...Bullshit
La noche de Halloween había empezado como una “sana” diversión, pero todo se había distorsionado hasta el punto de traer a flote sus mayores inseguridades, temores y todo reflejado en más de un par de rostros conocidos que no debería de poder ver siquiera en tan terribles ilusiones.
La rubia sabía perfectamente que nada de lo que había sucedido en ese momento había sido real, no habían sido más que jugarretas de su subconsciente y quizá que habría sido lo que su bebida tenía que le había llevado al punto de casi sentir que estaba enloqueciendo… Porque cada rostro que observó en la penumbra parecía tan real, que juraría que de haber querido habría podido sentir el frío de la piel de cada uno de los difuntos que había dicho “presente”. Pero los rostros de aquellos que habían abandonado este mundo hace ya un tiempo no eran nada en comparación a los rostros de Niklaus, Julia e incluso Vincent, haciendo reclamos, pidiendo ayuda, sacando en cara hechos del pasado que para entonces aún le perturbaban, siendo que hasta hace unos días atrás siquiera pasaban por su mente.
Como queriendo comprobar que su cordura se mantiene, que aún no ha perdido del todo la cabeza y que realmente todo había sido parte de su alocada imaginación, la ex-cazadora se encuentra en el bosque, en el corazón de este, un día después de Halloween y observa en la misma dirección que en la noche anterior pudo observar a las personas que arruinaron su diversión—En esta ciudad no existe una noche de paz—Por supuesto que no y debió haber sabido que la noche de brujas no podría ser la excepción.
Da los pasos necesarios para abandonar el claro y adentrarse más al bosque, entre los árboles que le habían visto alucinar, ignorando todo ruido, cualquier hecho que pudiese no ser parte de ese lugar, porque está sumergida en sus pensamientos, en lo que sucedió la noche anterior.
La canadiense se encontraba en el bosque en la espera de que la alfa llegara, estaba aburrida y había sabido que ocurrieron algunos desastre en la fiesta de Halloween y por supuesto que deseaba saber los detalles de lo ocurrido, lástima que no había ido a una fiesta pero culpaba a su trabajo como mesera ya que aquel día estaba lleno de personas y lo único que pudo hacer fue festejarlo en soledad.
Se encontraba sentada en una de las ramas del árbol en la espera que ella apareciera, jugueteando con sus piernas y corriendo cada tanto los rizos de su rostro gracias al viento del lugar, preguntándose si en algún momento llegaría o no pero aquello no falto a responder al momento que la vio caminar por el lugar. Iba a hablar para que notara su presencia pero parecía que la rubia se encontraba sumida en sus pensamientos, rodo los ojos ante aquello, a veces se preguntaba que tantas cosas tenía en su cabeza.
Al escuchar como la misma voz de ella interrumpía el mismo silencio, una sonrisa apareció en sus labios. Con cuidado se paró sobre la alta rama de donde se encontraba y salto frente de ella para poder interrumpirle el paso para que no se largara del lugar. “Por supuesto que no hay paz nunca ¿No crees que las cosas serían bastantes aburridas de ser así?” Pregunto sonriendo de lado, una sonrisa divertida esperando la reacción de su alfa ante semejante aparición. “¿Me has extrañado estos días little blondie?”














