auténtica.
—¡Oh! Es que… a decir verdad uno de mis tíos trabajaba en una armería… y a veces hacíamos cosas como… ir a disparar zonas restringidas.
Jax sintió que una de sus patas quería moverse de alegría ¡Gangle le contaba de su pasado! ¡Y parecía entusiasmada de hablar con él!
—¡¿Estás bromeando?! ¡Dime que le disparaste a alguien!
—¡No, eso sería ilegal! …pero usé un rifle de asalto para mutilar mi examen final de secundaria….
—¡Tienes que estar bromeando!
Siguieron hablando por varias horas y, por primera vez desde que Gangle y Zooble se hicieron cercanos, Jax sintió que podía respirar.
Se fue del lugar en cuanto se dio cuenta de que había amanecido; debían iniciar su rutina. Antes de marchar, le dedicó una última mirada a Gangle.
—Por cierto, te puedes divertir con la basura de Zooble, pero recuerda que yo soy tu mejor amigo. —Dijo las últimas palabras con un tono especial, deseando que entendiera su verdadero significado. —No lo olvides.
Gangle dejó de sonreír y bajó la cabeza. —Sigues repitiendo eso… pero no estoy segura de entender por qué lo dices... ¿de verdad crees que somos mejores amigos?
El corazón de Jax dio un brinco. Ese era el momento, se dijo, Gangle quería reafirmar su relación antes de dar el siguiente paso. Emocionado, apenas pudo disimular su enorme sonrisa tras una más discreta y coqueta. Le guiñó el ojo.
—Cariño, sé que lo soy. Solo falta que tú lo admitas y seré todo tuyo.
Dicho eso, se fue, ignorando la cara de confusión de Gangle.
Lentamente se alejó de la puerta, intentando parecer calmado y no reflejar la emoción que lo invadía. ¡Finalmente lo dijo! ¡Le había dicho claramente a Gangle que él la aceptaría si se declaraba! ¡Que podrían ser oficiales! ¡Apenas podía aguantar las ganas de gritarle a todo el circo que Gangle era suya y él era de ella! Nadie podría separarlos, nadie, ni siquiera…
—¿Qué hacías en la habitación de Gangle?
Zooble.
Frunció el ceño y se giró para encararla.
—¡Oh, Zooble! ¡Qué sorpresa verte tan temprano! ¿Tus piezas te incomodaban para dormir o algo así?
El ceño fruncido de su interlocutor se acentuó. —No desvíes el tema, ¿qué hacías ahí?
Jax le miró con expresión de fastidio, pero sonrió ante la idea de restregarle indirectamente su relación. —Oh, ¿te refieres a qué hacíamos Gangle y yo ahí? —señaló la puerta de Gangle con el pulgar— Nada en especial, solo estábamos pasando un tiempo muy agradable. Ya sabes, como amigos.
Los ojos disparejos se entrecerraron. — ¿Fuiste a torturarla tan temprano? Eres patético. Ya deja de molestarla.
—¿Molestarla? —repitió, sintiendo como un ardor empezaba a nacer en la boca del estómago. — A ella no le desagrada que le tome el pelo, le gusta.
—¡A ella no le gusta, pedazo de %$@!#! ¡Eres su bullying personal!
—Otra vez con eso… —Jax se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco. Odiaba tener esas discusiones con Zooble. Odiaba que ella se empeñara en defender a Gangle como si fuera su deber. —Gangle no está aquí para que puedas intentar impresionarla, así que deja tu teatrito de caballero de brillante armadura ¿quieres?
—¡No intento impresionar a nadie, —la cabeza de triángulo se acercó a él y lo empujó ligeramente en el pecho con un dedo acusador, —solo quiero que la dejes en paz! ¡Ella no merece esto!
De un manotazo apartó su mano desarticulable. La rabia aumentaba con cada palabra que intercambiaban. ¡Zooble no sabía nada!
—Ay, sí, mira cómo te creo. ¡Todos sabemos que llevas un tiempo intentando mojar sus bragas! ¡Pero adivina qué: no funcionará!
—¡¿Ahora de qué estás hablando?! ¡Ni siquiera me gusta!
—¡Por favor, no somos tontos! —Gritó con frustración.
Llevaba meses observando su acercamiento y en las últimas semanas este había empeorado. Cada vez eran más cercanos; cada día aumentaban las conversaciones secretas, las risas disimuladas y los ratos de dibujo conjunto. Cosas que él no tenía con ella. Enterró sus dedos enguantados en sus brazos. No era justo, él era el novio de Gangle, era quien llevaba más tiempo junto a ella, que conocía todo sobre ella. ¿Pero de repente aparecía Zooble y reescribía toda su historia con Gangle? ¿Y lo tachaba a él como villano? ¡Pareciera que intentaba alejarlo de Gangle! ¡¿Por qué se interponía entre ellos?! ¡Zooble no era nadie, no tenía derecho a interferir! ¡Ellos eran felices hasta que apareció!
— ¡Intentas robármela!
Los ojos de Zooble se abrieron a más no poder, sin poder creer lo que escuchaba. Sabía que Jax era un imbécil y que trataba a Gangle como un juguete, pero era la primera vez que lo escuchaba referirse a ella de tal forma.
—…estás demente…. —murmuró con consternación— Gangle no es un objeto.
—¡Por supuesto que no es un objeto, %$@!#!
—¡¿Entonces por qué te refieres a ella como si fuera tu propiedad?!
—¡Por qué es mía! —Gritó sin pensar.
—Ella no es nada tuyo: no eres ni su dueño ni su amigo.
Jax se rió con sorna. Bien, bien… ¡al %$@!# la fachada! Si Zooble no entendía por las buenas tendría que aplastar su cara con la verdad. De todas formas, Gangle estaba más cómoda con su relación. Seguramente entendería, y si no…. Bueno, ya vería como disculparse. ¡Tendría que entender que no podía dejar que un %$@!# Intentara separarlos!
—No soy ni su amigo ni su dueño. Soy algo mucho mejor: su novio.
Zooble se preparó para gritar, pero en cuanto comprendió lo que escuchaba, perdió la compostura.
—¿Qué…?
—Lo que oíste. —Dijo el conejo con arrogancia. Levantó el mentón y sonrió con superioridad. Quería ver la decepción de Zooble, que ardiera en celos y supiera su lugar. —Somos novios.
—¿Tú… Y…? —Zooble ni siquiera podía terminar la frase, era demasiado surreal.
—Gangle y yo, —se señaló a sí mismo y después la puerta de la susodicha. —Somos parejas. ¡Sorpresa!
Zooble negó con la cabeza para intentar recuperar la compostura, acción que fue tomada por Jax como un intento desesperado de negar la realidad. —No, lo que dices no tiene sentido.
—Lo tiene, llevamos años juntos, —Alargó la “a” para darle más énfasis al tiempo— desde mucho antes que aparecieras aquí.
