saintprk:
Si no supiera controlar bien sus expresiones, seguramente su rostro seria la ejemplificación de un ataque de furia o por lo menos un molesto tic en el ojo y la mandíbula mucho más tensa a como la tenía ahora. Quiere gritarle « ¡Si eso es precisamente con lo que llevas amenazándome todo el año!» En cambio frunce los labios y aumenta el agarre en su celular. “ Pero que ocurrente eres “. Bajo la mano que funge como barrera entre su visión y satanás, Saint rueda los ojos, tomándose un par de segundos para pensarse seguro de Haru, pero se equivoca y termina mirando mucho más de lo que quería mirar. “ No, ya ¡detente! “ eleva la voz dejando que por inercia su mano se pose sobre el hombro desnudo de la joven con el fin de detener el espectáculo, pero apenas la toca se arrepiente y aleja la manos más pronto que tarde. “ ¡E-eres! “ genial ahora iba a tartamudear y dejar la linea a medias, ¿que seguía? ¿Mirar donde no debía? ¿Un accidente allá abajo? No, no eso jamas paria «¡ Y no mires bastardo!» Se reprende así mismo mentalmente, al notar que sin querer a vuelvo a mirar su torno. “ ¡ Dios, eres increíble! “ replica ahora si visiblemente exasperado y aunque no quiere le da la espalda para no mirar. “ Sabes que, ya no quiero saber nada, adiós Haru “. Si, si esa es la solución más factible ser egoísta y no entrometerse en lo que no le importa. “ No me importa, no te escucho, ya me voy “ eleva la voz andando al extremo contrario del pasillo con ambas manos pegadas a las orejas. Seguro se veía como un crió pero a este punto ¿a quien le importa? “ Espera ¿que? — ¡Yo no te he visto absolutamente nada! ¿Ademas como seria esto espiar, si tu apareciste así frente a mi en el pasillo? “ agrega tras voltearse y sorpresa, sorpresa, ahí están otra vez los encantos de Haru diciendo hola. “ ¡Ya cúbrete! “
sorprendida, afectada, ofendida y casi dolida (de verdad no quería perder para siempre esos zapatos que dejó en el cuarto, eran un regalo de mimi), haru se apartó el cabello de encima hasta dejar ahora sí que sí todo al descubierto y se llevó ambas manos a la cintura para pensar. “saint park, te vas a arrepentir de haberme dado la espalda” dijo su nombre como si fuera una sentencia, dejando de dar vueltas y de sonreír como siempre hacía que lo atormentaba. “si miras hacia al frente encontrarás la cámara de seguridad número uno, y si miras a tu derecha verás la cámara número dos. ¡saluda a bob, porque es un muy buen amigo mío que me deja revisar las grabaciones!” exclamó y sin esperar a una respuesta, haru comenzó a gritar al mismo tiempo que se cubría y fingía inocencia. “¡ayuda, ayuda, un pervertido me quiere secuestrar!”.