—¡¿Se supone que crea que eres novio de Gangle y que a pesar de eso la has estado molestando todo este tiempo?!
Rodó los ojos, —ya te dije que a ella le gusta.
—¡Que no le gusta, %$@!#! ¡Y lo que dices es estúpido! ¡¿Quieres que crea que te confesaste a Gangle y que por algún milagro ella te dijo que “sí”?!
—Por supuesto que no, soy demasiado genial para declararme. —se encogió de hombros.
Zooble sentía que empezaba a dolerle la cabeza. Se pellizcó el punto exacto entre sus ojos, aunque no hubiera ningún nervio que masajear. —¿Entonces… ella se confesó…? —No lo creía, pero necesitaba saber el nivel de locura de Jax.
—Tampoco.
—¡Entonces por qué dices que son novios?! ¡Si nadie se declara no pueden ser pareja!
—¡Se puede, caja de juguetes ignorante! —Colocó ambas manos en sus caderas, inflando el pecho. —Gangle y yo tenemos una conexión tan especial que las palabras no son importantes… —Zooble arqueó una ceja, — nuestra relación es tan fuerte que basta mirarnos para entender qué piensa el otro. Las palabras están sobrevaloradas.
—Ajá… Y… ¿se han besado?
—No te incumbe, pero no. Ella aún no está lista y soy un novio paciente.
—¿Tomado de las manos?
—Ella es tímida.
—¿Tenido conversaciones profundas?
—No es mi estilo.
—¿Tenido citas?
—¿Qué crees que son las aventuras en pareja?
El silencio se instaló entre los dos. Zooble lo examinó de pies a cabeza. Por un momento, consideró la posibilidad de que Jax estuviera bromeando, sin embargo, la seriedad con la que hablaba y miraba le hacía dudar. Era imposible que realmente él y Gangle fueran pareja: no habían hecho nada de lo que suelen hacer las parejas. Pareciera que la relación solo existía dentro de la cabeza del conejo morado.
La revelación cayó en ella como un rayo. Si lo pensaba con cuidado, la posibilidad de que Jax creyera que estaba en una relación con Gangle explicaba una parte considerable de su comportamiento. La forma en que trataba a Gangle como si fuera suya, el que siempre quisiera estar con ella o saber qué hacía, el cómo a veces era agresivo respecto a su floreciente amistad, la forma en que Gangle decía que no sabía cuándo Jax bromeaba o cuándo no. Todo tenía sentido.
—No puede ser…—murmuró, dándose cuenta de la estupidez del conejo. —Jax, ustedes no son novios.
—Niégalo todo lo que quieras, muy pronto Gangle y yo lo haremos público. —Le dio la espalda y se dirigió a su propio cuarto— Solo hazle un favor a Gangle y no esparzas el rumor antes de tiempo, intentamos tomarlo con calma. Ah, y mantente lejos de ella.
Zooble se quedó mirando el pasillo hasta que el conejo desapareció. En ese breve instante de tranquilidad, suspiró profundamente.
—…es un %$@!#.

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I drew my favorite scenes from my friend @ima-riekimai's fanfic, it's really good, go check it out! One of my favorite fics, its dynamic is similar to canon and we see that idiot Jax ruining everything as always🤭💕
I swear, I hit my forehead during episode 4 when Zooble and Jax argued HAHA! I'm really looking forward to episode 5 chapters 1 🐇💕🎭
chapters 3 🎭💕🐇
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Relación Tácita 💕🎭🐇
El episodio 4 les juro que me golpee la frente en la escena de la discucion de zooble y Jax HAHAA Estoy esperando el episodio 5 osiii 🩷🪿✨
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ribbunners gather and feast

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Ribbun in the rain ✨💕🐇💕🎭
Their outfits are so cute ✨🦢
Their umbrellas are the only ones that match, how strange, right? 🤭
I love ribbun so much🩷✨🦢
🩷🦢
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Fic Ribbun: Relación tácita (3/6)
Rating: Teen And Up Audiences
Relationship: Ribbun, Gangle/Jax
Additional Tags: Didn't Know They Were Dating, Misunderstandings, One-Sided Relationship, Idiots in Love, Jax Being an Asshole (but trying), Canon-Typical Behavior
Summary: Jax no era un experto en el amor; de hecho, nunca había tenido pareja. Así que, cuando Kaufmo y Ribbit le aseguraron que él y Gangle cumplían todas las condiciones para ser una, les creyó. Lástima que nunca le preguntó a Gangle su opinión.
https://archiveofourown.org/works/83449556/chapters/221804391
Jax podía decir sin culpas que los días posteriores a la partida de Kaufmo y la llegada de Ponmi resultaron ser más divertidos de lo esperado. La normalidad regresaba al circo, la nueva dinámica terminaba de construirse y su relación con Gangle continuaba floreciendo. Estaba seguro de que pronto formalizarían. Al pensar en ello, su característica sonrisa se ensanchaba aún más. Ya quería ver la cara de consternación que pondrían todos al enterarse. Debía recordar pedirle a Caine una cámara para poder capturar ese momento para la posteridad.
Todos esos pensamientos optimistas se vieron lentamente ensombrecidos por una sensación de malestar que se instalaba en la boca de su estómago y que erizaba su pelaje.
Desconocía qué había pasado entre Gangle y Zooble, pero era evidente que aquello había marcado un antes y un después en su relación.
Lo notó desde el momento en que hicieron la aventura de Anime. Él se quejó: el escenario era aburrido, solo estaban sentados y no ocurría nada interesante. Zooble le llevó la contraria y después halagó la idea de Gangle, sorprendiendo a esta. La interacción llamó la atención del conejo; claro, sabía que todos podían deducir quién había sugerido esa aventura, pero ¿era necesario que le dijera algo bonito a Gangle? ¿Y por qué Zooble tenía el atuendo de “chico cool” mientras él tenía el de presidente de la clase? Esperaba que eso demostrara que a ojos de Gangle él era perfecto.
Durante la aventura de ver las estrellas, se percató con disgusto de que él había aparecido en el césped junto a Ponmi mientras que Gangle y Zooble compartían una manta de picnic, como si fuera una estúpida cita. Zooble hasta le sirvió un sándwich a Gangle y le habló con una voz suave y reconfortante, ¿qué? ¿acaso creía que realmente estaban en una cita?
Su molestia fue casi eclipsada por una amargura al notar que Gangle dibujaba una tímida sonrisa en sus labios. No era exagerada, pero parecía cómoda. Pese a su irritación, le alegraba verla feliz, aunque fuera por un instante.
Ese pensamiento le clavó una espina en el corazón. No quería reflexionar mucho sobre el asunto. En el fondo, sabía que no importaba cuántas bromas hiciera, Gangle rara vez sonreía o reía. Quizás por eso le dolía tanto verla sonreír junto a otra persona.
—¿Tú… crees que Gangle realmente puede ser feliz, Ponmi? —Por un momento, permitió que sus sentimientos se asomaran. Necesitaba que le dijeran que sí, que ella podía ser feliz, pero a la vez, no le gustaba la idea de que la fuente de su felicidad fuera otra persona. —O sea, haga lo que haga su máscara de comedia siempre se rompe. ¿Tú crees que juntarse con Zooble mágicamente lo arreglará?
No sabía en qué tono lo dijo, ni por qué mencionó específicamente al avatar abstracto, pero aparentemente sonó más molesto de lo que él se había imaginado, pues Ragatha se acercó a ellos.
—Tal vez solo no quiera pasársela con alguien que siempre es malo con ella.
Ese comentario lo extrañó. —Pero, si Gangle adora cómo la trato.
Lo dijo con total honestidad. Aún recordaba y creía fielmente en las palabras de Ribbit: a las mujeres les gustaba que las trataran un poco mal. Además, si Gangle realmente detestara su comportamiento se alejaría de él o terminaría la relación. No tenía sentido que continuaran con su relación tácita si ella estaba incómoda.
—Creí que te daba igual lo que pensaran los demás. —Comentó Ponmi.
Por un momento, consideró decir “es que es Gangle”. —Es que… solo… —Sin embargo, se contuvo al recordar que no podía hacer pública su relación. Refunfuñó; en momentos así le gustaría poder hablar del tema con alguien. —No, claro, no me importa, es cierto…
De cierta forma, agradeció que Ragatha metiera la pata al referenciar la pérdida de Ribbit y Kaufmo. Eso le permitió dejar de pensar en sus preocupaciones por Gangle y su creciente amistad con Zooble. No debió intentar compartir sus sentimientos, cualquiera que no fuera Gangle solo lo arruinaba.
La aventura del bar no era mala; se sentía agotado por el intermedio y no recordaba cuándo fue la última vez que pudo beber algo similar al alcohol. Además, él y Gangle lucían geniales en sus atuendos; debería pedirle a Caine que les permitiera quedarse con esa ropa.
La escena iba bien y Jax casi se había olvidado de sus preocupaciones pasadas. Se concentró en disfrutar la charla con el grupo y pensó que quizás podría entablar amistad con Ponmi. Su comodidad se vio interrumpida cuando Zooble decidió ignorar su gran referencia a The Breaking Bad y se apoyó en la barra para preguntarle a Gangle sobre su pasado.
Jax no podía creer que lo preguntara abiertamente, ¿acaso no tomaba en cuenta que Gangle podía deprimirse más de lo normal? Intentó desviar la conversación quejándose de que Zooble había interrumpido su anécdota, lo cual no dio resultados. Tal como esperaba, la mujer hecha de cintas se desanimó al recordar sus fracasos personales.
Jax consideró animarla, pero no sabía cómo hacerlo sin llamar la atención o sonar muy empalagoso. Antes de que pudiera tomar una decisión, Zooble se adelantó y le propuso a Gangle hacer arte juntos. Aquel ofrecimiento hirvió el interior del conejo; ¿primero la halagaba, después parecían estar en una cita y ahora la invitaba a pasar tiempo juntos? ¡Era el colmo! ¡Que se alejara de su novia! Nuevamente intentó desviar la conversación burlándose de los trabajos estereotipados que realizó Zooble. Esperaba que no fuera muy evidente su intento de evitar que ellos hablaran y se hicieran más cercanos. ¡Debió haber escogido al lado de Gangle y no preocuparse por ser demasiado obvio!
Para su fortuna, minutos después la aventura cambió a una de béisbol. No era una mala opción y a Jax le dio algo de gracia que no hubiera una Evil-Gangle sino un Evil-Orbsman. Aunque le interesara ver la versión malvada de su novia, Jax era muy consciente de que no sabría cómo manejar a una Gangle asertiva y que lo desafiara. La idea era tentadora, pero dudaba que en la práctica funcionara.
Dejando de lado eso, terminó disfrutando la aventura más de lo esperado: Ragatha se frustraba al no ser la estrella del deporte que tanto anhelaba ser, Evil-Ragatha era abiertamente cruel y Evil-Ponmi parecía hablar su mismo idioma. Entre tanta diversión, no se percató de que Gangle y Zooble estaban nuevamente juntos, uno al lado del otro, hablando entre susurros y riéndose. Solo se dio cuenta de ello cuando empezó una nueva votación y se le asignó un traje de Maid japonesa.
Al notar que el icono de Gangle no salía en las votaciones, adivinó correctamente que ella había sugerido ese cambio. Inmediatamente se encolerizó, avergonzado por la situación. Le preguntó entre gritos si estaba enferma y empezó a perseguirla. No sabía qué haría cuando la atrapara, pero debía esclarecer sus límites y exigirle que le quitara el traje. Para enfurecerlo más, Gangle corrió en círculos alrededor de Zooble, como si buscara su protección. Aquello lo enfureció aún más. ¡¿Por qué se refugiaba detrás del avatar abstracto?! ¡¿Desde cuándo se había vuelto una figura protectora para ella?!
A pesar de que estaba enojado por el traje, un pensamiento empezaba a formularse en su interior, o quizás ya estaba ahí pero apenas se percataba de ello. En su interior reproducía en bucle el sonido de la risa de Gangle y el recuerdo de su sonrisa. Su corazón latió con fuerza, casi hasta doler. La facilidad con la que Zooble lograba que Gangle sonriera lo hacía sentir pequeño e insignificante.
¿Por qué Gangle se abrió tan fácilmente?
Era absurdo, se supone que él debía hacerla feliz.
Por un momento, por un instante, un pensamiento cruzó su mente y heló su sangre.
¿Y si Gangle prefería a Zooble sobre él?
Se convenció a sí mismo de que eso era imposible, que no era así. Se dijo que, al igual que él se estaba haciendo amigo de Ponmi, ella se estaba volviendo amiga de Zooble. Era normal y saludable, ¿verdad? Es normal que las parejas tengan amigos. Él había tenido a Kaufmo y Ribbit; debería alegrarse de que finalmente Gangle encontrara alguien con quien conversar.
Debería hacerlo.
Pero no fue así.
Y el temor a ser desplazado, a ser dejado, fue casi confirmado cuando Caine decidió darles armas y Gangle no lo escogió a él.
Era una regla no escrita en el Circo Digital que ellos siempre hacían equipo. Todos lo sabían y nadie hacía nada por impedirlo. Gangle nunca decía que no y Jax siempre la arrastraba. Esa era la actividad de pareja favorita de Jax, porque no importaba lo que pasara, no importa qué tan horrible estuviera la situación ni cuántas bromas se hicieran, Gangle siempre estaba a su lado.
Y esa era una de las cosas que más le gustaba de Gangle: nunca lo abandonaba. A pesar de todo, ella aún buscaba su mirada en tiempos de crisis, aún participaba en su gag visual de romper la máscara y aún se preocupaba por él. Gangle, su novia, no lo abandonaba y seguía siendo su compañera de equipo.
Pero Gangle tomó una decisión: haría equipo con Zooble.
Intentó no tomárselo a pecho y divertirse con Ponmi, pero la bufona decidió hablar de temas que no debía y arruinar su estado de ánimo. Lo mejor para todos era asumir que estaban en un juego, que nada era real. Bueno, algo sí era real: su relación con Gangle, el resto podía caer en la categoría de ficción. Esa discusión, sumada al hecho de que Gangle lo cambió, lo tuvieron fuera de sí.
Esa noche, por primera vez decidió forzar las cosas y se presentó en la habitación de su supuesta novia.
No sabía por qué estaba ahí, ni siquiera hacía el esfuerzo de buscar una justificación para sí mismo. Solo, por un momento, temió estar a punto de perder algo y no pudo soportarlo. No se atrevía a simplemente aceptarlo y dar media vuelta atrás. Gangle era su novia, se dijo, quizás no estaría mal hablar de su relación y de su incomodidad por Zooble. No sentía celos, solo tenía el fuerte presentimiento de que el avatar abstracto no tenía intenciones platónicas con Gangle.
Tras golpear la puerta un rato, la mujer hecha de cintas abrió la puerta. Sus ojos negros se abrieron ampliamente y, para dolor de Jax, se encogió sobre sí misma.
A pesar de que Jax disfrutaba gastarle bromas de mal gusto y ver sus reacciones, en esta ocasión solo quería hablar. ¿Qué significaba ese gesto? ¿temor? ¿culpa? ¿Acaso se sentía culpable por no haber sido equipo en la aventura? Entró al cuarto sin decir palabra y se sentó en la cama. No sabía cómo iniciar la conversación ni en qué tono hablar. Las conversaciones de ese tipo nunca habían sido su especialidad.
—Lamento… —empezó a decir Gangle, sacándolo de su bruma mental—haberte dejado solo…
—Parecías divertirte… —comentó sin mostrar emociones.
Gangle jugó con sus manos de cinta, sin apartar su mirada del suelo. —Sí, me divertí mucho… Zooble es buena conmigo.
Al verla así, el corazón de Jax se hundió. Entendía que siguieran los roles del “gracioso” y la “triste” en público, que hicieran el dueto de “el líder y el secuaz”, pero ahora estaban en privado. Podían ser ellos mismos. Gangle no necesitaba estar triste, podía sonreír si quisiera. Jax quería verla sonreír, ser la causa no solo de sus lágrimas sino de sus sonrisas. Ahogó un quejido de frustración. Estaba molesto, no… estaba celoso, muy celoso, y quería sentirse querido. Quería que Gangle dijera que no se divirtió y que se arrepintió de dejarlo solo. Que no volvería a hacer equipo con Zooble y que nunca más lo dejaría solo. Sin embargo, sabía que eso sería mentira.
Costaba mucho hacer sonreír a Gangle y era mucho más difícil hacerla reír. No tenía que ser un genio para adivinar que debía tener algún tipo de cuadro depresivo, ya fuera desde antes o después de ingresar al circo. Pasó ambas manos enguantadas por su cara. Tener amigos está bien, se dijo, él mismo había empezado a ser amigo de Ponmi y Gangle no se opuso. Tal vez Zooble podía hacerla feliz, como amigos, solo… no le gustaba. Sentía que estaba a punto de perder algo valioso si no hacía nada para impedirlo.
La miró fijamente: paciente, temerosa, como si esperara un castigo.
Sintió un nudo en el estómago; no quería ser ese tipo de novio.
Gangle merecía algo mejor que un novio celoso y posesivo.
Okey, sí, sería celoso y posesivo, pero no tenía que actuar en base a sus sentimientos ¿verdad?
Fingió una sonrisa. —Oh… ya veo que no me necesitas, sin embargo, —hizo una pequeña pausa, dejando que sus palabras se instalaran en el aire— debes recibir un pequeño castigo por abandonarme.
—¿Cu…Cuál…?
Jax se acomodó en el lugar para parecer más seguro. —Decirme lo que quiero: explícame cómo es que eres tan buena manejando una metralleta. ¡¿Cómo es posible que sepas usar una y no me lo hayas dicho?! ¡¿Sabes cuántas bromas pudimos hacer?!
El repentino cambio en el comportamiento de Jax pareció desconcertar a Gangle, inmediatamente sonrió pese a usar su máscara de tragedia. ¡Sonrió! La sonrisa de Jax dejó de ser fingida y se volvió auténtica.
—¡Oh! Es que… a decir verdad uno de mis tíos trabajaba en una armería… y a veces hacíamos cosas como… ir a disparar zonas restringidas.
Jax sintió que una de sus patas quería moverse de alegría ¡Gangle le contaba de su pasado! ¡Y parecía entusiasmada de hablar con él!
—¡¿Estás bromeando?! ¡Dime que le disparaste a alguien!
—¡No, eso sería ilegal! …pero usé un rifle de asalto para mutilar mi examen final de secundaria….
—¡Tienes que estar bromeando!
Siguieron hablando por varias horas y, por primera vez desde que Gangle y Zooble se hicieron cercanos, Jax sintió que podía respirar.
Se fue del lugar en cuanto se dio cuenta de que había amanecido; debían iniciar su rutina. Antes de marchar, le dedicó una última mirada a Gangle.
—Por cierto, te puedes divertir con la basura de Zooble, pero recuerda que yo soy tu mejor amigo. —Dijo las últimas palabras con un tono especial, deseando que entendiera su verdadero significado. —No lo olvides.
Gangle dejó de sonreír y bajó la cabeza. —Sigues repitiendo eso… pero no estoy segura de entender por qué lo dices... ¿de verdad crees que somos mejores amigos?
El corazón de Jax dio un brinco. Ese era el momento, se dijo, Gangle quería reafirmar su relación antes de dar el siguiente paso. Emocionado, apenas pudo disimular su enorme sonrisa tras una más discreta y coqueta. Le guiñó el ojo.
—Cariño, sé que lo soy. Solo falta que tú lo admitas y seré todo tuyo.
Dicho eso, se fue, ignorando la cara de confusión de Gangle.
Lentamente se alejó de la puerta, intentando parecer calmado y no reflejar la emoción que lo invadía. ¡Finalmente lo dijo! ¡Le había dicho claramente a Gangle que él la aceptaría si se declaraba! ¡Que podrían ser oficiales! ¡Apenas podía aguantar las ganas de gritarle a todo el circo que Gangle era suya y él era de ella! Nadie podría separarlos, nadie, ni siquiera…
—¿Qué hacías en la habitación de Gangle?
Zooble.
Frunció el ceño y se giró para encararla.
—¡Oh, Zooble! ¡Qué sorpresa verte tan temprano! ¿Tus piezas te incomodaban para dormir o algo así?
El ceño fruncido de su interlocutor se acentuó. —No desvíes el tema, ¿qué hacías ahí?
Jax le miró con expresión de fastidio, pero sonrió ante la idea de restregarle indirectamente su relación. —Oh, ¿te refieres a qué hacíamos Gangle y yo ahí? —señaló la puerta de Gangle con el pulgar— Nada en especial, solo estábamos pasando un tiempo muy agradable. Ya sabes, como amigos.
Los ojos disparejos se entrecerraron. — ¿Fuiste a torturarla tan temprano? Eres patético. Ya deja de molestarla.
—¿Molestarla? —repitió, sintiendo como un ardor empezaba a nacer en la boca del estómago. — A ella no le desagrada que le tome el pelo, le gusta.
—¡A ella no le gusta, pedazo de %$@!#! ¡Eres su bullying personal!
—Otra vez con eso… —Jax se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco. Odiaba tener esas discusiones con Zooble. Odiaba que ella se empeñara en defender a Gangle como si fuera su deber. —Gangle no está aquí para que puedas intentar impresionarla, así que deja tu teatrito de caballero de brillante armadura ¿quieres?
—¡No intento impresionar a nadie, —la cabeza de triángulo se acercó a él y lo empujó ligeramente en el pecho con un dedo acusador, —solo quiero que la dejes en paz! ¡Ella no merece esto!
De un manotazo apartó su mano desarticulable. La rabia aumentaba con cada palabra que intercambiaban. ¡Zooble no sabía nada!
—Ay, sí, mira cómo te creo. ¡Todos sabemos que llevas un tiempo intentando mojar sus bragas! ¡Pero adivina qué: no funcionará!
—¡¿Ahora de qué estás hablando?! ¡Ni siquiera me gusta!
—¡Por favor, no somos tontos! —Gritó con frustración.
Llevaba meses observando su acercamiento y en las últimas semanas este había empeorado. Cada vez eran más cercanos; cada día aumentaban las conversaciones secretas, las risas disimuladas y los ratos de dibujo conjunto. Cosas que él no tenía con ella. Enterró sus dedos enguantados en sus brazos. No era justo, él era el novio de Gangle, era quien llevaba más tiempo junto a ella, que conocía todo sobre ella. ¿Pero de repente aparecía Zooble y reescribía toda su historia con Gangle? ¿Y lo tachaba a él como villano? ¡Pareciera que intentaba alejarlo de Gangle! ¡¿Por qué se interponía entre ellos?! ¡Zooble no era nadie, no tenía derecho a interferir! ¡Ellos eran felices hasta que apareció!
— ¡Intentas robármela!
Los ojos de Zooble se abrieron a más no poder, sin poder creer lo que escuchaba. Sabía que Jax era un imbécil y que trataba a Gangle como un juguete, pero era la primera vez que lo escuchaba referirse a ella de tal forma.
—…estás demente…. —murmuró con consternación— Gangle no es un objeto.
—¡Por supuesto que no es un objeto, %$@!#!
—¡¿Entonces por qué te refieres a ella como si fuera tu propiedad?!
—¡Por qué es mía! —Gritó sin pensar.
—Ella no es nada tuyo: no eres ni su dueño ni su amigo.
Jax se rió con sorna. Bien, bien… ¡al %$@!# la fachada! Si Zooble no entendía por las buenas tendría que aplastar su cara con la verdad. De todas formas, Gangle estaba más cómoda con su relación. Seguramente entendería, y si no…. Bueno, ya vería como disculparse. ¡Tendría que entender que no podía dejar que un %$@!# Intentara separarlos!
—No soy ni su amigo ni su dueño. Soy algo mucho mejor: su novio.
Zooble se preparó para gritar, pero en cuanto comprendió lo que escuchaba, perdió la compostura.
—¿Qué…?
—Lo que oíste. —Dijo el conejo con arrogancia. Levantó el mentón y sonrió con superioridad. Quería ver la decepción de Zooble, que ardiera en celos y supiera su lugar. —Somos novios.
—¿Tú… Y…? —Zooble ni siquiera podía terminar la frase, era demasiado surreal.
—Gangle y yo, —se señaló a sí mismo y después la puerta de la susodicha. —Somos parejas. ¡Sorpresa!
Zooble negó con la cabeza para intentar recuperar la compostura, acción que fue tomada por Jax como un intento desesperado de negar la realidad. —No, lo que dices no tiene sentido.
—Lo tiene, llevamos años juntos, —Alargó la “a” para darle más énfasis al tiempo— desde mucho antes que aparecieras aquí.
—¡¿Se supone que crea que eres novio de Gangle y que a pesar de eso la has estado molestando todo este tiempo?!
Rodó los ojos, —ya te dije que a ella le gusta.
—¡Que no le gusta, %$@!#! ¡Y lo que dices es estúpido! ¡¿Quieres que crea que te confesaste a Gangle y que por algún milagro ella te dijo que “sí”?!
—Por supuesto que no, soy demasiado genial para declararme. —se encogió de hombros.
Zooble sentía que empezaba a dolerle la cabeza. Se pellizcó el punto exacto entre sus ojos, aunque no hubiera ningún nervio que masajear. —¿Entonces… ella se confesó…? —No lo creía, pero necesitaba saber el nivel de locura de Jax.
—Tampoco.
—¡Entonces por qué dices que son novios?! ¡Si nadie se declara no pueden ser pareja!
—¡Se puede, caja de juguetes ignorante! —Colocó ambas manos en sus caderas, inflando el pecho. —Gangle y yo tenemos una conexión tan especial que las palabras no son importantes… —Zooble arqueó una ceja, — nuestra relación es tan fuerte que basta mirarnos para entender qué piensa el otro. Las palabras están sobrevaloradas.
—Ajá… Y… ¿se han besado?
—No te incumbe, pero no. Ella aún no está lista y soy un novio paciente.
—¿Tomado de las manos?
—Ella es tímida.
—¿Tenido conversaciones profundas?
—No es mi estilo.
—¿Tenido citas?
—¿Qué crees que son las aventuras en pareja?
El silencio se instaló entre los dos. Zooble lo examinó de pies a cabeza. Por un momento, consideró la posibilidad de que Jax estuviera bromeando, sin embargo, la seriedad con la que hablaba y miraba le hacía dudar. Era imposible que realmente él y Gangle fueran pareja: no habían hecho nada de lo que suelen hacer las parejas. Pareciera que la relación solo existía dentro de la cabeza del conejo morado.
La revelación cayó en ella como un rayo. Si lo pensaba con cuidado, la posibilidad de que Jax creyera que estaba en una relación con Gangle explicaba una parte considerable de su comportamiento. La forma en que trataba a Gangle como si fuera suya, el que siempre quisiera estar con ella o saber qué hacía, el cómo a veces era agresivo respecto a su floreciente amistad, la forma en que Gangle decía que no sabía cuándo Jax bromeaba o cuándo no. Todo tenía sentido.
—No puede ser…—murmuró, dándose cuenta de la estupidez del conejo. —Jax, ustedes no son novios.
—Niégalo todo lo que quieras, muy pronto Gangle y yo lo haremos público. —Le dio la espalda y se dirigió a su propio cuarto— Solo hazle un favor a Gangle y no esparzas el rumor antes de tiempo, intentamos tomarlo con calma. Ah, y mantente lejos de ella.
Zooble se quedó mirando el pasillo hasta que el conejo desapareció. En ese breve instante de tranquilidad, suspiró profundamente.
—…es un %$@!#.

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Fic Ribbun: Relación tácita (2/6)
Rating: Teen And Up Audiences
Relationship: Ribbun, Gangle/Jax
Additional Tags: Didn't Know They Were Dating, Misunderstandings, One-Sided Relationship, Idiots in Love, Jax Being an Asshole (but trying), Canon-Typical Behavior
Summary: Jax no era un experto en el amor; de hecho, nunca había tenido pareja. Así que, cuando Kaufmo y Ribbit le aseguraron que él y Gangle cumplían todas las condiciones para ser una, les creyó. Lástima que nunca le preguntó a Gangle su opinión.
https://archiveofourown.org/works/83449556/chapters/220461306#workskin
Jax se encontraba sentado en su cama, sosteniendo sus orejas y tirándolas mientras cerraba los ojos con fuerza.
Esperaba que el dolor mitigara el cosquilleo vergonzoso en su estómago y sus mejillas sonrojadas, pero su avatar le impedía sentir en exceso el malestar físico. En cambio, solo le hacía recordar aún más la razón por la que se encontraba así.
El conejo morado podía admitir que era un idiota, quizás nunca lo diría en voz alta, pero podía confesarlo en sus pensamientos. Tenía un largo historial de decisiones poco elocuentes: en quinto grado olvidó su mochila en casa, le dijo “mamá” a la cajera cincuentona del supermercado, accidentalmente quemó el arbusto de su vecino porque quería comprobar si el video de Youtube sobre los desodorantes y los encendedores era real, entre otros acontecimientos que no valía la pena mencionar. Sí, había hecho muchas cosas cuestionables, algunas ilegales, pero ninguna de ellas se sintió tan vergonzosa como romper la máscara de Gangle.
La había hecho reír… y después golpeó su cara con tanta fuerza que rompió su máscara. ¿Por qué había hecho eso? ¿Le había dolido? No se había quejado; quizás no la había herido, pero no estaba seguro… ¡Su máscara de tristeza era más linda que la máscara de comedia! ¡Si antes era expresiva, ahora había alcanzado un nuevo nivel! ¡Quería ver más expresiones! No, espera, eso sonaba terrible, ¿acaso tenía un gusto especial por las lágrimas? No podía ser eso… había acosado a Gangle porque le gustaban sus reacciones, no porque le gustara verla llorar…. Ahora que lo pensaba, la palabra “acosar” sonaba mal. ¡Él no la acosaba! ¡Solo era “proactivo en sus intentos de mostrar amistad”! Sí, eso era, eso sonaba mejor.
El sonido de golpes lo arrebató de su espiral de pensamientos.
Su cuerpo instintivamente se paralizó, preguntándose quién era. El golpeteo en la puerta regresó.
No respondió; esperaba escuchar la voz de Gangle. No sabía qué le diría, ¿ella pediría una disculpa? Quizás debía dársela… no, él no era así. No se disculpaba por sus bromas… aunque lo que había hecho no era una broma, fue un impulso… que no debía tener... ¡Pero no hizo nada malo! ¡Solo reaccionó porque ella se burló de su obra de arte! ¡Ella debía disculparse con él! ¡No al revés!
—Jax, somos nosotros. —La voz de Ribbit esfumó cualquier nerviosismo que existiera en su cuerpo.
Soltó sus orejas y soltó un bufido. —Ah, son ustedes… pasen, de todas formas, ya conocen mi habitación.
Ribbit y Kaufmo entraron con la misma familiaridad con la que siempre lo hacían. La primera, con una de sus sonrisas traviesas, mientras el segundo miraba la habitación con interés.
—Siempre me sorprendo cuando entro aquí, ¡debe gustarte mucho el rosa!
Jax gruñó en respuesta. Por supuesto que no le gustaba el rosa.
La cama rebotó cuando ambos amigos se sentaron en ella, posicionándose cada uno al lado del conejo.
—Entonces… ¿qué ocurrió, Jaxy?
Jax no contestó, solo se acurrucó más sobre sí mismo, volviéndose lo más pequeño posible.
Kaufmo y Ribbit intercambiaron miradas: él expresaba preocupación y ella exasperación. Al final, la chica se balanceó en su lugar y empezó a hablar dramáticamente.
—¡Wow, no sabía que la máscara de Gangle podía romperse! ¡¿Viste cómo quedó, Kaufmo?! ¡Hecha añicos!
Aquellas palabras estremecieron a Jax.
—¡Sí! ¡La pobre Gangle no paraba de llorar! ¡Pobrecita! ¡¿Quién diría que alguien podía ser tan cruel?! ¡Le rompieron la sonrisa!
Jax se tapó los oídos, queriendo fingir que no los escuchaba.
Ribbit siguió. —Ragatha y Kinger intentan consolarla.
—Pero quizás nunca vuelva a sonreír sin su máscara.
—¡Incluso si Caine la repara, nunca volverá a sentirse segura con ella…!
—¡…temerosa de que alguien vuelva a atacarla!
—¡Y que rompa su confianza!
Jax se destapó las orejas y dio un brinco lejos de la cama. Volteó a encararlos con el ceño fruncido.
—¡Ya entendí! ¡Sí, lo arruiné! ¡La golpeé, rompí su estúpida máscara, la hice llorar y seguramente ahora me odia! ¡¿Pueden callarse?!
La rana y el payaso intercambiaron sonrisas y se levantaron al mismo tiempo. Ribbit puso su mano en uno de los hombros abatidos de Jax, mientras que Kaufmo le daba palmaditas en la espalda.
—Tranquilo, Jax. No todo está perdido.
—Sí, seguramente no te odia. ¡Ese fue un gran gag visual! ¡Muy gracioso en retrospectiva!
Jax se quedó mirando al suelo por un momento, con expresión impasible, hasta finalmente los observó por el rabillo del ojo.
—¿De verdad lo crees?
Ribbit asintió con la cabeza. —Créeme, algo así no romperá tus pequeñas posibilidades con Gangle.
Las mejillas de Jax se sonrojaron. Volteó hacia ella con el ceño fruncido. — ¡¿Q-Qué?! ¡¿Posibilidades?! ¡Ja! ¡No sé qué estás insinuando, pero estás muy equivocada! —Negó con las manos para recalcar su punto.
Ribbit se cruzó de brazos, sin expresar sorpresa. —Jax, todo el mundo lo sabe.
Ante sus palabras, las orejas del conejo cayeron y su rostro enrojeció aún más.
Kaufmo asintió con la cabeza. —Eres un poco obvio, amigo, pero no te preocupes: si Gangle aún no te ha rechazado significa que no le desagradas del todo.
Las orejas de Jax volvieron a alzarse, pero solo un poco. —¿Us… ustedes lo creen? —Repentinamente, negó con la cabeza con fuerza. — ¡Bueno, da igual! ¡Rompí su máscara! ¡Nada aquí es real, pero ella es del tipo “vivo como si todo fuera real”! ¡Ahora debe odiarme!
—Sí, Jax, te portaste como un imbécil, pero te contaré unos secretos femeninos. —Se inclinó hacia él y alzó un dedo — Uno: a las mujeres nos gustan los chicos malos. —Alzó un segundo dedo mientras Kaufmo asentía. —Y nos gusta que los chicos sean un poco malos con nosotras, hacen las cosas más… interesantes.
Jax alzó una ceja, incrédulo. —¿En serio?
A pesar de que las palabras de Ribbit sonaban poco plausibles, se sentía inclinado a creerlas por la esperanza de que aún pudiera tener algo con Gangle y por el mero hecho de que, aunque lo negara, era un ignorante en el amor. En el mundo real nunca había tenido novia, sus pocos amigos eran tan desafortunados como él y su mayor referente amoroso eran sus padres disfuncionales y las contadas películas de romance que había visto en televisión. Sin embargo, no era ingenuo: sabía que la relación de sus padres era todo menos “saludable” y que lo que veía tras la pantalla era un ideal, una versión “idílica” de cómo debía ser el romance. Quizás, se dijo, debía creerle a Kaufmo y Ribbit, después de todo, sus amigos eran mayores que él. Sabía que Ribbit había tenido un par de parejas y Kaufmo había estado comprometido una vez. Debían saber algo que él no. Sin embargo, no iba a preguntarles directamente. Eso sería vergonzoso.
—¡Por supuesto! —Afirmó el payaso, empuñando ambas manos en gesto de emoción para después hablar con una voz monótona y sombría. —…si no, se aburren y se largan…
Tanto el conejo como la rana lo observaron con preocupación y extrañeza, antes de decidir tácitamente ignorarlo y seguir con la conversación.
—¡De hecho… —continuó Ribbit— ni siquiera debes preguntarle si quiere ser tu novia! ¡Querido Jax, a veces las mujeres queremos una relación que nace desde el actuar y no de las palabras! —Junto ambas manos, adquiriendo una posición soñadora. —Nos parece romántico e íntimo, ¡una unión nacida desde acciones y miradas! ¡Una conexión tan profunda que las palabras son innecesarias! ¡Y tú, mi amigo! —lo hizo girar caricaturescamente y lo sujetó de ambos hombros. — ¡Estás a pocos pasos de ser su novio! ¡Casi lo tienes!
—¡Felicidades! —Aplaudió el payaso.
Jax entrecerró los ojos. — …Esto suena demasiado sospechoso.
Ribbit lo soltó. —No tienes que creerme, pero puedes confirmarlo tú mismo. ¡Te diré las cinco cosas que hacemos las chicas cuando estamos en una relación tácita con alguien!
Kaufmo se acercó a Jax. —Esto es sabiduría de primera, toma nota.
—Pasar tiempo juntos, siempre querer hablar, buscarse en momentos de peligro o tristeza, compartir comida y buscar constantemente contacto físico.
Kaufmo juntó las manos sobre su corazón, como si hablar del tema lo emocionara—¡Ustedes siempre están juntos en las misiones, incluso si no es en equipos! ¡Ella te habla más que a nadie aquí, se aferra a ti cuando está en peligro y te ha dejado comer de su comida!
Ribbit y Kaufmo esperaron la reacción de Jax. Aunque parte de lo que decía Ribbit era verdad, otra parte era mentira. Por supuesto, las relaciones tácitas existían y procedían a ser una relación formal, pero la forma en que Jax trataba a Gangle difería mucho del de un posible novio. Participaban en misiones porque él la obligaba, casi nunca le daba la oportunidad de escoger a otro compañero. Debido a que siempre estaban juntos, Gangle solía pedirle ayuda, quejarse o incluso expresarle su alegría. No era por favoritismo, sino por cercanía física. Además, ella era demasiado cobarde como para quejarse cuando Jax le robaba un bocado de su comida.
Pese a todo, ambos amigos esperaban que sus palabras fueran lo suficientemente convincentes como para embaucar al tercero.
Jax se rascó la mejilla, avergonzado. — ¿entonces… me falta hablar más de… sentimientos y esas cosas?
—¡No! —Gritaron ambos. Si Jax era rechazado tan abruptamente no podrían burlarse de él.
—Solo necesitan más contacto físico. —Insistió Ribbit, anticipando la decepción y enojo de Jax al imaginar a Gangle pedirle que se alejará. — Así su relación será oficialmente la de una pareja tácita.
—¿y… cómo hago eso? Ya la sujeto cuando vamos a aventuras.
—Usarla como cuerda no cuenta, Jax…
—¿Entonces… qué? ¿tomarnos de… las manos?
—¿Qué tal si te acuestas en sus piernas? —sugirió Kaufmo. Ribbit quiso aplaudir por la idea ¡ya quería ver a Jax siendo empujado!. —Manda un mensaje muy directo ¡ninguna chica deja que un simple amigo haga eso!, —su voz retomó el tono monótono y sombrío de antes, — …lo descubrí demasiado tarde….
Nuevamente, Jax y Ribbit lo miraron con incomodidad antes de continuar su conversación.
—¡Es una buena idea! ¿Qué tal si esperas hasta un poco antes de la cena y lo intentas?
—…no estoy seguro…
En su cara estaba plasmada la inseguridad, era evidente que aún pensaba en el incidente de la máscara.
—No te preocupes, Kaufmo y yo nos aseguraremos de que todo esté bien para este pequeño “experimento”, si notamos que es mala idea o alguien se acerca te haremos una señal.
—¿Pero no es… demasiado? Hacer algo así es… —Le avergonzaba admitir que lo consideraba demasiado íntimo, dejando entrever su inexperiencia.
Ribbit negó con la cabeza y las manos. —¡para nada! ¡De hecho, es el mejor movimiento! ¡Va directo al grano y dice: quiero que seamos más que amigos!
—Y si sale mal puedes decir que solo querías una almohada… —intervino Kaufmo— aunque Gangle es solo cintas.
—Yo… no sé… —se frotó el cuello para intentar mitigar la sensación de inseguridad que sentía. Alzó una ceja —¿Por qué me ayudan? ¿qué ganan con todo esto?
—Oh, Jax, somos amigos, lo hacemos porque te queremos.
—Y estamos muy aburridos.
Jax soltó un bufido divertido y por primera vez desde que inició la conversación sonrió.
—Gracias, chicos…
Ya casi era la hora de cenar, y Gangle solo quería que ese día terminara. Caine había reparado su máscara y le aseguró que esta reaparecía cada mañana como si nada hubiera pasado, por lo que no debía preocuparse. Sin embargo, el sentimiento de vulnerabilidad y dismorfia corporal persistía. Desde que había llegado a ese lugar, se sentía inquieta con su cuerpo: apenas era humanoide, se podía expandir de formas inhumanas y, gracias a Jax, sabía que podía perder su forma. Pensó que ya había entendido su nuevo ser, que comprendía sus límites, debilidades y fortalezas, sin embargo, había descubierto algo nuevo: su rostro no era su rostro, tenía capas. La máscara de comedia podía retirarse y dejar al descubierto una de tragedia. Se sentía extraña, como si quitarse la primera máscara la dejara expuesta ante el mundo. La depresión había sido una amarga compañera por muchos años, pero gracias a la máscara de comedia había podido tomarse un descanso de ella. Pensó que en el circo sus emociones estaban un poco bajo control, sin embargo, todo había sido un engaño de su máscara de comedia. Una vez arrancada, la inseguridad y el miedo regresaron con la misma agresividad que tenían en el mundo humano. No le gustaba sentirse así.
Empuñó sus manos de cinta con impotencia y se acomodó más en el sofá. Intentó concentrarse en la sensación de la máscara sobre su ¿cara? ¿máscara principal? Suspiró mientras cerraba los ojos, quería sentirse normal.
Algo cayó repentinamente sobre sus piernas. Sorprendida, gritó mientras daba un pequeño sobresalto, pero el peso le impidió moverse.
—Quédate quieta.
Aún sorprendida, bajó la vista y se encontró con la expresión molesta de Jax, quien descansaba en sus piernas como si nada hubiera pasado.
—¿Jax?
—¿Qué?
El tono irritado confundió aún más a la chica hecha de cintas. Apenas unas horas atrás, él había destruido su máscara, pero ahora se colocaba en sus piernas como si fueran íntimos.
—¿Qu-Qué estás haciendo? —preguntó con cierto temor. No sabía qué esperar de él.
Jax se encogió de hombros y cerró los ojos. —Solo busqué una almohada para dormir.
Aquella respuesta la hizo fruncir el ceño en señal de desconcierto. Si bien, se había preguntado si su relación con Jax cambiaría después del incidente de la máscara, nunca esperó que lo primero que haría el conejo sería acostarse sobre sus piernas. Era una acción demasiado íntima para ellos y que ignoraba por completo que la había agredido.
Examinó a su alrededor, buscando a alguien que le explicara qué estaba ocurriendo. Descubrió a Kaufmo y Ribbit en la lejanía, dándoles la espalda, parecían estar conversando y riéndose de algo.
Volvió a observar a Jax, su expresión había pasado de molesta a indiferente, de hecho, casi parecía nervioso. Pensó en apartarlo y decirle que debían hablar. Sin embargo, el temor le ganó y prefirió preguntar de otra cosa.
—¿No sería mejor… buscar una almohada real? Mis piernas son planas…
“Es como si no existieran” quiso decir, pero no se animó. Incluso para ella eso sonaba demasiado depresivo, por más que fueran sus verdaderos pensamientos. En los mangas que había leído presenció esa misma escena en decenas de ocasiones. La narrativa siempre apuntaba a las mismas sensaciones: la cercanía, el calor humano y la comodidad. Ella no podía dar ninguna de las dos últimas y estaba segura que Jax no buscaba lo primero. Por lo que la situación era aún más extraña.
Jax no abrió los ojos, solo frunció el ceño nuevamente. —Si yo digo que eres una almohada, eres una almohada, Gangle. Ahora cállate, intento dormir.
Una parte de Gangle se indignó de que la hiciera callar, otra temió que volviera a hacer una “broma” si lo provocaba y, una parte más pequeña, se sintió agradablemente extrañada de que Jax dijera eso.
Quizás no estaba ahí por usarla como almohada, pensó, tal vez estaba ahí por otra razón.
Volvió a recordar el incidente, en cómo repentinamente la golpeó con la libreta antes de decir unos comentarios afilados e irse. Ladeó la cabeza, pensativa. ¿Quizás se sentía culpable? No conocía muy bien a Jax, apenas estaba empezando a comprender cómo era que pensaba y, cuando creía empezar a entenderlo, él hacía algo que la confundía aún más. Quizás era del tipo de personas que se disculpaba con acciones y no con palabras, concluyó.
Estaba segura que se equivocaba, pero quería creer eso. Para bien o para mal, actualmente él era la persona más cercana a ella dentro del circo.
—…está bien.
Ella era una persona de palabras. Prefería hablar las cosas y no asumirlas, sin embargo, podía adaptarse. Era mejor ceder de vez en cuando que esperar que todos actuaran como le fuera más cómodo. Era mejor aceptar la disculpa tácita de Jax que estar enemistados por un asunto que quizás lo carcomía.
Pensó en cómo expresarle la aceptación de su disculpa, solo una idea cruzó su cabeza. Tragó saliva y, con cierto temor, extendió su mano a la cabeza de Jax. Si él intentaba disculparse, ella podía darle señales de que lo disculpaba. Esperaba no equivocarse, porque si lo hacía Jax haría su vida digital una tortura… más de lo normal.
Su mano de cinta se posó en la cabeza de Jax, sintiendo un leve sobresalto, y empezó a acariciarlo suavemente. Al principio, él se tensó ante el roce, pero con el pasar del tiempo su cuerpo empezó a relajarse, disfrutando de las suaves caricias que le daban cosquillas en su pelaje.
Gangle continuó con las caricias, insegura de lo que estaba haciendo. Aún se sentía dolida por el incidente de la máscara, pero estaba feliz de que Jax hubiera mostrado una pequeña señal de arrepentimiento e hiciera algo para disculparse. Claro, no era la mejor opción, pero supuso que mostrar un poco de vulnerabilidad era la forma más sincera en que Jax podía disculparse, así que aceptó ese gesto con gusto.
Por su parte, Jax intentó no sonreír ni pensar mucho en la felicidad que lo rodeaba. Su corazón latía con fuerza y su estómago volvía a tener ese revoltijo agradable que lo llenaba de euforia. Gangle había aceptado el contacto físico e incluso le mostraba afecto. No le pidió grandes explicaciones, no se opuso ni lo empujó. Abrió los ojos un momento y en cuanto se encontró con la suave sonrisa de Gangle, sus mejillas se sonrojaron y se vio obligado a desviar la vista. Estaba feliz. Estaba tan feliz que solo deseaba abrazarla, pero prefería disfrutar de ese instante de calma y aprecio.
Si antes dudaba de Ribbit y Kaufmo, ahora les creía. Quería creerles.
Él sentía algo por Gangle y, al parecer, ella también por él.
TW MEDICAL TORTURE BDSM
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